Caracas. A pocas semanas de los dos terremotos que sacudieron a Venezuela el pasado 24 de junio, el ministro del Poder Popular para el Transporte, Francisco Garcés, ofreció en Análisis Situacional un balance detallado sobre los daños, las labores de evaluación estructural y los planes de reconstrucción que adelanta el Gobierno nacional.
Garcés, quien asume por segunda vez esta cartera —tras haber ocupado el cargo durante el gobierno de Hugo Chávez—, preside además la Comisión de Evaluación de Habitabilidad de Infraestructura, instancia creada para determinar qué edificaciones son seguras tras el sismo.
Un evento «extraordinario» que ocurre cada varios siglos
El ministro explicó que, según los análisis de ciencias de la tierra realizados junto a especialistas internacionales —entre ellos un profesor de la Universidad de Stanford—, Venezuela enfrentó un evento sísmico de características excepcionales, comparable en magnitud al ocurrido el 26 de marzo de 1812, cuando fallas como la de Boconó y la de San Sebastián generaron sismos de gran intensidad.
Según indicó, el segundo de los sismos del 24 de junio tuvo una capacidad de destrucción hasta 32 veces mayor que la registrada en el terremoto de 1967. Las zonas con mayores daños en Caracas se concentraron en San Bernardino y en el eje Los Palos Grandes-Altamira-La Castellana, mientras que en La Guaira las afectaciones más severas se ubicaron en Catia La Mar, Playa Grande, Caraballeda y Tanaguarena.
Cómo funciona la evaluación de habitabilidad
Garcés detalló que la comisión aplica un instrumento técnico desarrollado por Fundapris junto con la Universidad Central de Venezuela y otras casas de estudio, mediante el cual ingenieros certificados clasifican cada edificación en tres categorías:
- Verde: daños menores sin riesgo estructural; la vivienda puede habitarse de inmediato.
- Amarillo (uso restringido): presenta daños no estructurales o estructurales leves; se permite el acceso controlado, pero no la permanencia continua.
- Rojo: daño estructural importante; la edificación no debe ser ocupada hasta una inspección más detallada.
El ministro estimó en unas 50.000 las edificaciones a evaluar, proceso en el que ya se ha avanzado poco más de la mitad. Para esta labor se ha conformado un cuerpo de más de 700 ingenieros civiles provenientes de alcaldías y gobernaciones de todo el país, así como de universidades como la UCV, la UCAB, la Universidad Metropolitana y la UNEFA, que realizan cerca de 2.000 a 3.000 inspecciones diarias.
Las siguientes fases: reparación y refuerzo
Garcés precisó que ya se distribuyen lineamientos técnicos para la reparación de mampostería y de daños estructurales leves, mientras se ultiman las guías para intervenciones mayores. Explicó que esta primera fase busca restituir la condición original de las estructuras, sin implicar todavía un refuerzo adicional, el cual formará parte de proyectos posteriores de mayor alcance.
El aeropuerto de Maiquetía, en recuperación progresiva
Sobre el estado del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, el ministro indicó que los daños en su infraestructura operativa —áreas de chequeo, equipaje y otros servicios— son recuperables y no de gran magnitud. Estimó un plazo de entre 10 y 12 semanas para un restablecimiento parcial de las operaciones, mientras los aeropuertos de Valencia y Barcelona continúan apoyando la conectividad aérea del país con el exterior.
El funcionario destacó también que los sistemas eléctrico, de telecomunicaciones y la infraestructura vial —incluidos los puentes que conectan Caracas con La Guaira— mostraron un comportamiento estable durante y después del sismo, lo que permitió sostener las labores iniciales de rescate y atención.
Solidaridad, desinformación y el desafío de reconstruir la confianza
Consultado sobre las críticas relacionadas con la respuesta institucional, Garcés respondió que, ante hechos de esta magnitud, «siempre puede alguien buscar algo para tratar de cambiar lo que es una realidad», y subrayó que los organismos de atención se activaron de manera inmediata tras el sismo.
El ministro puso énfasis en la dimensión humana del proceso: habló de la respuesta solidaria de comunidades, condominios y consejos comunales, y señaló que la reconstrucción no es solo física, sino también emocional y social. En ese sentido, hizo un llamado a la población a buscar apoyo psicológico si lo requiere, reconociendo el impacto diferenciado que el evento ha tenido en distintas familias.
Hacia una nueva cultura sísmica
Entre las reformas de fondo que plantea, Garcés mencionó la necesidad de avanzar en microzonificación sísmica no solo en Caracas, sino en las principales ciudades del país con más de 200.000 habitantes, así como fortalecer la formación de ingenieros y arquitectos y revisar las normativas de construcción y las ordenanzas municipales.
El ministro cerró la entrevista con un mensaje sobre la resiliencia del pueblo venezolano, al que calificó como una de las capacidades más puestas a prueba —y fortalecidas— tras los sismos del 24 de junio, e hizo votos por una reconstrucción que combine avances en infraestructura con la recuperación del tejido social y la confianza ciudadana.










