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En 10 tuits: Días Claves para la democracia ¿Qué pasa en Haití?
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Lo nuevo de esta etapa de protestas ciudadanas contra Jovenel Moïse es que no sólo se reclama su salida del poder el domingo 7 de febrero de 2021 cuando expira su mandato sino también la salida de la tolda política Partido Haitiano Tèt Kale -PHTK- que lo llevó al poder. Se exige un verdadero cambio de sistema.

Hinterlaces.net le presenta un resumen de lo que ocurre en la nación haitiana En 10 Tuits:

  1. Durante 2019, enHaití debían celebrarse elecciones legislativas y locales. No se hicieron porque los legisladores no acordaron una fórmula para realizar el proceso electoral. Desde enero de 2020 el Parlamento dejó de sesionar: el Presidente emitió más de 40 decretos y no hay control al Poder Ejecutivo.
  2. El presidente de Haití Jovenel Moïse y el canciller Claude Joseph anunciaron para este año la elaboración de una nueva Constitución que reemplace a la Carga Magna vigente en el país desde el año 1987. Las organizaciones sociales se mantienen en pie de lucha contra la decisión y buscan recuperar soberanía y democracia.
  3. El descrédito y falta de legitimidad de un presidente no es nuevo en Haití. Luego de las denuncias de fraude y la suspensión de las elecciones del año 2015, la Comisión Electoral de Haití- CEP- organizó en 2016 unos comicios en donde Moïse fue electo con tan sólo 590 mil votos de un padrón de más de 6 millones de electores. La participación fue del 18.1%.
  4. Corría julio del 2018, cuando se dio el anuncio y posterior recule de los aumentos al precio de los combustibles. En medio de una grave crisis económica se produjo la renuncia del entonces Primer Ministro y la Jefatura de Gobierno quedó vacante por largos períodos: se sucedieron cuatro Primeros Ministros en los últimos dos años.
  5. Para agudizar el método de represión policial en protestas ciudadanas, Moise vía decreto presidencial, instauró en diciembre pasado una serie de medidas para el «fortalecimiento de la seguridad pública» y creó la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI). Los agentes policiales y militares haitianos gozan de una inmunidad en el ejercicio de sus funciones.
  6. La aplicación de la violencia política y la sucesión de masacres en zonas rurales organizadas o en barrios populares de Puerto Príncipe no lograron aplacar las llamadas «marchas del hambre» del año 2016, la insurrección de julio 2018 cuando los precios de los combustibles aumentaron entre el 35 y el 51 por ciento y desde septiembre del mismo año, se exige la devolución del desfalco de fondos del Estado llegados al país en el marco del programa energético Petrocaribe.
  7. Una opción que está sobre la mesa y que incluye a Estados Unidos como factor injerencista en el país es una reedición de las ocupaciones internacionales vía Naciones Unidas. En Haití, los Cascos Azules ONU son sinónimo de muerte y dolor.
  8. El Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales- Clacso- emitió un balance de los últimos 10 años que arroja que, «más de dos millones de haitianos padecen hambre. Se estima que seis millones se encuentran en situación de emergencia y requieren de ayuda humanitaria. La moneda nacional se devaluó en un 147% entre 2009 y 2020, lo que ha provocado el desplome del poder adquisitivo de los salarios, fenómeno acrecentado por la crisis cambiaria y por la inflación creciente que alcanzó 25% en 2020″.
  9. En este entorno actual de clara vulneración de la democracia y de ausencia de protección de derechos civiles, ¿Cómo luchar cuando la Carta Magna tiene un vicio de origen?. La Constitución vigente prohíbe de forma explícita la celebración de mecanismos consultivos para su modificación. Aunque haya agentes políticos trabajando para hacer una nueva Carta Magna con el apoyo de poderes imperiales, los ciudadanos ya echaron a correr su suerte en las calles así como lo hicieron para tumbar la dictadura.
  10. Jean Claude Duvalier, el dictador que desvalijó a Haití y lo sometió a un régimen de terror entre 1971 y 1986 murió en el año 2014. Duvalier fue depuesto a mediados de los 80 por una revuelta popular donde se dieron a conocer los ‘tonton macoute’, grupos paramilitares del régimen que asesinaron e hicieron desaparecer a 150.000 personas. Esas prácticas las aprendió de su padre, Francois Papa-Doc Duvalier, quien se autodenominó “presidente vitalicio” de Haití y gobernó el país desde 1957. Lo mismo que a su padre, a Baby-Doc -como se le conocía a Jean Claude desde entonces- se le atribuye la muerte, desaparición y tortura de miles de haitianos que se oponían a su régimen, así como el desfalco de las arcas públicas, calculado entre 300 y 800 millones de dólares.

Históricamente, el terrorismo de Estado se usa en Haití para sofocar los movimientos populares con la impunidad como manto sagrado. También se usa la religión, como instrumento de dominación. La traición histórica en la última votación que se hizo en la OEA para autorizar la activación del TIAR [Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca] contra Venezuela, marcó un compás de grieta en el Caribe. Haití fue el único país del CARICOM que se posicionó a favor del TIAR. Y lo que se le hace a un país hermano genera repercusiones en el continente.

Veremos si a partir del lunes 8 de febrero 2021, Jovenel Moïse, se convierte con la anuencia de la comunidad internacional, en el más flamante dictador de América Latina y el Caribe o si el pueblo haitiano, a fuerza de sangre y coraje una vez más, logra articular desde sus bases sociales una transición que implosione a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos – Usaid -que junto a organizaciones no gubernamentales -ongs- corroen la construcción colectiva que hace la resistencia haitiana frente a la dominación colonial y neocolonial.

Marcela Heredia