Venezuela se encuentra ante un escenario de amenaza real por parte de Estados Unidos, una coyuntura catalogada por el diputado Luis Augusto Romero de Avanzada Progresista, como una de las más complejas y peligrosas en mucho tiempo, con potencial de un desenlace catastrófico. Este análisis informativo, basado en las declaraciones del parlamentario, aborda los puntos clave de esta crisis.
Romero señala que el conflicto actual excede el marco ideológico de «comunismo o socialismo» y se centra en los intereses geoestratégicos y energéticos. La presencia militar de Washington en el Caribe es vista como una «reconfiguración estratégica» que busca reafirmar la hegemonía estadounidense. El temor al avance de China y Rusia en América Latina coloca a los países con recursos naturales, como Venezuela, en la mira prioritaria de esta versión «2.0» de la Doctrina Monroe.
El parlamentario advierte que la presencia militar de EEUU en el Caribe es una «amenaza muy real» para Venezuela y toda la región, comparándola con la invasión a Panamá de 1989. Además, el nuevo foco de la administración estadounidense en el tema del narcotráfico añade otra capa de complejidad y riesgo a la situación.
La situación actual es peligrosa y preocupante ya que tiene una dimensión energética que podría impactar a toda la región. Ante este panorama de escalada, el diputado insiste en que la única vía para evitar un conflicto mayor es la diplomática y la negociación.
Venezuela, según Romero, debe impulsar una política exterior multilateral, evitando «amarrarse a ninguna potencia». Es crucial preservar la condición de América Latina como la «única continente sin guerras», un estatus que la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) ha declarado como zona de paz.
Unidad nacional
A pesar de las «severas diferencias» con el presidente Nicolás Maduro, Romero subraya que en esta coyuntura «lo fundamental es preservar la integridad territorial y la soberanía nacional», porque «los gobiernos pasan y la patria queda».
El dirigente opositor insta al Gobierno a convertirse en el «gran convocante de la unidad nacional» para hacer frente a la amenaza. El consenso y la unión nacional son necesarios, pero lamenta que a esta convocatoria le falte voluntad política para concretarse. La prudencia del Ejecutivo al «no morder el peine» de las provocaciones militares en el Caribe, evitando incidentes que justifiquen un «falso positivo» o una escalada bélica, ha sido clave hasta ahora.
El diputado, además, propuso un Bono por la paz de 360$ para Navidad como parte de las medidas para atender las necesidades del pueblo, especialmente los trabajadores que quieren ser atendidos y escuchados.









