A exámen la forma de gobernar de Bukele
Elecciones Parlamentarias y Municipales
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Consideradas «cruciales» para los planes del presidente Nayib Bukele, las elecciones del próximo domingo muestran a uno de los países con mayor índice de violencia en el mundo sumido en un decaimiento de larga data. No sólo político, también económico.

Hinterlaces.net presenta en 10 tuits, lo que hay que conocer sobre las elecciones legislativas y municipales en El Salvador.

  1. Febrero de 2020 se muestra tenso en el país. El Gobierno de Nayib Bukele presiona a la Asamblea Legislativa para aprobar un préstamo que permita financiar una fase de su plan antipandillas. Pero el Congreso -de mayoría opositora- se resiste a aprobarlo porque considera que hay falta de transparencia en el plan del Ejecutivo Nacional.
  2. Lo mismo denuncia la oposición sobre la Financiación Electoral y lo ratifican observadores electorales europeos: entre las 45 recomendaciones de la Misión de Observación Electoral de 2019, estaba el aumento de la transparencia de la financiación de partidos. Esto no se ha cumplido. Tampoco hay equilibrio en los recursos públicos destinados a la campaña. “Tenemos entendido que, en esta contienda, el 75% de la propaganda electoral la ha acaparado Nuevas Ideas, el partido del presidente Nayib Bukele”, agregó Tilly Metz, eurodiputada luxemburguesa, que funge como acompañante electoral.
  3. El Bipartidismo sigue siendo la espada de Damocles en la vida política salvadoreña. Según las encuestas, el partido Nuevas Ideas y su aliado Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA) suman una intención de voto del 72,2 por ciento, lo que podría dar una mayoría cualificada en la Asamblea Legislativa, de 84 diputados y reforzaría el poder del presidente Bukele, quien ha sido acusado en reiteradas veces de autoritarismo en su gestión.
  4. La trama política incluye una denuncia de golpe de Estado: «La Asamblea Legislativa está tratando de remover al presidente electo democráticamente» denunció el presidente Bukele. Su irrupción en el Parlamento del 9 de febrero pasado fue vista en el mundo como un intento de tomar de forma ilegítima el control de la Asamblea Legislativa, conductas que se reprodujeron durante la crisis sanitaria por el coronavirus. Por esto en El Salvador se discute el principio de separación de poderes. Bukele no acata las decisiones de la Sala de lo Constitucional (de la Corte Suprema de Justicia) y hasta invade facultades legislativas.
  5. El gobierno de Estados Unidos también monitorea estas elecciones: no quiere migrantes centroamericanos en su territorio. Donald Trump firmó en 2019 acuerdos migratorios con El Salvador, Honduras, Guatemala y México, como parte de la su política contra la llegada de indocumentados a la frontera sur. Estados Unidos participa en asuntos nacionales salvadoreños y el Presidente Bukele les agradece por ello.
  6. Actuar con el modus operandi de Trump le genera críticas a un presidente que tiene alto nivel de popularidad a lo interno en plena crisis mundial por COVID-19: Bukele tiene 97 % de aceptación popular según la Consultora Mitofsky y Cid Gallup.
  7. Persecución a la prensa: la revista @GatoencerradoSV en el artículo Autoritarismo a golpe de Tuit denuncia las acciones presidenciales que otros medios independientes también revelan: uso de violencia real contra opositores, críticos del Gobierno, periodistas, medios de comunicación independientes y académicos. Bukele insiste: «no podemos confiar en los medios internacionales». https://gatoencerrado.news/2021/02/23/autoritarismo-a-golpe-de-tuit-en-el-salvador/
  8. Según Cíper académico, en El Salvador las maras (pandillas) tienen 60 mil miembros activos que matan, amenazan y extorsionan. El presidente Bukele asegura que la baja en los crímenes en el país se debe a que doblegó a las maras pero, según esa misma publicación, hay evidencia de que esas pandillas redujeron el uso de la violencia como parte de un entendimiento informal con las autoridades. No es casual que los candidatos a alcaldes ni a parlamentarios no hayan presentado los planes de seguridad que gestionarían en sus espacios en caso de ganar y ocupar el curul. Esto no es casual porque las maras llegaron a Centroamérica como resultado de decisiones de políticas migratorias de la Casa Blanca, que en la década del 90 deportó a miles de pandilleros a sus países de origen. Armar un plan antipandillas es cambiar lo que Washington les asignó.
  9. Un reciente estudio de Kantar WordPanel indica que 61 % de los consultados considera que la economía de El Salvador estará peor comparada al año pasado, 26 % cree que estará igual y 13 % dice que mejorará este año. El país perdió el año pasado, $ 205 millones por la crisis COVID-19 y los datos del Instituto Salvadoreño del Seguro Social muestran la caída del poder adquisitivo. A menor empleo, menor tasa de consumo, menores oportunidades y por lo tanto, sube el flujo de la inmigración. Y otra vez, volvemos a los que no quiere Estados Unidos: recibir a salvadoreños pobres que migran y desean una América también para ellos.
  10. La deuda externa acumulada en los últimos años, que se sumó a una intensa colocación en 2020 por el gobierno de Bukele, ha llevado a elevar al 90 % del PIB la deuda total del país. Por esto, ambos actores (FMI- Estado de El Salvador) negociaron un Instrumento de Financiamiento Rápido de aproximadamente US$389 millones a cambio de ajustes, según la clásica y dolorosa imposición que hace el FMI en estos casos. Economía ortodoxa para un país que no lo es.

Marcela Heredia

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