Hoy hay más pueblo con el Chavismo que con la Oposición. Y esa ha sido la constante desde 1998, cuando el Comandante Hugo Chávez triunfa por primera vez en las elecciones presidenciales de ese año.

El más reciente Monitor-País de Hinterlaces revela que sólo el 14% de los venezolanos simpatiza con los partidos de oposición, mientras que el PSUV más que duplica este porcentaje y sigue siendo el partido político más popular del país.

El Chavismo sigue contando con el respaldo de una sólida y estable base social y política, conformada principalmente por los sectores populares.

Digamos que para muchos no es la opción ideal, pero es mejor que la Oposición.

2 de cada 3 venezolanos NO CONFÍA en que un eventual gobierno de oposición pueda resolver los problemas económicos del país.

54% preferiría que el Gobierno del Presidente Maduro tome medidas efectivas y resuelva, aunque sea en parte, los PROBLEMAS ECONÓMICOS del país, antes que venga un GOBIERNO DE OPOSICIÓN.

En resumen, la correlación de fuerzas política, social y simbólica sigue favoreciendo al Chavismo.

Pero por qué en medio de una desatada inflación que afecta a la mayoría de los venezolanos, el Gobierno Bolivariano mantiene significativos porcentajes de aceptación y respaldo, muy por encima de la mayoría de los presidentes latinoamericanos y también de la oposición venezolana.

Podríamos comenzar afirmando que es debido a que la Oposición sigue sin perfilarse como una alternativa.

La Oposición no cuenta con un liderazgo verdadero, con una propuesta superior, tampoco con planes y proyectos concretos, vinculados con las nuevas expectativas de orden y eficiencia, y mucho menos conectada con el sentimiento nacional-popular.

Más allá de la gestión de gobierno, las fortalezas del chavismo tienen que ver con sus banderas de inclusión social y opción por los pobres, a quienes la Revolución Bolivariana les otorgó visibilidad, identidad y protagonismo.

Con una Oposición sin respuestas y lejos de las preocupaciones de los venezolanos, el Gobierno Bolivariano es percibido como el único con poder, voluntad y capacidad de gestión para solucionar los problemas económicos del país, por lo que se convierte en el único referente para la mayoría.

El Chavismo cuenta además con una potente maquinaria partidista y electoral, así como con vigorosos movimientos sociales presentes en todo el territorio nacional y en todos los sectores sociales.

También ha impulsado eficientes redes de protección social, como los CLAP, para aliviar el impacto de la crisis.

Esta plataforma política y social, le permite al Chavismo, entre otras tareas, construir una identidad propia y una comunidad emocional, así como regular la disonancia cognitiva entre el discurso oficial y la gestión, aportando re-significaciones, subjetividad y expectativas positivas.

Finalmente, la Revolución tiene un liderazgo visible, indiscutible y fortalecido, representado por el Presidente Maduro.

Por el contrario, la oposición venezolana se percibe dividida, ausente, sin propuestas, con sus dirigentes desacreditados y cuestionados, sin líderes populares y sin vínculos sociales y emocionales con las mayorías populares.