Aranceles: Venezuela en la mira MAGA

La política de Donald Trump hacia Venezuela en su segundo mandato puede parecer una mezcla errática de diplomacia y agresiones, marcada por saltos inesperados que muchos atribuyen a su estilo impredecible y a los rasgos de su personalidad. Pero, ¿y si hay más método que desorden en esta aparente contradicción? 

Quizás sea el momento de preguntarse si, más allá de estas señales que pueden parecer contradictorias, subyace una estrategia que ha ido tomando forma y se acopla con el principio de «América Primero», la visión MAGA de la geopolítica, que se materializa a través de un conjunto de acciones específicas dirigidas a Venezuela.

EL ENVIADO

En un primer momento, la administración Trump nombró a Richard Grenell como enviado especial para Venezuela, con la misión de establecer una línea de comunicación con el Gobierno y explorar posibles negociaciones. A través de ese canal, se alcanzaron acuerdos migratorios que permitieron la reanudación de vuelos de deportación y se facilitó la excarcelación de seis ciudadanos estadounidenses procesados en Venezuela. 

HOSTILIDADES

Paralelamente, la política de Trump hacia Venezuela se ha traducido en una creciente hostilidad, que va en aumento en diferentes terrenos. En materia migratoria, se ha desatado una auténtica cacería de venezolanos, mientras que, en lo económico, la estrategia apunta a una asfixia progresiva. 

El punto de inflexión ha sido la invocación de la Ley de Enemigos Extranjeros, una medida que no solo criminaliza a los migrantes venezolanos, sino que también sienta las bases para una escalada mayor. 

Al definir a los venezolanos como “enemigos extranjeros”, y al acusar al presidente de Venezuela de liderar redes criminales, se construye un andamiaje discursivo que podría servir como pretexto para acciones todavía más agresivas. 

ARANCELES

Luego de la revocación de la licencia a Chevron, el golpe más fuerte a la economía llegó con la imposición de un arancel del 25% a los países que compren petróleo venezolano. Esta medida viola las normas de la OMC y constituye una maniobra de guerra económica diseñada para aislar a Venezuela, limitar el acceso de China y otros países a los recursos energéticos venezolanos y reforzar el control de Washington sobre el tablero energético.

MAGA

En el nuevo enfoque MAGA, Estados Unidos intensifica paso a paso las acciones agresivas, aunque con una estrategia y unos objetivos estructurados de manera distinta a su primer mandato. El derrocamiento y el cambio de gobierno sigue estando en el horizonte, pero bajo una presión progresiva. Por ahora, las sanciones económicas buscarían, sobre todo, impedir que el gobierno venezolano maneje los ingresos petroleros. 

SUPREMACÍA

Las acciones punitivas MAGA, aunque no conduzcan a un cambio inmediato de gobierno, buscan reafirmar que la toda la región es un espacio que pertenece a Estados Unidos en términos geopolíticos. La intención es debilitar al país, condicionar su destino y, sobre todo, preservar la imagen de supremacía estadounidense.

Este enfoque también tiene un componente político interno. La retórica antivenezolana refuerza el discurso de Trump ante sectores conservadores, mientras que la persecución de migrantes encaja con la xenofobia de su base electoral. 

ECUACIÓN

Por experiencia propia, Trump sabe que cambiar el gobierno venezolano no es tan simple como imponer sanciones o decidir si se compra o no petróleo. La cuestión es mucho más compleja. Sin embargo, la perspectiva MAGA busca, por un lado, reafirmar la hegemonía de EEUU sobre Venezuela y, por otro, garantizar un acceso pragmático al petróleo venezolano.

La ecuación no es fácil de resolver dentro de una óptica MAGA que no contempla la intervención militar como primera opción: ¿cómo impedir que Venezuela maneje sus ingresos petroleros y, al mismo tiempo, asegurar el suministro hacia Estados Unidos?

PERSPECTIVA

La óptica MAGA, por su naturaleza pragmática, podría darle prioridad a una política enfocada en el suministro petrolero y en resultados económicos concretos, en lugar de un enfrentamiento de desgaste con Venezuela. Sin embargo, el lobby cubanoamericano ejerce una influencia considerable y podría imponerse. Quedarían de lado acuerdos que posibiliten, al menos temporalmente, una coexistencia entre Washington y Caracas. 

¿Qué perspectiva prevalecerá? ¿Hasta dónde llegará la arremetida contra Venezuela, los migrantes y la producción petrolera?

El Universal

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