Carlos Altamirano
Damian Alifa: El Allendismo de Carlos Altamirano

Hace cuatro meses se cumplió un año del fallecimiento del polémico socialista chileno Carlos Altamirano y hace apenas unos días se conmemoraba el 47 aniversario del Golpe Militar contra el gobierno de Salvador Allende. Nos pareció oportuno recordar las ideas de Altamirano y su papel en la renovación del pensamiento socialista latinoamericano y el rescate de la democracia en Chile.

Proveniente de una familia de oligarcas, Altamirano alguna vez dijo que su familia había generado una “reacción inversa en él”. Se encontró con las ideas socialistas al llegar a la universidad y se adhiere a muy temprana edad al Partido Socialista de Chile. En este sentido, el conocido profesor marxista Clodomiro Almeyda ejerció gran influencia en esta primera etapa de formación política.

Durante el breve gobierno de Salvador Allende el PSCh representó la línea más radical dentro de la coalición de la Unidad Popular. Para entonces, el PSCh veía con desconfianza la vía electoral y reivindicaba la violencia como un fin ineludible para la transformación social.

Altamirano, quien durante el gobierno de Allende se destacaba como Secretario General del partido y diputado, fue conocido por la frase “avanzar sin tranzar”, con la que expresaba la negativa a llegar a cualquier acuerdo con sectores empresariales y del centro político. A esta famosa frase le respondía el Partido Comunista, de corte más moderado, llamando a “avanzar consolidando”. Estas dos tendencias estuvieron en permanente pugna durante el gobierno de la Unidad Popular.

Durante el Golpe de Estado, Pinochet ordena el asesinato inmediato de Carlos Altamirano, por considerarlo un posible factor de resistencia armada. Altamirano protagoniza un escape impensable, dentro de la maleta de un carro conducido por un miembro del Partido Socialista Unificado Aleman, que se había hecho pasar por vendedor de medicinas para rescatar al dirigente chileno.

Desde entonces, Altamirano sería parte de un activo exilio desde Cuba y luego desde la República Democrática de Alemania, en donde no solamente se dedicó a organizar activamente la resistencia contra la dictadura chilena, sino también pudo reflexionar sobre los problemas profundos del socialismo real.

En 1979 abandonaría Alemania del Este para mudarse a Francia. Una vez ahí, expresó la necesidad de una renovación ideológica del Partido Socialista de Chile, “sin abandonar el marxismo como método de análisis”, pero revalorizando las ideas de democracia y replanteándose la visión sobre la economía.

Sentenció que “sólo la renovación muy profunda y rigurosa de definiciones y propuestas de acción, lenguaje, de estilo y método de hacer política harán efectiva la acción revolucionaria”. También reconoció en una entrevista que la idea de Allende de hacer un cambio social por vías democráticas había sido “una revolución en el mundo de los revolucionarios”. Asimismo, afirmaba que se cometieron muchos errores durante el gobierno que lo debilitaron y coadyuvaron al ascenso del fascismo.

Su acción durante el exilio, su capacidad para influir en los Congresos de Linares, Argel y Chillan por la “unidad de los socialistas” y su planteamiento de renovar la izquierda, fueron claves para la transición chilena, siendo promotor de soluciones negociadas y amplias alianzas antidictatoriales.

En los años 90, ya fuera del activismo político, fue un duro crítico al PSCh por su proximidad con el “Consenso de Washington” y su viraje conservador. Hace un año, todo el espectro político de su país, le hacía un sentido homenaje a un polémico, contradictorio y valiente pensador de izquierda. Capaz de volver sobre sus propios prejuicios, criticarse a sí mismo y abrir un debate franco para revisar el pensamiento socialista. Carlos Altamirano dejó una huella en el gobierno de Allende, en la historia de su país y en la historia del socialismo democrático.

Damian Alifa