A lo largo de 2019 se desplegó la estrategia de cambio del gobierno que había sido diseñada bajo la denominación “Operación Libertad”. Como contrapartida, desde el lado del sector gubernamental, tomado desprevenido a principios de enero, se elaboró, con el paso de las primeras semanas del año, una contra estrategia de contención con iniciativas defensivas.
Del lado de la “Operación Libertad” se esperaba que las sanciones, sumadas a la creación de una imagen de poder dual y a la amenaza de una intervención militar, traerían como consecuencia un estallido social que impulsaría al estamento militar a un golpe palaciego o un levantamiento.
No ocurrió así, sin embargo, a lo largo del año tuvieron lugar varios conatos armados. El primero de ellos, el 21 de enero en el Escuadrón montado de Cotiza de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB). Posteriormente hubo otros intentos de la misma naturaleza, entre los que destaca el del 30 de abril, en el elevado de Altamira, por la participación del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó.
CUADRO INTERNACIONAL
Desde entonces, el cuadro nacional e internacional ha sufrido variaciones que han favorecido que la estrategia gubernamental defensiva diera resultados. En lo económico, las medidas de liberación del cambio de divisas y de precios, las exportaciones de otras materias primas como el oro, los acuerdos comerciales con Turquía, el envío del petróleo a India y Rusia y la creación de nuevos circuitos de pago permitieron contener el peso de las sanciones.
En lo internacional, destaca la grieta que se abrió en la Casa Blanca entre en consejero de seguridad John Bolton y el presidente Donald Trump, a propósito del intento de golpe de abril. Ahora bien, los acontecimientos que han marcado un cambio de mayor profundidad son los que han ocurrido en la región, que van desde el triunfo del kirchnerismo en las primarias de agosto hasta el derrocamiento de Evo morales, pasando por las rebeliones sociales de Ecuador, Colombia y Chile.
LEY VERDAD

El cuadro ha cambiado, pero la estrategia de la “Operación Libertad” se mantiene con pocas variantes. Al mismo tiempo, puede constatarse que el otro camino por el que hubieran podido evolucionar las tensiones, el del diálogo, no pudo avanzar durante el año, y tal vez sea más difícil que así ocurra en 2020, por la aprobación de la Ley VERDAD. Una camisa de fuerza que no permite zafarse de la política de “cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”.
Entre tanto, el año se cierra con el asalto al Fuerte de Luepa, del estado Bolívar, que parece indicar que un grupo, seguramente pequeño, de la oposición, tanto civiles como militares, han decidido tomar el camino de la “lucha armada” como medio para generar inestabilidad en la sociedad y los cuarteles. Un hecho que exige todavía más que se le preste toda la atención al diálogo y la negociación.

Leopoldo Puchi /Cortesía de El Universal