Dos conflictos, dos diálogos

Hasta el momento, la dinámica política ha mantenido entrelazadas las dos dimensiones que caracterizan la situación de conflictividad por la que ha atravesado Venezuela en los últimos años: la dimensión interna y la internacional.

Ahora bien, la evolución de los acontecimientos ha conducido a que en la actualidad sus aristas se desarrollen por separado, cada una con su propio ritmo y con mayor autonomía.

DOS DIMENSIONES
En la conflictividad interna, que reúne pugnas políticas y sociales por el poder y visiones distintas sobre el país, ha venido disminuyendo la tensión de otros momentos y se orienta hacia luchas que se libran en el terreno de las instituciones y en el campo electoral.

Por su parte, el conflicto internacional que opone a Estados Unidos y Venezuela muestra con mayor nitidez su propio perfil y razones específicas que lo motivan. A diferencia de las luchas políticas internas, este conflicto mantiene un alto grado de virulencia que se expresa en las sanciones.

Este problema geopolítico requiere una negociación directa entre las partes, sin que la oposición interna actúe como representante de Washington, como venía sucediendo en los encuentros de México.

A su vez, en lo interno, debe adelantarse un diálogo específico muy amplio, con diferentes factores, que prepare el proceso electoral de 2024, aborde las demandas urgentes sociales y económicas y encamine acuerdos de actualización institucional.

EN LO INTERNO

En el campo interno se han producido cambios en la realidad política y social muy significativos y se han tomado decisiones que reorientan los términos de la pugna, lo que ha generado un nuevo cuadro. En esta evolución han confluido distintas circunstancias, como el fracaso de la estrategia de “cambio de gobierno”, los efectos de la pandemia del Covid-19, el impacto de las sanciones, el derrumbe del Estado rentista y las nuevas políticas económicas adoptadas por el Gobierno.

El sector empresarial ha comenzado a jugar otro rol y ya no se vive el clima de enfrentamiento y activismo político de otros momentos. En el terreno político, los distintos sectores de oposición se han ido engranado paulatinamente en un camino de participación electoral.

PARTICIPACIÓN

En la reciente reunión de Panamá, un sector de oposición, el más estrechamente vinculado a la política de un “gobierno interino”, se ha sumado a la decisión de participar en las elecciones presidenciales de 2024, en lugar de continuar con la estrategia de derrocamiento de los últimos años. En función de esta nueva política, la Plataforma Unitaria ha decidido organizar elecciones primarias el próximo año.

Incluso, María Corina Machado ha expresado su disposición a la participación electoral, pero demanda que se celebren primarias sin la presencia del CNE, del Plan República y el TSJ.

MARK ESPER

Mark Esper, quien fue secretario de Defensa de Donald Trump, revela en su reciente libro, Un juramento sagrado, lo sucedido en la reunión de Donald Trump con una delegación del “gobierno interino” en 2020, entre los que estaban Juan Guaidó, Julio Borges y Carlos Vecchio. En ese encuentro se discutieron tres posibles acciones a realizar: una invasión directa de militares de EEUU, una intervención desde Colombia y una acción armada para “deshacerse” del presidente de Venezuela.

Para ese entonces, la confrontación estaba planteada de esa manera. Hoy, los términos del conflicto entre Washington y Caracas se han visto modificados, entre otras cosas, por la necesidad de suministros de petróleo y gas que ha generado la guerra en Europa y las sanciones a Rusia.

NECESIDADES
Si se requieren hidrocarburos de Venezuela hay que aliviar las sanciones ¿Hasta dónde está dispuesto Washington a hacerlo? La secretaria de Energía, Jennifer Granholm, en la audiencia del 19 de mayo ante el Comité de Servicios Armados del Senado, dijo: “Estados Unidos no importará petróleo de Irán o Venezuela”.

Pudiera concluirse entonces que no habrá un alivio significativo. Sin embargo, todo parece indicar que sí se dará autorización a las empresas europeas para que regresen y envíen petróleo venezolano al mercado occidental. En cuanto a Chevron, su interés no es tanto producir, sino mantener en cartera los convenios con Pdvsa que valoran sus acciones.

Washington encontraría así una manera de mantener el objetivo estratégico de provocar un “cambio de gobierno” en Venezuela, al tiempo que, en lo inmediato, se suplen en parte las necesidades del mercado global.

Leopoldo Puchi/Cortesía El Universal

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