Ecuador
Ecuador: El retorno del correísmo y el votante indeciso
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Este domingo se celebrará en Ecuador el primer evento electoral de América Latina en el 2021. Se trata de un proceso de mucha tensión, en medio de una pandemia y un creciente clima de confrontación política. Por los momentos, los sondeos de opinión dan como ganador a Andrés Arauz, candidato del correísmo. Sin embargo, los especialistas sostienen que debido a la dispersión de candidatos y a la indecisión de los electores, lo más probable es que sea necesario ir hasta el balotaje.

Ahora bien, a diferencia de lo que vimos en las pasadas elecciones bolivianas, en donde Luis Arce y David Choquehuanca hicieron un enorme esfuerzo por presentarse con perfiles propios, diferenciados hasta cierto punto de la figura de ex presidente Evo Morales, en el caso de Arauz es todo lo contrario.

La idea de la “traición” de Lenin Moreno a Rafael Correa está muy arraigada en el correísmo y tiene un peso central en la campaña. Por tanto, en oposición a Moreno, la campaña de Arauz hace énfasis en la idea de la “lealtad” hacia Correa y del estrecho vínculo que uniría al candidato con el ex presidente. La gran promesa electoral es retornar al modelo clásico del correísmo y romper con lo que llaman la “restauración conservadora”.

Es importante destacar que Ecuador ha sido una de las naciones latinoamericanas más golpeadas por la pandemia.  No solo ha sufrido por la pérdida de casi 15 mil fallecidos por Covid, sino que las políticas de restricción de la movilidad social, llevaron a una caída neta de 9,6% del producto interno bruto. Por su parte, la incapacidad fiscal del gobierno para establecer políticas de ayudas y paliativos sociales frente a la crisis, ha llevado a un creciente malestar social.

No obstante, el malestar social no se ha traducido automáticamente en apoyo directo al candidato de Correa. Por el contrario, los sondeos de opinión insisten en un amplio porcentaje de votos indecisos para el momento. Algunos de ellos pudieran inclinarse por el candidato de la derecha, Guillermo Lasso y una fracción más pequeña podría optar por el candidato indigenista, Yaku Pérez.

El carácter obligatorio de la votación, hasta los 65 años, hace del segmento de votantes indecisos el más importante del venidero proceso. Algunos estudios demuestran que el votante ecuatoriano siente un profundo escepticismo por la incidencia de la política en su vida cotidiana, lo que se ha traducido en desafección frente liderazgo y desconfianza en los partidos políticos.

En resumen, se trata de un evento para elegir presidencia, vicepresidencia, 137 miembros de la Asamblea Nacional y 6 miembros del Parlamento Andino. La candidatura de la derecha es asociada a la vieja manera de hacer política, mientras que la del correísmo es considerado muy confrontacional.  Entre los puntos que más generan desconfianza a los electores son los llamados al revanchismo y a la polarización política. El votante, especialmente el segmento indeciso,  reclama certezas para afrontar la crisis económica y unidad nacional para enfrentar la crisis sanitaria. Muchos analistas esperan un reacomodo de las campañas electorales y los mensajes políticos, de parte de los dos candidatos más votados el próximo domingo, con miras a disputarse el segmento indeciso en el balotaje. El progresismo ecuatoriano necesita ensanchar sus bases sociales, con un mensaje más amplio, para evitar un voto inercial por la oferta conservadora.

Damian Alifa