Medidas económicas
¿A dónde apuntan las recientes medidas económicas en Venezuela? Expertos opinan

El coronavirus no sólo es la enfermedad que hoy reduce a los seres humanos a procesos de aislamientos, sino que ubica a los gobiernos en los lugares más incómodos de la democracia y la distribución de los recursos. Otro otro sector golpeado son los empresarios, que tienen el reto de producir en un mundo que está en pausa.

Ante esta realidad tan compleja el gobierno venezolano se plantea el reto de simplificar los trámites y aniquilar la burocracia en los procesos de conformación de empresas de producción.

La semana que recién culmina, el presidente Nicolás Maduro nunció junto a su equipo económico un conjunto de medidas que, según explicó, están orientadas a enfrentar la burocracia para minimizar a su máxima expresión, los procesos que retardan el registro de las empresas, su estrategia: la aplicación de nuevas políticas para el apoyo de las Pequeñas y Medianas Industrias (Pymes), además de esto puso a disposición del sector privado las siete líneas estratégicas del país. Para analizar esta serie de medidas Hinterlaces.net consultó con los economistas Manuel Sutherland y Luis Gavazut, cuyas opiniones no necesariamente coinciden.

¿A dónde apuntan las medidas económicas anunciadas?

El economista Luis Gavazut, cree que las medidas buscan aliviar la situación económica de las micro, pequeñas y medianas empresas, sin embargo cree que son insuficientes. «Lamentablemente es muy poco lo que dichas medidas pueden lograr al respecto. Orientar las compras del Estado hacia los bienes y servicios producidos y prestados por las Pymes, en el marco de una política de sustitución de importaciones es la medida más importante de todas las recién anunciadas. De ahí la buena acogida que ha tenido por parte de Fedeindustria, pero, el impacto económico real de esa medida será insignificante, dado el muy disminuido poder de compra que actualmente tiene el Estado venezolano debido a la caída abrupta de sus ingresos en divisas. Si las Pymes logran venderle al Estado en bolívares y luego pueden convertir esos bolívares en divisas disponibles en el mercado cambiario nacional, es posible que la medida tenga alguna repercusión interesante. Pero, obviamente ello depende de que de hecho existan divisas que alimenten la oferta del mercado cambiario». Pero cree que si la simplificación es sincera, «sería muy positivo para la economía nacional».

Aunque el presidente afirma que esto es un respiro para el sector privado, el economista Manuel Sutherland coincide en que estas iniciativas se quedan cortas ante lo que hace falta. “Creo que debe haber una simplificación y una centralización de los trámites más importantes, hay una señal en cuanto a la necesidad de reducir esos tiempos, pero todavía es muy poco, por ejemplo, en Estonia en un día, una empresa puede registrarse, cubrir sus formas legales y estar facturando en un sólo día… En Venezuela puedes tardar un año haciendo una empresa desde cero, por la cantidad de permisos, papeles y cosas que te solicitan y eso debe reducirse a una semana máximo”, para él esto implicaría que los pagos se hagan a un ente centralizado y ese ente hacer los pagos a todos los demás “eso sería más sensato para poder legalizarse y facturar mucho más rápido”.

A su juicio centralizar de esta manera permitiría “un montón de emprendimientos y trabajos informales que pudiera formalizarse de manera expedita, pero los pasos burocráticos son todavía demasiado fuertes y excluyentes».

¿Cuál considera es el modelo y el rumbo del país en el ámbito económico a partir de estas medidas?

Sutherland afirma que de parte del Estado hay un “reconocimiento del problema”, pero la solución debe ser mucho más profunda y mucho más completa. Explica que desde agosto de 2018 hubo una apertura que flexibilizó un poco la situación de la economía, pero que hay leyes que dan espacio a la corrupción y que tienen en jaque a los comerciantes, productores “y a la misma clase obrera” y asegura que hay leyes que debían derogarse y que una de ellas es la Ley de Precios Justos y la Ley Contra el Acaparamiento y otras para ofrecer “seguridad jurídica a la producción nacional y extranjera” y transitar a la recuperación del ingreso a la clase obrera “que es demasiado bajo”.

Por su parte Gavazut asegura que el modelo y el rumbo de la economía en función de las medidas recién anunciadas sigue siendo exactamente el mismo. No hay cambios de fondo ni de forma en las políticas económicas.

Venezolanos sienten de manera directa medidas económicas

¿Qué significa para el venezolano de a pie?

El venezolano de a pie siente la caída económica, según estimaciones la economía cayó 86%, el peor resultado en la historia económica de ningún país, en el capitalismo (…) Nunca se había visto una destrucción de capital tan fuerte, una caída tan dura. Todo ese cóctel se ha visto reflejado en una caída salarial, de 2001 a 2020 de 99% y eso es dramático para millones de personas que han tenido que migrar, que han tenido que dejar sus trabajos, por eso deben darse pasos agigantados en la recuperación de los salarios porque la situación es realmente dramática» sentencia.

Gavazut por su parte sostiene que las medidas para el venezolano de a pie influyen muy poco. «Diría que nada en realidad. Puede que algún empresario mediano se beneficie en alguna medida, pero sólo en cuanto a sus propios niveles de rentabilidad de negocio. Eso tendría que traducirse en un aumento relevante de la oferta de bienes y servicios para el abastecimiento nacional, lo que difícilmente ocurra a raíz de estas nuevas medidas anunciadas por el gobierno. Convendría otorgar beneficios al empresariado contra incrementos de producción y productividad comprobables y bien monitoreados empresa por empresa. Esto último no se ha hecho nunca por parte del gobierno actual».

¿Qué significa para los nuevos emprendedores y los empresarios que ya están produciendo?

Sutherland dice que los estímulos son bastante interesantes y podrían ser mejor si los trámites se hicieran casi todos en línea, «esto sería muy bueno, que se puedan registrar varias empresas sin pagar las tasas de Sarem o de manera más rápida y expedita para poder formalizarse y con eso poder ofrecer bienes al Estado que pueda comprar y optar por créditos, figura que tiene mucho tiempo detenido por el encaje legal demasiado fuerte y por una hiperinflació.

Refiere que el encaje legal está en 92% cuando en la mayoría de países está en 3%, entonces no hay espacio para la banca poder prestar, eso debe acabarse, reducirse a su nivel mínimo, con eso se estimulan los préstamos para las empresas. En ese sentido insiste en que «estas medidas realmente son útiles, son interesantes, son necesarias en ese aspecto, pero son insuficientes para recuperar una economía que está deprimida y que tiene una caída de -86% de la riqueza que había en 2013, entonces hace falta muchísimo más».

Al respecto, Gavazut asegura que lo que probablemente ocurra «es que los nuevos emprendedores sigan exactamente como hasta ahora, es decir, en la informalidad, pues a pesar de los riesgos de alcabalas y matracas por falta de permisos en determinadas eventualidades, correr esos riesgos es mucho menos costoso a la larga que incurrir en el altísimo costo de la legalidad que impera en Venezuela; no de ahora, sino de toda la vida. Nuestro país siempre ha ocupado los últimos lugares en el ranking mundial de facilidad para emprender y hacer negocios».

Venezolanos esperan que las medidas disminuyan los índices de inflación

Las nuevas medidas económicas ¿significarán algún cambio en la inflación o el alza de precios?

Para Sutherland, en este punto lo fundamental es aumentar la productividad y la oferta de bienes y servicios, «yo creo que hay que hacer un pacto humanitario que políticamente organice de alguna manera a la nación y que pueda la nación acceder a los once mil millones de dólares que son líquidos y que están represados por las sanciones, las sanciones no son las culpables de la crisis, no causaron la crisis, pero son gravísimas y afectan muchísimo a la economía nacional porque es una economía sumamente débil, esquelética, raquítica entonces las sanciones agravan mucho la situación y yo estoy completamente en contra de ellas» confirma el experto..

Considera que un acuerdo humanitario es vital «para salvar la vida a cientos de miles de personas», el mismo debería facilitar la venta de petróleo, otorgar parte del petróleo en bonos «para que las personas más pobres puedan comprar» y de esta manera estimular la demanda solvente, el desarrollo industrial, agroindustrial y comercial en el país, y entonces sí, comenzar a hablar de recuperación. Sutherland concluye que es imperante que «se depongan los intereses partidistas por una sensibilidad hacia los más vulnerables y los más castigados en la crisis económica».

Gavazut añade que las medidas no significan nada respecto al precio de los productos. «El pago de la nómina por parte del Estado no le ha hecho mella alguna a la inflación hasta ahora y está comprobado que las exoneraciones de impuestos, facilidades de trámites, compras del Estado, eliminación de aranceles, entre otros incentivos de similar naturaleza, no han contribuido en absolutamente nada a que los precios dejen de subir», además denuncia que otra causa fundamental de la inflación, aparte de la dependencia económica, es la concentración económica. «Eso que el Presidente Maduro llama “mafias”. Las importaciones están bajo el control de unos pocos empresarios que tienen la potestad de fijar las listas de precios aguas abajo en toda la cadena de comercialización, que, de hecho, se carteliza», señala.

La única manera realista de revertirlo es que aumente la inversión en fuerzas productivas cada vez menos dependientes de bienes de capital importados y materias primas intermedias también importadas. Pero al parecer no hay incentivo concebible o siquiera imaginable que el Estado venezolano no haya intentado para que el sector privado haga esas inversiones, y sin embargo las mismas nunca ocurren (y ahora con las sanciones, el bloqueo y las amenazas permanentes de Washington y sus acólitos, mucho menos).

Finalmente Gavazut dice que las medidas son positivas, pero que la realidad es que a la mayoría de los empresarios les conviene seguir en la informalidad, dado que el costo de la legalidad no solamente incluye el costo de registro mercantil y pago de impuesto sobre la renta, sino otros costos de permisologías que son recurrentes, es decir, sujetos a renovación obligatoria, por lo general con periodicidad anual y cada vez más costosos, dado que se han dolarizado al anclarse al petro o indexarse según lo hace la unidad tributaria.

Según la opinión de ambos expertos, las medidas anunciadas recientemente no cambian de forma sustantiva la situación de la economía nacional, ampliamente deprimida por un conjunto de situaciones adversas entre las que se cuentan las sanciones unilaterales impuestas por Estados Unidos, decisiones equivocadas, corrupción y burocracia. Hará falta aún mayor esfuerzo si se quiere cambiar el rumbo de la situación económica del país.

Emily Caro