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Indira Alfonzo: Indira Alfonzo: No habrá Puntos rojos en las elecciones parlamentarias

El surgimiento de dos o más coaliciones de oposición, así como la inscripción de candidaturas independientes para competir en las elecciones regionales y municipales de noviembre, ha creado una cierta alarma en el seno de ese sector. No solo dos agrupamientos de importancia van a competir entre sí, sino que las rivalidades internas han conducido a que no sean respaldados de forma unánime candidatos naturales y a otras fracturas y divisiones.

Ahora bien, la inquietud o alarma es quizás exagerada, ya que deben tomarse en cuenta algunos hechos que explican lo que ocurre.

APUESTA

En primer término, hay que tomar en consideración que la oposición, vista de forma general, viene de la derrota de una política que se había propuesto el derrocamiento de Nicolás Maduro de la presidencia por medio de una estrategia insurreccional, situada fuera del surco institucional y electoral, y que apuntaba a la inestabilidad política y a una explosión social que condujera a un pronunciamiento militar.

Los medios utilizados se llevaron a un extremo, lo que hace más resonante la caída o naufragio de la estrategia, por no alcanzar los objetivos previstos. Las tácticas y vectores utilizados fueron jugados a fondo: poder dual, intento de levantamiento militar, incursión armada desde Colombia, toma de sedes diplomáticas. Una apuesta de envergadura, en la que las ganancias potenciales eran inmensas, pero que también podía arrastrar una derrota de la misma magnitud.

BUENOS Y MALOS

Como se sabe, las derrotas son huérfanas, nadie las asume y traen como consecuencia divisiones, fracturas y peleas, en particular en los primeros momentos, en la etapa de repliegue y rectificación. La experiencia indica que la fractura inicial es la que se da entre los partidarios de un viraje y los que quieren mantenerse en la línea anterior. Aunque con el tiempo, los distintos componentes se van incorporando de forma progresiva a la vía electoral.

A las primeras disputas por el viraje, le siguen bifurcaciones por el liderazgo, ya que el viejo orden de jerarquías se ha disuelto en la derrota y la creación de un nuevo requiere tiempo y validación. No es una simple continuidad de períodos anteriores.

Adicionalmente, hay que tomar en consideración un hecho que durante mucho tiempo no fue visible: los distintos sectores del campo de oposición se oponen al Gobierno por motivaciones. visiones y proyectos de país distintos y hasta contradictorios entre sí. No hay necesariamente un cuadro bipolar o bipartidista, buenos y malos, sino de mayor complejidad, lo que se expresa en las múltiples postulaciones para gobernadores y alcaldes.

MONÓMEROS

Por otra parte, habría que destacar que no se trata solo de la derrota de una estrategia, sino que también está en tela de juicio el ejercicio realizado en espacios controlados, como en los activos tan relevantes de Citgo o Monómeros, gestión que ha estado plagada por irregularidades tan graves que ha conducido a enfrentamientos entre los distintos actores de oposición que han ocupado posiciones de mando político o de gerencia administrativa.

La naturaleza de la táctica aplicada para el cambio de gobierno, la del poder dual, causó además importantes daños a la República, que se vio imposibilitada de litigar en tribunales de Estados Unidos o de renegociar la deuda de Citgo y los bonos de la deuda. El peso de estos hechos debilita y fractura.

La reincorporación plena a la vida institucional y el proceso de pacificación y reinstitucionalización tomará su tiempo, por lo que es de esperarse que el diálogo de México vaya avanzando de forma progresiva.

SANCIONES

A todos estos elementos se les suma el hecho de que las sanciones están en manos de Washington y corresponden a una dimensión diferente del conflicto, la geopolítica, que no depende de los líderes opositores. El haber entrelazado y cooperado con la estrategia de cambio de gobierno diseñada durante la administración Trump es una piedra de tranca difícil de levantar, ya que la Casa Blanca tiene intereses propios y un objetivo específico que no necesariamente tendría que ser el de la oposición venezolana: la reinserción de Venezuela en su zona de control y de influencia.

El hecho de haberse atado a esos intereses hace más difícil el repliegue y la ejecución de un viraje que apunte a un éxito electoral cercano. Como puede verse, la dispersión tiene una explicación que no obedece tan solo a “malas conductas”, sino también a las circunstancias objetivas de debilidad.

Leopoldo Puchi / Cortesía El Universal