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Escenarios en Venezuela por coronavirus

El país cumple dos meses en aislamiento social y se extiende al menos por un mes más la cuarentena, como medida para evitar la propagación de COVID-19. A pesar de que la gestión gubernamental ha sido efectiva en la contención de la pandemia, el impacto en los diferentes ámbitos de la vida nacional a ser notable.

Algunas de las consecuencias más evidentes son:

1.- Se pierde la estabilidad económica observada a finales de 2019 y que se sostuvo a través de una mayor apertura con el sector privado y la desaceleración del fenómeno inflacionario. Ahora la economía entra en el proceso de recesión mundial, sin embargo, el impacto nacional tiene características particulares. El sector privado enfrenta dificultades en cuanto a los servicios públicos, principalmente gasolina y electricidad, con lo cual se elevan los costos y se impacta al consumidor final.

Como resultado, se registra un alza de precios significativa y con ello se afecta el ingreso y consumo de las familias.

Para el Gobierno, las dificultades provienen de la insuficiencia de recursos por el ingreso petrolero y la agudización de las sanciones unilaterales impuestas por estados Unidos, con lo que la única alternativa para la gestión es la variable monetaria (transferencias directas o emisión de liquidez).

2.- Aumenta el descontento social por encima del temor al contagio por COVID-19 en los sectores de escasos recursos. Un segmento importante de la población pertenece al sector informal de la economía y depende de ingresos diarios. La necesidad de trasladarse y generar esos ingresos para su sustento económico influye en estados de ansiedad a medida que la cuarentena se prolonga.

En tal sentido, el aislamiento social pasa a ser una herramienta de contención social para evitar un desbordamiento.

En medio de este panorama, el Gobierno retoma las medidas de control de precios y fiscalizaciones. Algunos análisis consideran que se trata de proselitismo político y otros, que se trata de una acción que busca controlar las cadenas logísticas de bienes y servicios para redirigirlas a los programas sociales.

Todo lo anterior implica importantes riesgos en el país, como el de un estallido social producto del malestar a causa de circunstancias como la inflación o el colapso de los servicios públicos, el aumento de las sanciones unilaterales de Estados Unidos en el ámbito petrolero, la prolongación de los precios del petróleo y una flexibilización de la cuarentena con un re brote del virus.

En este contexto, los escenarios para el país ofrecen diferentes perspectivas. En el ámbito petrolero, el Gobierno intentará, en la medida de sus posibilidades, recuperar capacidades operativas en la industria petrolera, especialmente en el área de refinación, así como buscar nuevos inversionistas capaces de trabajar de acuerdo a las condiciones que generan las sanciones estadounidenses.

En el ámbito político se impone la unidad de criterio en torno a la lealtad como ingrediente para la ejecución de las decisiones una vez tomadas. A lo interno pueden existir divergencias en las opiniones respecto a la manera en que se gestionan ciertas políticas, pero se mantiene cohesión en torno al liderazgo del presidente Nicolás Maduro.

No obstante, la legitimidad interna del gobierno se pone en juego, de cara a cómo solventar la crisis en las distintas áreas.

En lo económico, la recesión mundial, aumenta las dificultades y restricciones internas de Venezuela. El país entra en un estado de colapso con expectativas de un incremento en los controles, cuyo resultado puede originar una estabilidad vía acuerdos de precios entre los agentes del sector privado-gobierno o bien desencadenar en fallas de mercado.

El hilo conductor de los distintos temas que se analizan, es que hoy en todas las áreas existen problemas, podemos hablar de una situación que tiende a cronificarse, sin observarse una posibilidad de mejora o solución concreta en el corto plazo. Entretanto, la agenda popular ya no está concentrada en la pandemia, sino en alimentación, salud y servicios.

De no aplicarse correctivos, esta tendencia pudiera desencadenar fenómenos de conflictividad, en 3 o 6 meses. Hasta ahora, el Gobierno del Presidente Nicolas Maduro ha demostrado una gran versatilidad para moverse en un entorno de crisis prolongada, no obstante la inusual confluencia de circunstancias en la actualidad eleva exponencialmente las demandas.

Prensa Hinterlaces