"Diésel y alimentos en Venezuela"
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En días pasados, el director para Venezuela de la ONG Washington Office On Latín América (WOLA), Geoff Ramsey, declaró que no veía un panorama viable de alivio de las sanciones de la Casa Blanca contra Venezuela, si Nicolás Maduro no hacía gestos a Estados Unidos.

De manera sintética Ramsey expuso varias concesiones a las que aspiraría el gobierno estadounidense, las que apuntan a crear condiciones para hacer viable la estrategia de cambio de gobierno.

Entre esas demandas de EEUU, está la relativa a uno de los cinco poderes públicos, el Consejo Nacional Electoral; otra se refiere a la codirección del programa de vacunación del Covax y otra a la petición que se ha hecho a Venezuela de permitir el ingreso del Programa Mundial de Alimentación (PMA).

CONCESIÓN

Sobre esto último, el PMA, el gobierno venezolano ha hecho ya la concesión solicitada y se ha firmado un memorándum de entendimiento. A cambio del gesto, es bastante probable que haya un alivio a una de las sanciones, la que impide el intercambio de diésel por crudo.

Los términos de la presencia del PMA en territorio venezolano no se conocen todavía, aunque por el momento Nicolás Maduro ha logrado el reforzamiento de su imagen de Jefe de Estado reconocido por poderes occidentales, lo que debilita el vector de presión del “poder dual”, que es parte de la estrategia de cambio de gobierno.

En representación del PMA estuvo su director, un político estadounidense, David Beasley, republicano, exgobernador de Carolina del Sur.

ABRAMS

El asunto del ingreso del PMA a Venezuela se había convertido en una “cuestión de honor” para la administración de Donald Trump. Al punto de que el 18 de febrero de este año Elliot Abrams publicó un artículo en el portal del Council for Foreing Relations titulado “Diésel y alimentos en Venezuela”, en el que pide a los equipos de Joe Biden que mantengan la condicionante de que solo se permita un alivio sobre el diésel a cambio del ingreso del PMA a Venezuela.

En el artículo, Abrams señala: “Como parte de las amplias sanciones económicas contra el régimen de Maduro en Venezuela y especialmente el sector petrolero, la administración Trump prohibió los canjes de petróleo venezolano por gasolina y diésel”.

TRUEQUE

Sostiene Abrams que se han dado argumentos humanitarios para permitir que llegue el diésel a Venezuela, por estar vinculado “a la actividad agrícola y el transporte de alimentos.”

Sin embargo, Abrams se opone a que, sin contrapartida, se permita la importación de diésel con el “el argumento humanitario de que muchos venezolanos ya tienen hambre”, porque “el régimen cruel se niega a permitir que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) opere allí”.

Y concluye Abrams planteando un trueque, el diésel a cambio del ingreso a Venezuela del PMA: “Hoy, hay serios esfuerzos para negociar el ingreso del PMA a Venezuela. Y eso nos da una respuesta a la pregunta sobre el intercambio de diésel. La administración de Biden debería condicionar el permiso de canje de diésel al permiso para que el PMA trabaje en Venezuela”.

ALTRUÍSMO

Abrams no es conocido de forma particular por ser un altruista, sino que es un funcionario que defiende ante todo lo que considera intereses de su país, de modo firme y hasta rudo. De manera que es razonable pensar que la importancia que le da y el interés que muestra por “el permiso para que el PMA trabaje en Venezuela” obedece al provecho o utilidad que su país pueda encontrar en esa presencia al interior del territorio venezolano.

Como se sabe, detrás de las ayudas humanitarias y de las ONG internacionales se refugian intereses geopolíticos. Hoy, muchas de éstas organizaciones cumplen un papel semejante al de la protección humanitaria que brindaban los misioneros de la Iglesia durante la Conquista. Y, desde las metrópolis, los nuevos misioneros, muchos de ellos con la misma inocencia y candor de aquellos, se dirigen a las regiones que se considera deben ser “atendidas”.

LA MÚSICA

Algunas de esas organizaciones son más neutras e imparciales, como la Cruz Roja Internacional, que actúa en el marco de los acuerdos de Ginebra, mientras que otras están, con mayor o menor fuerza, articuladas con factores de poder mundial, ya que los países donantes son los que deciden cómo se realiza el trabajo, a través de cuáles ONG, qué valores se trasmiten, cuál es el personal y quiénes son beneficiados en términos de reputación. Como dice el refrán popular: “El que pone la plata pone la música”.

Leopoldo Puchi / Cortesía El Universal

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