El año 2019 ha sido uno de los más complicados en mucho tiempo para una serie de países visto desde varias aristas: crecimiento económico; cohesión social; integración internacional y crisis política. A lo largo del año, los principales organismos internacionales han recortado el pronóstico del crecimiento para la mayoría de las economías, como consecuencia de factores que se vislumbraban desde ya hace un par de años: el deterioro en las relaciones comerciales, niveles de deuda elevados, concentración del ingreso, flujos migratorios, racismo y una caída de la inversión productiva.

A partir de la crisis 2008–2009 hubo un crecimiento estable alto en Asia y un crecimiento ralentizado en Estados Unidos, Europa, América Latina y África que aparentemente han llegado a un límite. Se da una caída del comercio mundial a partir de octubre del 2018 como consecuencia de las guerras comerciales americanas; las protestas sociales de diversa índole en al menos 16 países alrededor del mundo y de conflictos geopolíticos como el Brexit, el cual generó mucha incertidumbre durante el año y que hoy en día está más que sellado tras la victoria contundente de los conservadores en las últimas elecciones. Todo ello ha impactado a la inversión privada tanto en el corto como en el mediano plazo.

Una de las principales razones para el bajo crecimiento del viejo continente tiene que ver con la desaceleración alemana la cual llevó a cabo una serie de reformas para implementar un cambio en la industria automotriz, mismas que han implicado una mayor regulación en cuanto emisiones de CO2 como el cambio de motores de energía fósil a eléctricos. Según el Financial Times 1 entre Mercedes-Benz y Audi se anunciaron 20,000 pérdidas de empleo en noviembre de este año, como un signo del cambio tecnológico en este sector.

Cabe señalar que en lo que va del año 2019, China ha sido uno de los principales promotores del cambio hacia energías limpias, siendo Asia la región líder en vehículos eléctricos. Estados Unidos, en contraste, es promotor de energías sucias. Empero, las ventas de vehículos nuevos en Asia también han tenido una disminución, al igual que en América y Europa, tal como se muestra en la gráfica anterior. Para 2018 la venta de autos eléctricos está centrado en Asia, seguido de Europa y luego de Estados Unidos con el 57%, 26% y 15% del mercado mundial, respectivamente. Otro factor que se suma a la desaceleración económica es la tendencia a la baja del comercio mundial el cual se ve reflejado en una disminución de los precios de las materias primas y el precio de los energéticos, mismos que desde 2011 presentan una tendencia decreciente tal como se puede apreciar en la gráfica. El índice de precios de metales igualmente va en descenso, pero como incluye oro, que va en ascenso, el promedio de precios es estable.

El 13 de diciembre del año en curso, Estados Unidos y China anunciaron “la primera fase de un acuerdo” que implica un aplazamiento de los incrementos arancelarios por parte del país norteamericano que entraban en vigor el 15 de diciembre de este año. Nuestra hipótesis es que están teniendo un periodo de tregua tal como en el cierre del año pasado. Con las elecciones casi a la vuelta de la esquina, no parece haber mucho margen para un escalamiento en las tensiones comerciales en el futuro inmediato. Entre los temas pactados están las revisiones en temas de propiedad intelectual, transferencia tecnológica y políticas sobre el tipo de cambio, los mismos que han generado la hostilidad.

Resulta importante resaltar que no se ha pactado aún ninguna eliminación de los aranceles que ya han entrado en vigor. Esta vez, las negociaciones por parte del país americano parecen estar motivados por factores políticos internos de Estados Unidos dado que el Presidente Trump se encuentra en el camino a la reelección. Con el impeachment aprobado por la Cámara de Representantes, necesitaba algo positivo para minimizar dicho tema. En su gira electoral podrá presumir de los máximos históricos en bolsa y las compras que China prometió hacer de sus productos agrícolas, dos factores fundamentales en su campaña. En este contexto, los mercados parecen estar animados por dicha tregua aunque la base sobre la cual están construidas las ganancias en bolsa parece ser endeble.

Si bien la economía de los Estados Unidos observó un menor crecimiento en el año en curso respecto al 2018, se anticipa para 2020 una mayor desaceleración, tal como esperábamos a inicios del 20192. La Reserva Federal en su última decisión de política monetaria del año ha optado por mantener la tasa de referencia de los bonos federales en el rango de 1.5 – 1.75% aunque el pronóstico es que cuando se intensifique la desaceleración económica, se harán recortes adicionales, llevando a una ronda de recortes en todo el mundo, el próximo año. Esto puede generar oportunidades de arbitraje hacia países emergentes con un impacto en el tipo de cambio frente al resto de las monedas. El efecto final podría ser negativo al comercio internacional, lo que significaría un factor más a la desaceleración de estas economías.

Se espera que la tendencia general de la economía mundial continúe su paso lento en la mayoría de las economías con el claro contraste de las economías asiáticas que seguirán creciendo tres veces más rápido que occidente, que podrían verse afectadas en particular por las protestas en Hong Kong y la India. Para las economías avanzadas el pronóstico es gris, porque los problemas de la Unión Europea no terminan con la salida del Reino Unido. Polonia podría ser candidato a un Polxit dadas las críticas de la UE a sus políticas nacionalistas. Por otro lado, América Central y América del Sur enfrentan una coyuntura bastante complicada en varios frentes, con inestabilidad política, intromisión abierta de Estados Unidos y bajos precios de materias primas, lo cual ha impactado significativamente al crecimiento económico, siendo junto con África, las zonas que menos crecerán este año y el próximo. El país estrella, Bolivia, fue sacado de un golpe de Estado de su trayectoria de crecimiento y se espera que sea menor en 2020.

Oscar Ugarteche y Alfredo Ocampo /Cortesía Alainet.org