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Cumbre Putin-Biden: ¿Una nueva relación bilateral?

El mundo tuvo la mirada sobre el encuentro de mandatarios de Estados Unidos y Rusia, un evento que no se daba desde hace 34 años. Meses antes, Joe Biden tildó a Vladimir Putin de «asesino» y sin embargo, calmando a sus socios, tuvo que estrecharle la mano al oso ruso.

Ese logro se lo ganó Vladimir Putin: sentar a su homólogo estadounidense en la mesa de diálogo. Y aunque llegó con pocas expectativas, en la reunión de prensa posterior al encuentro consideró «que no ha habido nada de hostilidad, por el contrario, nuestro encuentro se desarrolló con principios».

Biden, a su turno, en una conferencia de prensa de menos de media hora acotó: «Creo que existe una posibilidad genuina de mejorar significativamente la relación entre nuestros dos países sin que renunciemos a nuestros principios y valores».

El mismo día del encuentro que levantó expectativa en todo el mundo, el jefe de la diplomacia europea, Joseph Borrell acotó que se proponen hacer retroceder, constreñir y comprometer a Rusia simultáneamente sobre la base de una comprensión común de los objetivos de Rusia y de un enfoque que podemos calificar de pragmatismo de principios. Así trata el mayor socio de Estados Unidos, a Rusia, el mayor proveedor de gas del continente europeo.

Temas sobre la mesa

El nuevo camino de la relación bilateral incluye el regreso de los embajadores a su lugar de trabajo y aunque el pdte. Biden indicó que «no está en los intereses de Rusia ni de EE.UU. una nueva guerra fría», el hecho de que hablaran sobre ciberseguridad, el opositor preso Navalny, la relación Rusia-Ucrania, hizo que el encuentro presidencial durara cuatro horas.

Rusia está en año electoral y Estados Unidos vive una crisis de su mercado laboral. Ninguno de los mandatarios podía darse el lujo de darle al otro garantía plena en puntos altisonantes como industria armamentística y carrera espacial.

Durante la Guerra Fría, EE.UU. junto a potencias occidentales crearon el bloque militar del planeta, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Rusia, por su parte, hizo lo mismo con países de Europa Oriental formando otro bloque: el Pacto de Varsovia.

También países europeos occidentales crearon la Unión Europea del Carbón y del Acero, a la que se incorporaron otros miembros hasta formar la Unión Europea y la entonces Unión Soviética, formó el COMECON (Council for Mutual Economic Assistance, en inglés) para facilitar el comercio de los países socialistas.

Cada uno de estos «empujones» que permitieron crear las alianzas mencionadas obedecía a un panorama económico crítico como el que estos países atraviesan hoy. Las distorsiones de cada modelo económico impidieron crecimiento sostenido y EE.UU. mira a Rusia como rival a eliminar y Vladimir Putin recuerda a cada paso el carácter de potencia mundial de su país.

China: la protagonista oculta

La seria y pragmática nación china que vive un gran momento diplomático con Rusia, a través de intercambios directos entre Vladimir Putin y Xi Jinping, no se amedrenta frente a Biden quien, según Jake Sullivan, asesor de seguridad nacional estadounidense, «se erigió en líder del mundo libre en este viaje, con seguridad y con destreza».

La protagonista oculta de la gira de Biden fue China. El presidente de EE.UU. consiguió que tanto el G7 como la OTAN la mencionaran en los comunicados finales de sus respectivas cumbres: la Alianza Atlántica reconoció por primera vez en su historia los «desafíos» que plantea para la OTAN la pujanza de China y el G7 lanzará un plan de infraestructuras, como contrapeso del gran proyecto chino «One Belt, One Road» (Una ruta, un cinturón).

Pero Biden no consiguió todo lo que quería en lo relativo a China. Y por ahora, esos resortes sostienen el tablero geopolítico mundial.

Recordemos que si se profundizara y /o prolongara la actual crisis económica, aupada por la covid19, pueden generarse consecuencias políticas que jaqueen la paz mundial.

Marcela Heredia