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EEUU y la pandemia como herramienta geopolítica

«Con esta acción nadie puede negar que estas medidas coercitivas unilaterales son criminales», pronunció la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, al informar que los fondos depositados por el país para acceder al mecanismo Covax y que permitirían a la nación acceder a unas 5 millones de vacunas, «han sido bloqueados por un banco internacional y están bajo investigación». Se trata de un poco más de diez millones de dólares.

La información respecto a este hecho fue difundida a través de un comunicado emitido por Covax, uno de los tres pilares del acelerador de acceso a herramientas COVID-19 impulsado por la Organización Mundial de la Salud. Según el documento, desde el 13 de abril han recibido 109.968.081,82 dólares, a través de 12 transacciones y quedaban pendientes 10.031.838,18, que fueron transferidos por el Gobierno, pero fueron bloqueados.

Para el internacionalista y asesor de estudios estratégicos, Juan Sanabria, esta acción obedece a que Estados Unidos, promotor del bloqueo contra Venezuela, «busca politizar por cualquier medio todo lo asociado a la pandemia, para de esta manera desplegar un conjunto de acciones que buscan hacer daño a otros actores del sistema internacional, disminuir sus capacidades, contenerlos, neutralizar su influencia u obtener ventajas geopolíticas».

En opinión del experto, «el gobierno de EE.UU. continúa violentando principios fundamentales del Derecho Internacional. Queda en evidencia su campaña por lograr un cambio de gobierno en Venezuela por lo que continúa generando obstáculos evitar el acceso al mercado internacional. Más evidente queda aún que al gobierno de EE.UU. no le importa bienestar, la salud, progreso ni padecimiento.

Hinterlaces.net le ofrece parte de la entrevista con el internacionalista Juan Sanabria respecto al tema.

¿Qué dice el Derecho Internacional, respecto al hecho de bloquear la posibilidad de que un país acceda a medicamentos o insumos para la salud?

Como todos sabemos la industria farmacéutica global tiene en los países más poderosos un gran epicentro. Por lo tanto, para aquellos países que no tienen niveles altos de desarrollo en sus industrias farmacéuticas nacionales deben recurrir al mercado internacional para adquirir medicamentos, insumos, maquinaria entre otros. En la mayoría de los casos, estas compras se realizan a través de instituciones, bancos y plataformas tecnológicas que conforman el Sistema Financiero que son controlados por los mismos centros hegemónicos de poder. Esto trae como consecuencia que naciones como EE.UU. puedan a través del control de esta cadena bloquear transacciones y pagos de países como Venezuela no solo para el acceso a medicamentos, sino también a cualquier producto o servicio del Mercado Internacional.

Sin embargo, cuando se trata del tema salud, y el bloqueo que ejerce EE.UU. sobre Venezuela para evitar el acceso a medicamentos, insumos, equipos y en esta coyuntura específica, vacunas para el Covid-19, estamos en presencia de una violación al «principio de cooperación internacional» para la solución de problemas internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario, y en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión contemplados en la Carta de las Naciones Unidas.

De hecho, podemos decir con toda firmeza que, siendo la pandemia causada por el Covid-19 un problema de Seguridad Global en materia de salud, cualquier país que impida a otro el acceso a las herramientas necesarias para combatir y erradicar este virus está atentando contra la seguridad global, contra la seguridad nacional del perjudicado y esto es precisamente lo que está haciendo el gobierno de EE.UU. a través de sus medidas unilaterales y coercitivas contra el pueblo de la República Bolivariana de Venezuela.

¿Qué herramientas tiene Venezuela para defenderse en este caso?

Venezuela no está sola en el mundo, cuenta con aliados estratégicos, una política exterior fuerte y con objetivos claros que le permiten tener acceso a vacunas por otros mecanismos para atender al pueblo venezolano y controlar la pandemia. La mejor defensa de Venezuela y su prioridad es lograr la inmunización de la población y se está avanzando de manera eficiente en esta materia a través del Plan de vacunación por el Sistema Patria, el método 7+7 demostró ser un método eficaz para lograr un equilibrio entre la economía y el resguardo de las personas en sus hogares para mitigar las cadenas de transmisión del virus.

Del mismo modo, el Gobierno Boliviariano ejercerá todas las acciones necesarias enmarcadas en el Derecho Internacional Público para lograr el desbloqueo de los recursos que pertenecen al pueblo venezolano y nadie más. Es totalmente ilegal el bloqueo y apropiación de dichos recursos que tienen como objetivo llevar salud y bienestar a la población venezolana.

¿Ese dinero queda retenido por quién o quiénes? ¿Qué pasa luego con ese dinero?

Es una pregunta interesante porque en teoría, los recursos deberían quedar bloqueados hasta tanto no haya un cambio de gobierno en Venezuela. Dicha premisa no es plausible porque con el paso del tiempo y a pesar de las dificultades, el Gobierno y la Revolución Bolivariana lo que ha hecho es fortalecerse aún más. De manera tal, que el gobierno de EE.UU, ante la imposibilidad de lograr imponer un gobierno que responda a los intereses de sus empresas transnacionales para retomar la explotación, expolio y saqueo de las riquezas de Venezuela ha optado a través del bloqueo de fondos y recursos a una nueva forma de saqueo y robo mucho más descarada, y que deja en evidencia que el sistema financiero obedece a las motivaciones políticas de aquellos que lo controlan.

Jessica Sosa