petróleo en Venezuela
Venezuela: 13 meses sin vender una gota de petróleo
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13 meses sin vender «una sola gota de petróleo» estuvo Venezuela; así lo denunció el presidente Nicolás Maduro frente a los diputados de la Asamblea Nacional durante su mensaje anual a la nación. La razón, las medidas coercitivas que aplica Estados Unidos contra la nación, principalmente contra Pdvsa. ¿Se puede aspirar aún a un modelo de bienestar tradicionalmente unido con la estatal petrolera? ¿Es posible aún apalancar crecimiento con petróleo en Venezuela?

El bloqueo financiero contra Venezuela inició con la orden ejecutiva del 9 de marzo de 2015, firmada por el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama y que ha sido prorrogada en los siguientes años por su sucesor republicano, Donald Trump. Hoy, el operativo estrangulamiento económico sigue vigente con varias acciones simultáneas: persecución financiera, bloqueo al comercio internacional de petróleo, sabotaje y corrupción interna. Estados Unidos y sus aliados no sólo aplican un feroz bloqueo de activos financieros, capital, filiales y empresas asociadas a estatales venezolanas sino que hacen foco en PDVSA y sus filiales, como CITGO, con sus refinerías, una red de oleoductos y más de 5.000 gasolineras. Atacar PDVSA es apuntar al corazón de los programas sociales y al desarrollo económico del país. Estados Unidos rapiña con una estrategia que, según el presidente Nicolás Maduro, alcanzó su clímax en 2019, con la confiscación y el saqueo a CITGO, la operación de despojo más bochornosa que se haya cometido en la historia reciente a una nación del mundo.

Durante la presentación de su Memoria y Cuenta año 2020, el presidente venezolano precisó que, si bien entre el 2014 y el 2019 la producción petrolera de Venezuela cayó en 69%, duramos 13 meses sin vender una gota de petróleo al mundo, en este 2021 hay buenas noticias que llegan de parte de los trabajadores de PDVSA.

En la fuerza laboral de los trabajadores petroleros, apoyó el presidente Maduro la recuperación anhelada para este año cuando dijo que el gobierno nacional se prepara para una recuperación productiva con la meta de llegar a 1millón 500mil barriles de petróleo diarios para ser vendidos al mundo con nuevos mecanismos de producción, financiamiento y comercialización.

Si nos enfocamos en la cifra aportada por el mandatario venezolano el día 12 de enero pasado en la Asamblea Nacional, es posible pensar que sólo con voluntad política del gobierno nacional podemos dejar atrás las pérdidas que sólo por caída de producción petrolera, sin considerar factores como la guerra de precios, se ubican alrededor de 102 mil millones de dólares desde el 2015?.

Si comparamos con las pérdidas del sabotaje petrolero de diciembre de 2002 – abril 2003 que sumaron 20 mil millones de dólares, la diferencia habla por sí sola. Veremos la magnitud del daño inculado a este país si ponemos en contexto que esos más de 100 mil millones perdidos por la agresión a PDVSA iban destinados a las misiones y a las grandes misiones sociales, al sustento del tejido productivo vital del país: infraestructura social, sanitaria, educativa, cultural.


Radicalizando las órdenes imperiales

Las órdenes ejecutivas del Gobierno de Donald Trump impidieron que PDVSA lograra financiarse en mercados internacionales. No contentos con el daño infringido, en febrero del año 2020 los estadounidenses apretaron su asfixia económica al imponer sanciones a Rosneft Trading, la filial de la estatal rusa Rosneft, para obligar a un tercer gobierno a someterse a sus órdenes hegemónicas, sin importarles en lo más mínimo lo que ahora dicen voces extraoficiales, Biden estaría considerando: el sufrimiento de los venezolanos.

Moscú, uno de los mayores aliados de Venezuela en estrados internacionales, ha denunciado los complots, la injerencia en asuntos internos y los planes golpistas de EE.UU. contra el gobierno del Pdte. Maduro y ha rechazado las peticiones de EE.UU. y sus aliados de dejar de comerciar con Venezuela.


PDVSA-Repsol- Rosneft: nuevo compás en la danza rota.


La española Repsol y la rusa Rosneft reanudaron los intercambios de crudo por productos con Pdvsa, indicó el portal especializado Energy News Today y la noticia se regó como pólvora.

Repsol entregará 250.000 barriles de diésel bajo en azufre a la refinería de Amuay y Rosneft, que dejó oficialmente sus operaciones en Venezuela luego de ser sancionada por Estados Unidos, descargó la semana pasada 540.000 barriles de destilado al vacío, un componente básico para la producción de combustible, con 1% de azufre a la refinería de Cardón.

Estabilizar el funcionamiento del Complejo Refinador Paraguaná, cuya capacidad de procesamiento es de 95.000 barriles por día bajaría incertidumbres en un panorama energético global que se mantiene bajo directrices surgidas desde la Organización de Países Exportadores de Petróleo más algunos países productores, OPEP+, lo que es un verdadero logro político hasta que se conozcan anuncios del Presidente Electo de EE.UU. Biden y más allá.

Desnudar el modelo capitalista, frase usada por la vicepresidente ejecutiva Delcy Rodríguez, tiene y seguirá teniendo enormes costos políticos para Venezuela. Aplicar nuevas fórmulas y debates sobre el tema se abre como única vía a un modelo jaqueado en su matriz por agentes imperiales.

Para Luis Enrique Gavazut, Investigador independiente en ciencias sociales, Economista y Analista económico: «PDVSA es y siempre será para Venezuela, incluso en estos momentos de grave crisis operativa, logística y financiera, una palanca fundamental para la economía venezolana. De hecho, dice el economista, la situación actual pone en evidencia dramáticamente que nuestra industria petrolera es el único motor del crecimiento, al ser la principalísima fuente de ingresos por exportaciones.

No es un tema ni de controles, ni de confianza ni de modelos ideológicos. Es un tema de producción petrolera y la productividad que la misma genera. De la productividad, como es bien sabido, dependen directamente los niveles de remuneración real de los factores, es decir, los salarios y rentas reales».

Planteada la interrogante de cómo abrir un mecanismo entre países sancionados que sumen ingresos fiscales y proyecten bienestar ciudadano, el Doctor Gavazut indica que «Los mecanismos para hacer alianzas mutuamente beneficiosas existen, pero las sanciones que pesan sobre PDVSA son un grave obstáculo. En tal sentido, la Ley Antibloqueo facilita que esas alianzas se materialicen. No solo con Rosfnet, sino con otras empresas de países que también están sancionados y que por ello mismo no tienen más que perder que de ganar. La extrema dependencia de PDVSA de tecnologías e insumos extranjeros es la causa fundamental de su tremenda vulnerabilidad. En la medida en que las nuevas alianzas permitan no solo sustituir tecnologías de un proveedor extranjero por otro, sino que permitan, ahora sí, que PDVSA finalmente desarrolle sus propias capacidades en ciencia y tecnología, que le brinde independencia y verdadera autonomía, es en medida que las alianzas que están por venir contribuirán al desarrollo sólido de la industria petrolera nacional y de la economía en su conjunto. Debemos tener presente que, así como la producción de PDVSA se desplomó en muy corto tiempo, así mismo se puede recuperar. La capacidad instalada existe. Con el financiamiento necesario y los canales logísticos y de comercialización adecuados, la producción petrolera se puede recuperar muy rápidamente. Claro que no es el mejor momento para ello, preciso es señalarlo, porque el mercado petrolero mundial sigue deprimido, entre otros factores, por la pandemia mundial. Sin embargo, el colapso de la producción de esquisto en EEUU ya ha comenzado, por el agotamiento de la vida útil de los yacimientos y el desinfle de la burbuja financiera que se creó en función del enorme apalancamiento de esa industria. Así que ese factor de previsible disminución de la oferta mundial, pudiera compensar la disminución de la demanda asociada a la pandemia y a las bajas tasas de crecimiento tendenciales de la economía mundial».

En otra voz, Pasqualina Curcio Curcio, economista venezolana, resaltó en Twitter, con datos BCV, que «el criminal bloqueo a PDVSA por parte del imperialismo ha reducido 78% nuestros ingresos por exportaciones petroleras desde 2013, que no hay duda pero no justifica la caída de 99% del salario real».

Curcio aporta además, la introducción a un capítulo no abordado como lo es la distribución de la riqueza en Venezuela cuando dice: «más de la mitad de los mermados ingresos de la Nación han ido a parar a manos del capital privado. A los asalariados solo nos ha tocado el 18% (y eso que somos muchos más, millones más) y al Estado solo le ha tocado el 9%.


Marcela Heredia