El análisis del intelectual Jesús Parra revela que el actual asedio de EEUU contra Venezuela no es un evento aislado, sino parte de una reconfiguración agresiva de los intereses estratégicos de Washington. A su juicio, ante el déficit energético global, EE. UU. busca asegurar recursos accesibles para sostener la hegemonía del dólar y ganar la «guerra de monedas», desplazando su mirada de Asia hacia un control más férreo sobre América Latina.
Durante su participación en el programa Análisis Situacional que conduce el presidente de Hinterlaces, Oscar Schémel, afirmó que Trump ha transformado la política exterior en un ejercicio de «trolleo» y desinformación para fijar agendas mundiales.
Muestra de ello es su interés en Groenlandia, que no es un capricho, sino un movimiento calculado ante el cambio climático: el deshielo del Ártico abre rutas comerciales críticas entre Rusia, China y Europa. “Al intentar dominar estos pasos, Trump busca contrarrestar la expansión china y someter a una Europa que pierde peso geopolítico”.
Debilitamiento de la OTAN
Según Parra, estamos ante la «lápida de la OTAN», donde la relación entre pares ha sido sustituida por una estructura de sumisión y coerción económica. Ya no existen aliados, sino naciones dependientes del complejo militar estadounidense, mientras China y Rusia mantienen su pulso firme en sus respectivos tableros regionales.
El papel de Delcy Rodríguez
Frente a las agresiones, la gestión de la presidente encargada Delcy Rodríguez se enfoca en la «correcta caracterización» del escenario. La respuesta venezolana se centra en fortalecer el Proyecto Bolivariano mediante logros económicos tangibles, como el autoabastecimiento y la creación de fondos soberanos. La clave es clara: EE. UU. ha tenido que admitir que el petróleo venezolano se paga, lo que permite estabilizar sueldos, créditos y bienestar social.
Nicolás Maduro
Pese a la persecución y el secuestro del Presidente Maduro, su liderazgo se mantiene incólume. Parra destaca que Maduro interpreta esta hostilidad como una forma más de lucha, y lejos de amedrentarse, ha logrado mantener la cohesión del Estado frente a la narrativa de colapso que intenta imponer la prensa internacional.
Contrario a las predicciones imperiales, el secuestro político de las instituciones en Venezuela no generó un holocausto social. Esto se debe a que el chavismo ha construido una fuerza constitutiva que trasciende las individualidades; es un sistema de instituciones y corresponsabilidad popular que ha blindado la identidad nacional. Los hechos están derrotando a las fake news, dejando a la gestión de gobierno enfocada en la recuperación definitiva del pueblo.









