Cuba
Cuba desde la óptica progresista

Las protestas que tuvieron lugar en algunas ciudades de Cuba expresan un malestar en el que confluyen distintas razones, particularmente relacionadas con los problemas económicos, las condiciones de vida de la población, situaciones de desabastecimiento y los duros daños de la pandemia, que exacerban las distintas condiciones adversas.

«Para mí, las protestas tienen una naturaleza objetiva», dijo el director adjunto del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de Rusia, Dimitri Rozental, durante una entrevista con TASS.

Y también hay demandas de naturaleza política, que pueden ser de mayor o menor amplitud, pero que no deben ser ignoradas.

EMBARGO

La coyuntura de protestas, que por lo demás se ha presentado en diversos países sacudidos por los efectos de la pandemia, adquiere características particulares en un país objeto de un embargo por más de 60 años. Más allá de su modelo de economía, es evidente que una nación sometida al aislamiento de sus centros naturales de intercambio comercial, bloqueada en sus transacciones bancarias, imposibilitada de acceso al financiamiento internacional, tiene límites para elevar su productividad, aun con grandes sacrificios.

En el contexto de la compleja situación generada por la Covid-19 se han mantenido las tradicionales sanciones contra la isla, a las que se añadieron en los últimos cuatro años 243 nuevas medidas económicas. Además, se tomaron decisiones extremas para impedir el abastecimiento de combustible.

REACCIONES

La reacción de los distintos matices progresistas ante los eventos ha sido la demanda del levantamiento de sanciones y la alerta ante tentaciones de intervención. En este sentido, López Obrador dijo: «La verdad es que, si se quisiera ayudar a Cuba, lo primero que se debería hacer es suspender el bloqueo como lo están solicitando la mayoría de los países”.

Gregory Meeks, representante demócrata en el Congreso de EEUU, es bastante crítico de la gestión gubernamental cubana, pero pide “al presidente Biden que ayude a aliviar el sufrimiento en Cuba rescindiendo las sanciones de la era Trump y ofreciendo asistencia humanitaria y de vacunas adicionales al pueblo cubano”.

Por su parte, Alberto Fernández dijo: «No hay nada más inhumano en una pandemia que bloquear económicamente a un país. Cuando bloquean a un país, bloquean a una sociedad, y eso es lo menos humanitario que existe».

REFORMAS

Ahora bien, los acontecimientos también conducen a interrogantes sobre el futuro de Cuba, no solo desde el ángulo de quienes la adversan, sino también desde la óptica progresista.

El progresismo, en general, y personalidades como las que integran el Grupo de Puebla respaldan y valoran la resistencia cubana en defensa de su soberanía y cuestionan el bloqueo estadounidense, pero son de la idea de que se avance en un proceso que produzca reformas en el sistema político cubano y en su modelo económico.

Respetando el principio de que se trata de decisiones propias de cada país, los sectores progresistas se inclinan por una agenda de reformas que conduzca a una economía mixta, con un importante sector privado, en la visión económica de las socialdemocracias.

En lo político, son partidarios del sistema de democracia representativa, basado en el sufragio universal, el pluripartidismo y la libertad de prensa, aunque cuestionan sus deformaciones e inconsistencias y asumen la incorporación de otras formas de participación y de protagonismo popular.

GEOPOLÍTICA

Estima el campo progresista que el levantamiento de sanciones abonará el camino de una evolución en esa dirección, y ciertamente apuntalaría esa ruta. Sin embargo, el razonamiento debe tomar en cuenta otra de las variables, que es esencial, la geopolítica, ya que los cambios, en particular los políticos, no se podrán producir sin antes aclarar, por medio de negociaciones entre La Habana y Washington, la naturaleza de las relaciones que se establecerán entre los dos países una vez que se produzcan esos cambios, lo que quizás adquiera la forma de un tratado de respeto de la igualdad soberana.

Si un cambio del sistema político encierra la posibilidad de que Cuba pase a ser parte de la esfera de poder directa de Washington en condiciones subordinadas y de su dispositivo militar, difícilmente se producirán esas reformas tan necesarias, ya que la experiencia histórica enseña que sin independencia nacional no hay auténtica democracia. Tal como lo dijera Olaf Palmer: “la democracia presupone soberanía nacional”.

Leopoldo Puchi / Cortesía El Universal