En medio de una situación de emergencia global y de una crisis sanitaria sin precedentes, el contraste en el tratamiento que da cada país y su gobierno en la lucha contra el coronavirus, depende directamente del modelo político al que pertenece cada gobernante. En este trabajo especial hinterlaces.net te ofrece datos e información sobre el tratamiento social, político y económico de algunos gobiernos en esta batalla campal contra el coronavirus 2019.

Para decretar pandemia la Organización Mundial de la Salud (OMS) lleva a cabo varios protocolos, el primer paso depende de la transparencia, cuando aparece un nuevo tipo de virus o enfermedad se debe informar de manera inmediata a esta organización, en el caso del COVID-19, China poco después de identificar el virus informó y alertó del brote en Wuhan, sin embargo, el gobierno asiático tiene dudas respecto al origen del «paciente cero» pues, según el vocero de Asuntos Exteriores del país asiático, Zhao Lijian, en EEUU hubo pacientes con esta enfermedad mucho antes que en China, el vacío informativo y el hermetismo de Washington robustecen este señalamiento.

Como segundo paso, luego de identificada la epidemia y su causa, el protocolo a seguir es calificarla de acuerdo al número de casos y países involucrados. En este punto la información de los gobiernos es transcendental, pero, ¿qué ocurre en los países donde el propio sistema de salud significan un obstáculo para que un paciente pueda ser diagnósticado?.

EEUU tiene el sistema de salud más caro del mundo, recientemente según despacho de la BBC, uno de los casos sospechosos fue el de un ciudadano que llegó de Japón y asistió al médico a realizarse la prueba, por fortuna fue descartado, pero la factura por gastos médicos fue de 3.000 dólares.

En Europa, Italia prioriza los «casos sospechosos» para diagnosticar, esto ha costado al país una decena de miles de nuevos contagios que pudieron evitarse. En España las más de 40 mil personas que viven en la calle sin hogar, producto de los desahucios tienen más riesgo y menos prioridad. En 2018 el gobierno español realizó 59.671 desahucios, 62,5% de ellos a consecuencia de los «lanzamientos» (término judicial para denominar los desahucios) derivados de la Ley de Arrendamientos Urbanos y otro 31,7% de ejecuciones hipotecarias.

Esta realidad pone en relieve que por lo menos 40 mil personas en España son casos vulnerables y de alto riesgo de contagio porque viven en la calle y no pueden cumplir con la campaña universal impulsada por la OMS cuya etiqueta es: #QuédateEnCasa.

En el tercer paso para declarar pandemia es necesario que haya casos en la mayoría de los países del mundo y que los contagios sean más de 100 mil. Decretada la pandemia por COVID-19 el pasado 11 de marzo, se empiezan a ver las costuras, y las diferentes teorías científicas, sociales y política de los gobiernos se pone a prueba y con ellas a todos los sistemas sanitarios del mundo.

Para afrontar la pandemia en Europa, el Reino Unido propuso una polémica solución, expresada en la voz de Boris Johnson: combatir el virus con el método de «inmunidad de rebaño», plan radicalmente diferente a las recomendaciones de la OMS, y que consiste en proteger sólo a los más vulnerables y dejar que el virus se propague por el resto de la población (47 millones de personas se infectarían) para que desarrollen inmunidad ante el virus.

«Debido a la falta de inmunidad, esta enfermedad es más peligrosa y se extenderá aún más. Y debo nivelarme con ustedes, con el público británico. Más familias , muchas más familias van a perder a sus seres queridos antes de tiempo«, dijo Johnson a los británicos, pero La comunidad científica advirtió que significaría la muerte de 250 mil personas. La estrategia de Johnson, por supuesto, serviría también «para reducir el impacto económico de una drástica cuarentena».

En Italia, actual foco de la pandemia, el sistema sanitario se desmorona, entre sus métodos destaca un protocolo de «medicina de guerra» en la que el personal médico debe priorizar la atención y «dejar morir» a personas de 80 años en adelante y a pacientes con patologías crónicas. Este es el país con mayor tasa de mortalidad por infectados en el mundo, lo que ha generado acumulación de cuerpos, por lo que Giorgio Gori, alcalde de Bérgamo, una provincia de Milán, tuvo que ceder la iglesia del cementerio «para alojar la gran cantidad de cadáveres».

En España el aumento progresivo de contagios y muertes es agresivo, las autoridades han tenido que habilitar hoteles y convertirlos en una especie de hospitales para contener el alto número de pacientes, Madrid es la ciudad con más casos.

El doctor Jesús Candel, médico de urgencias del hospital clínico «San Cecilio», explica que a diario reciben «avalanchas de personas» y que el trato que reciben los especialistas de la salud en el país es de maltrato.

Ante la crisis, países como Serbia han sido vetados por la Unión Europea (UE) para adquirir material médico, una resolución emitida por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reza entre las medidas que para combatir el coronavirus deben «mantener en Europa el material de protección que necesitamos«, sin embargo Alemania y Francia racionan la dotación a Italia y la empresa italiana Copán Diagnostics privilegia a EEUU con la venta de insumos para pruebas de diagnósticos, aunque su país sea el foco de la pandemia.

«Quienes vienen a darnos lecciones y nos dicen que no hemos de comprar bienes de China porque los suyos son de mejor calidad y es competencia desleal. Cuando todo va bien, les interesa el dinero de Serbia y quieren vendernos su productos. Cuando hay dolor y sufrimiento, el dinero de Serbia no sirve», dijo el presidente serbio, Aleksandar Vucic ante las medidas, «la solidaridad europea no existe. China es la única solidaria», agregó.

África, continente empobrecido por el saqueo permanente y la injerencia de potencias occidentales, recientemente celebraba la posibilidad de ganar la lucha contra la epidemia del ébola. Éste continente sería el más afectado si el virus se propaga sobre su territorio. Médicos preocupados dicen que los niños serían los primeros en morir en las zonas de desnutrición.

En países del continente americano también se repiten patrones del sistema político europeo. EEUU: según informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU), para 2019 tenía 50.661.149 de inmigrantes, (15,48% de la población), de ellos aproximadamente 11 millones están indocumentados, es decir, no cuentan con atención médica.

La Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible promulgada por el expresidente Barack Obama deja muy claro en su texto que los inmigrantes indocumentados están excluidos, a este grupo se suman los 553.742 personas que, según la ONU, viven en las calles.

Mientras el gobierno de Colombia tiene preocupados a sus ciudadanos, en riesgo por las «modestas» medidas del gobierno del presidente Iván Duque, atando las manos de alcaldes y gobernadores que tomaban medidas «sin su consentimiento», para ello emitió un decreto que lo faculta de manera exclusiva a tomar cualquier decisión respecto al control de la epidemia, y deshizo todas las medidas tomadas por los gobiernos municipales.

En Brasil, hasta el momento (19 de marzo) 19 funcionarios del alto gobierno han dado positivo a la prueba del COVID-19, sin embargo, el presidente Jair Bolsonaro dice que los brasileños exageran al preocuparse tanto por la pandemia. “Este virus trajo una cierta histeria y algunos gobernadores, en mi visión, toman medidas que perjudican nuestra economía”, dijo preocupado por los ingresos económicos.

En este mismo continente cientos de médicos salen desde Cuba, para poner en práctica su política sanitaria universal implementada desde la llegada de la revolución. Actualmente 28.760 profesionales de la salud atienden pacientes en 59 países.

Nosotros, en la medida de nuestras posibilidades, haremos siempre todo lo posible por compartir nuestra experiencia con otros países», expresó Luis Herrera, creador del Interferón Alfa 2B, medicamento utilizado en China de manera exitosa para combatir el coronavirus 2019, aunque el fármaco está a disposición del mundo el bloqueo impuesto por EEUU no permite que sea comercializado.

En el caso de Venezuela, país también bajo bloqueo, las medidas ante el contagio han sido generales, para combatir la enfermedad el presidente Nicolás Maduro solicitó un prestamo al Fondo Monetario Internacional que le fue negado. Con diferentes medidas el gobierno venezolano busca garantizar la seguridad de sus ciudadanos, al punto de implementar distribución de alimentos a las familias y estima asumir el pago de salarios de todos los trabajadores informales del país.

El ministro para la Comunicación y la Información, Jorge Rodríguez, informó que el país sigue el modelo chino para el combate y superación de este virus. Eeste jueves se inauguró un puente aéreo con la nación asiática, que en medio del bloqueo estadounidense contra venezuela, suministrará al país todos los insumos necesarios para hacer frente al COVID-19.

Otro de los países sancionados producto de la ideología política de sus gobernantes es Irán, que entre sus esfuerzos por contener el coronavirus inicia la producción en masa de kits de diagnóstico del nuevo coronavirus, según informó Sorena Satari, vicepresidente de Ciencia y Tecnología de la nación persa. “Se avecinan buenas noticias”, dijo.

El gran ejemplo en medio de una crisis global es China, el país asiático no sólo superó el foco de la epidemia en alianzas con profesionales cubanos, sino que de manera conjunta exporta médicos y ofrece apoyo técnico y científico a los países afectados. La gran salida a esta pandemia también parece tener origen en China con la aprobación de una vacuna contra el virus.

La posibilidad de vida de quienes se enfrenten a la neumonía producida por el coronavirus 2019 está relacionada de manera directa con el lugar en el que viva y de los sistemas de gobierno de cada país. La COVID-19 en definitiva, pone en jaque todas las teorías y las fórmulas económicas, imponiendo una realidad que evidencia que no todos los métodos y modelos políticos priorizan los Derechos Humanos de los que hacen bandera organizaciones internacionales y gobiernos.

Emily Caro