Previo al proceso electoral que se avecina en Venezuela para la escogencia de autoridades regionales el próximo 21 de noviembre, el ex diputado y dirigente opositor Enrique Ochoa Antich entrevistado por Hinterlaces.net, consideró que el venezolano votará por tres razones: resolver la situación económica, resolver la situación política y por lealtad a la militancia de los partidos.

«Habrá votantes provenientes de esas tres fuentes. Pero si la oposición quiere tener una opción de victoria, debe encarnar una alternativa de solución o, al menos, atenuación de los problemas económicos y sociales aún con Maduro en el poder. Si sigue concentrando todo su discurso en la única idea obsesiva del cambio político como condición de todo lo demás, su opción de victoria disminuirá», dijo.

«No conozco cuál será la estrategia que estén diseñando de cara a las elecciones los partidos de oposición. A mi juicio, la oposición democrática debe concentrarse en convencer al elector abstencionista de la utilidad del voto como instrumento de cambio», refirió, a la vez que consideró necesario unir todo lo que pueda ser unido en cada estado y municipio alrededor de los liderazgos naturales de cada localidad con mayor opción electoral.

Explicó que esos partidos están obligados a demostrar que tienen una oposición constructiva, útil, que sirve a la superación de los problemas que agobian al venezolano, “comenzando por la inflación y la destrucción del salario y las pensiones y por los problemas de salud y pandemia. Mostrarse como una oposición de Estado, disponible para acuerdos con el gobierno, y no una oposición oposicionista que le dice no a todo. Esto debe implicar para levantar la bandera de un gobierno de unidad nacional”, insistió.

Descartó que exista alguna especie de acuerdo entre gobierno y oposición para ceder las gobernaciones y beneficiar a alguna de las dos partes. «El único acuerdo debe ser el del respeto a la Constitución y a las reglas electorales y el desmontaje del partido-Estado que es ventajismo del gobierno frente a la oposición. El Sistema electoral venezolano no admite fraude», dice.

Ochoa Antich cree que, ante la falta de unidad en la oposición, el sector afecto al gobierno tiene ventaja, «si las fuerzas de la oposición democrática participacionista no se acuerdan alrededor de los liderazgos regionales con mayor opción, no importa el partido al que pertenezcan, y no logran capitalizar al menos la mitad del 80 % que todas las encuestas dicen que rechaza al gobierno, es decir, un 40 o 50 % de los votos, les pasará como en 2018 y 2020: que el gobierno ganará siendo minoría, recordemos que en 2018 Maduro ganó sólo con 30% y en 2020 el PSUV con 26%», refirió.

La derecha y la izquierda en la región

Ochoa Antich explicó que el papel de la derecha y la izquierda en Venezuela, está ligado al contexto actual de la región latinoamericana, pues ambos movimientos políticos dependen del reconocimiento en cualquier parte del subcontinente.

«Deberían, reconociéndose mutuamente, convertir su alternancia en el poder en un sistema virtuoso y no en una tragedia para el que pierde. La condición es que quien deje el gobierno mantenga posiciones de poder en el Estado. Si esto se logra, la derecha llegará al poder con el fin de desarrollar las fuerzas productivas aún a cierto costo social y la izquierda llegará al poder para repartir esa riqueza creada, aún al costo del crecimiento económico».

Con base en ese análisis, indicó que de lograrse ese punto «la derecha dejará el poder cuando haya creado suficiente riqueza estable y sea llegada la hora de su democratización y la izquierda dejará el poder cuando su Estado de bienestar sea de tal magnitud que no comprometa el desarrollo de las fuerzas productivas y la creación de la riqueza que lo sostiene vía impuestos. Eso es lo que han logrado las sociedades europeas, en particular las de Suecia, Noruega, Finlandia, Suiza, Dinamarca, Austria y Alemania, que no serán perfectas, pero han sido hasta el día de hoy las sociedades humanas más felices en 5.000 años de historia, pues combinan libertad, democracia, justicia social y la mayor igualdad de oportunidades posible», concluyó.

Narkys Blanco