nueva oposición
Después de las parlamentarias ¿Surgirá una nueva oposición?

En enero del 2019 los venezolanos asistimos a un surrealista evento en el que una anunciada renovación de la directiva parlamentaria se convirtió en la instalación de un gobierno paralelo. Vimos con asombro y desconcierto como inmediatamente le llovieron reconocimientos internacionales de parte de Estados Unidos, Europa y Latinoamérica al nuevo “gobierno”. Se trató de una nueva estrategia insurreccional de sectores radicales de la oposición para tomar el poder político.

Ahora bien, desde hace casi un año se puede afirmar que Nicolás Maduro le ganó el pulso político a la oposición venezolana. En otras palabras, la estrategia de instalar un gobierno paralelo y cercar diplomática y financieramente al país, para que ocurriera una fractura en las FANB, no le funcionó a la oposición. Maduro logró mantener la cohesión del gobierno, el respaldo de los militares y un margen de apoyo internacional considerable.

Frente a este tobogán de expectativas frustradas y derrotas políticas las bases sociales de la oposición se dispersan. La ausencia de nuevas estrategias y un liderazgo creíble, hace que la oposición se desplome en todos los sondeos de opinión, pierda capacidad de movilización y conexión con la gente.

Aunado a esto, la salida de Donald Trump de la presidencia de los Estados Unidos, principal mentor de esta última estrategia insurreccional en Venezuela, deja a la oposición en una situación mucho más comprometida. Sin mencionar que Europa ha moderado su tono y el contexto regional es mucho menos hostil frente al gobierno de Maduro.

Sin lugar a dudas, la oposición se encuentra en su momento más crítico, luego de veinte años de derrotas. Dividida, sin liderazgo, sin propuestas y sin estrategia espera el contragolpe de un chavismo más consolidado que nunca en el poder. En este sentido, el chavismo se prepara para retomar la Asamblea Nacional contra una oposición que llama a la abstención y al boicot electoral.

No obstante, frente a este fracaso están emergiendo nuevos liderazgos opositores. Esta nueva oposición pretende articularse a través de una estrategia electoral, una actitud favorable a la negociación y un discurso que se deslinda del asedio internacional contra el país. Estos sectores han decido enfrentar al chavismo en las venideras elecciones. Los resultados de las parlamentarias podrán ser un termómetro para medir, hasta qué punto esta propuesta viene calando en determinados sectores de la sociedad.

En buena medida quienes empiezan a optar por este enfoque son partido viejos que han renovado su liderazgo, partidos nuevos y organizaciones civiles no partidarias. En algunos de estos partidos hay políticos de gran trayectoria y otros cuentan con vocerías políticas relativamente nuevas. Aunque son formaciones políticas heterogéneas, sus discursos suelen centrarse en la promoción del diálogo, la condena a la injerencia extranjera, la promoción del voto y la búsqueda de acuerdos.

La mayoría de los sondeos de opinión estiman que hay un amplio sector de la población que ha dejado de identificarse con el chavismo pero que tampoco se identifican con la oposición. Esto indica que existe un deshielo de los polos políticos que han dominado la escena en los últimos veinte años. Esta es una oportunidad importante para los nuevos liderazgos y formaciones políticas que vienen emergiendo.

El reto de este nuevo sector político es construir una narrativa basada en la reconciliación nacional y la inclusión social, así como el reconocimiento y el respeto entre los diferentes. Elaborar soluciones pragmáticas y creíbles para atender los problemas sociales, económicos y de gestión que vive el país. Aunado a esto, tendrán que enfrentarse a una sistemática campaña de desprestigio generada por sus adversarios más radicales dentro de la oposición.

En este sentido, construir una nueva oposición pasa por diferenciarse del chavismo pero también de los liderazgos que hasta ahora han dirigido a la oposición. Descartar las estrategias insurreccionales, rupturistas, confrontativas y golpistas que no tienen respaldo en la población. Por el contrario, reconstruir una oposición desde la organización de base, la articulación de alianzas y un mensaje  político amplio.

Esta nueva oposición tiene un espinoso y largo camino por recorrer. Tendrá además que transitarlo en medio de fuego abierto por parte de su adversario natural (el gobierno) y su adversario interno (la oposición radical). No obstante, tienen una ventana de oportunidad en la despolarización de la sociedad venezolana y el hastío hacia confrontación que pueden aprovechar.

Este sector nuevo sector de la oposición se plantea desplazar a la dirigencia radical de la oposición. Ahora bien, en tan solo una semana se medirán en las parlamentarias y en un año en las elecciones municipales.  Sus resultados y desenvolvimiento en los cargos que obtengan permitirán saber si es posible la consolidación de una oposición de nuevo cuño en el país.

Damian Alifa