El Monitor-País Hinterlaces del 7 de septiembre 2026 muestra un amplio respaldo al diálogo con Estados Unidos y al nuevo esquema de cooperación petrolera. El dato central no es solamente la aceptación del acercamiento. Los venezolanos respaldan una fórmula que combina propiedad y soberanía estatal sobre los recursos con inversión y tecnología del sector privado.
Un país que prefiere el diálogo a la confrontación
El más reciente Monitor-País Hinterlaces registra un consenso muy amplio alrededor del proceso de diálogo y negociación entre Venezuela y Estados Unidos.
El 91% de los venezolanos considera positivo el proceso de diálogos y negociaciones entre ambos países, frente a apenas 6% que lo evalúa negativamente. La medición corresponde a una encuesta nacional por muestreo de 700 entrevistas, con un margen de error de ±3,5%.
La valoración del estado actual de las relaciones diplomáticas y económicas sigue la misma dirección: 90% las ubica en el campo positivo, mientras solo 8% ofrece una valoración negativa.
Los datos revelan una sociedad que, después de años de tensiones y confrontaciones, privilegia el entendimiento, la estabilidad y la búsqueda de soluciones concretas.
No se trata necesariamente de una modificación de la identidad política del venezolano. Se trata de una lectura pragmática de la coyuntura. El diálogo aparece como una herramienta para preservar la paz, reducir la confrontación y abrir oportunidades económicas para el país.
91%
6%
3%
Encuesta nacional por muestreo · 700 entrevistas · margen de error ±3.5% · 7 de septiembre de 2026
24%
38%
28%
4%
3%
1%
2%
Encuesta nacional por muestreo · 700 entrevistas · margen de error ±3.5% · 7 de septiembre de 2026
82% respalda la alianza petrolera
Ese respaldo al entendimiento bilateral se expresa también en el terreno energético.
Consultados directamente sobre la reciente alianza petrolera entre Venezuela y Estados Unidos, 82% de los venezolanos manifiesta estar de acuerdo, mientras 10% se declara en desacuerdo.
Pero el dato adquiere mayor significado cuando se examinan las condiciones bajo las cuales la sociedad está dispuesta a respaldar esa cooperación.
El 81% está de acuerdo con un modelo en el cual el Estado conserva la propiedad y soberanía sobre los yacimientos petroleros, mientras el sector privado aporta capital y tecnología para producirlos.
Este resultado permite identificar una clave fundamental de la opinión pública venezolana: apertura a la inversión privada no significa renuncia a la soberanía nacional.
Por el contrario, ambas ideas pueden coexistir.
La sociedad parece respaldar un modelo en el que el Estado mantiene el control soberano sobre el recurso estratégico, mientras empresas privadas nacionales o internacionales participan con capital, tecnología, capacidad operativa y conocimiento.
82%
10%
8%
Encuesta nacional por muestreo · 700 entrevistas · margen de error ±3.5% · 7 de septiembre de 2026
81%
11%
8%
Encuesta nacional por muestreo · 700 entrevistas · margen de error ±3.5% · 7 de septiembre de 2026
Producir el petróleo para convertirlo en bienestar
Otro resultado confirma esa orientación pragmática.
El 88% de los venezolanos está de acuerdo con la afirmación de la Presidenta Delcy Rodríguez según la cual «tener petróleo bajo tierra no es suficiente y se necesita inversión y tecnología para producir riqueza para los venezolanos».
El dato expresa una comprensión cada vez más concreta del problema económico.
La posesión de enormes reservas energéticas no produce bienestar automáticamente. Para convertirlas en ingresos, empleo, actividad económica y desarrollo se necesitan inversión, tecnología, producción y mercados.
Pero la opinión pública también establece un límite claro. Esa apertura debe realizarse preservando la propiedad nacional de los recursos y garantizando que sus beneficios lleguen a la población.
Es precisamente en ese punto donde convergen pragmatismo económico y sensibilidad soberanista.
88%
7%
5%
Encuesta nacional por muestreo · 700 entrevistas · margen de error ±3.5% · 7 de septiembre de 2026
La Diplomacia de Paz obtiene un amplio respaldo
El Monitor-País también evaluó la interpretación política del proceso.
El 87% está de acuerdo con la afirmación de la Presidenta (encargada) Delcy Rodríguez de que la Diplomacia de Paz de su gobierno ha permitido transformar la confrontación entre Venezuela y Estados Unidos en una cooperación que beneficie a ambas naciones.
El resultado muestra que una amplia mayoría no solamente valora favorablemente el estado actual de las relaciones, sino que también acompaña una estrategia basada en sustituir la confrontación permanente por negociación y cooperación.
La paz, en esta lectura, no aparece como un concepto abstracto. Está asociada a estabilidad, inversión, recuperación económica y seguridad para las familias.
87%
7%
6%
Encuesta nacional por muestreo · 700 entrevistas · margen de error ±3.5% · 7 de septiembre de 2026
Soberanía y pragmatismo no son contradictorios
El principal hallazgo político del estudio está precisamente allí.
Los venezolanos parecen evaluar la relación con Estados Unidos mediante dos marcos simultáneos.
Uno es pragmático: Venezuela necesita inversión, producción, estabilidad y paz.
El otro es soberanista: cualquier alianza debe preservar la propiedad nacional sobre los recursos estratégicos, establecer límites claros y generar beneficios verificables para el país.
El Monitor-País identifica precisamente esta convivencia entre pragmatismo y defensa de la soberanía.
Por eso sería equivocado interpretar estos resultados como una simple aproximación ideológica hacia Estados Unidos.
Lo que aparece es otra cosa: una sociedad que quiere resultados.
“Venezuela no está escogiendo entre soberanía e inversión. Está exigiendo las dos.”Monitor-País Hinterlaces
El venezolano conserva una fuerte identidad nacional y sensibilidad soberanista, pero procesa la coyuntura desde necesidades inmediatas: ingreso, estabilidad familiar y paz.
Ni Estado solo ni mercado solo
También emerge una transformación importante en la forma de comprender la economía.
La sociedad venezolana no parece responder exclusivamente a categorías ideológicas rígidas. Busca soluciones concretas.
Quiere Estado, pero también empresa privada. Quiere soberanía, pero también inversión. Quiere producción, pero quiere que esa producción se traduzca en bienestar. Quiere paz y unión.
El análisis del Monitor-País lo resume con una idea especialmente significativa: los venezolanos han aprendido que ni el Estado ni el mercado, actuando solos, resuelven los problemas del país.
Esa puede ser una de las conclusiones más importantes del momento político y económico venezolano.
No se trata de escoger entre Estado o mercado.
Se trata de construir una relación en la que el Estado preserve la soberanía y oriente estratégicamente los recursos nacionales, mientras el capital privado aporte inversión, tecnología y capacidad productiva.
Los resultados del Monitor-País(al 7 de septiembre 2026) indican que esa fórmula cuenta hoy con un amplio respaldo social.










