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Escenarios para la refinación en Venezuela y la urgencia de un nuevo plan energético

Venezuela se enrumba hacia un significativo incremento en sus posibilidades de refinación de petróleo antes de diciembre. En ello coinciden el experto en políticas energéticas David Paravisini y el integrante del Estado Mayor del Consejo Productivo de Trabajadores y constituyente William  Golindano, para quienes las y los trabajadores petroleros juegan un importante papel en el rescate y reactivación de la industria petrolera, que hoy se enfrenta a los desafíos del bloqueo y la pandemia.

En Febrero de este año el Presidente Nicolás Maduro firmó el decreto de conformación del Estado Mayor de los Consejos Productivos de Trabajadores (CPT) de PDVSA, y anunció el nacimiento de una nueva forma de gestión en la industria petrolera nacional, definiendo como meta elevar la  producción a dos millones de barriles.

En opinión de Paravisini, Venezuela debe pasar de un país petrolero a un país energético, ajustando la producción a la satisfacción de la demanda nacional y reorientar la exportación hacia productos derivados. “No hay fuente primaria de energía que no tengamos y nuestros costos de producción son muy bajos”.

Con la reactivación de la Refinería El Palito, desde la perspectiva de las y los trabajadores el objetivo es avanzar en el Plan Nacional de Refinación, activando progresivamente las otras refinerías ubicadas en Falcón, Anzoátegui y el Estado Zulia.  Ello en el marco de la lucha internacional contra el despojo y robo de nuestra refinería Citgo en los Estados Unidos.

Golindano, quien también es Presidente de la Central Bolivariana de Trabajadores del Estado Monagas, asegura que al norte de ese estado existe suficiente inventario para  responder a las necesidades de la refinería El Palito, a la que se le surte una dieta de unos  80 mil barriles diarios y agrega que están en capacidad de surtir la dieta petrolera de Puerto la Cruz, una vez que los CPT la reactiven.  Informó también que se encuentra en desarrollo un Plan de levantamiento de la producción con el objetivo de alcanzar de 350 a 400 mil barriles diarios.

Con el apoyo de los aditivos iraníes, los CPT han logrado activar áreas estratégicas en el Complejo Refinador de Amuay y la Refinería Cardón que integran el Centro de Refinación de Paraguaná y trabajan en el  rescate  de la refinería de Puerto la Cruz. Entre los principales obstáculos se encuentran el acceso a equipos y repuestos de tecnología norteamericana o países aliados en su política de bloqueo unilateral.

La unificación tecnológica de la industria petrolera es un clamor de expertos y trabajadores. A lo largo de la historia las industrias petroleras trajeron al país  sus propios modelos tecnológicos, la Shell en Punta Cardón, la Exxon en Amuay, la Texaco en Puerto La Cruz, lo que condicionó el acceso a equipos, materiales y repuestos. Hoy se plantea un modelo de seguridad energética y soberanía tecnológica basado en la fortaleza nacional en materia de ciencia y tecnología  y el conocimiento y experiencia de las y los trabajadores de PDVSA.

LO QUE ALMACENA LA PANDEMIA

El coronavirus se ha constituido en un desafío para los países petroleros que han visto caer la demanda mundial en un 30 por ciento y los pronósticos más optimistas ubican en dos años las posibilidades de disminuir el sobrealmacenado de crudo en la  superficie.

La Agencia Internacional de Energía alertó sobre la posibilidad de que la capacidad de almacenamiento de petróleo  a nivel global alcance su límite. El gobierno ruso estima en no menos de dos años el agotamiento de las reservas acumuladas. Cabe destacar que el mundo vivió dos crisis similares  antes del COVID, en 1980 con una caída de un 10 por ciento de la demanda que duro diez años en recuperarse y con la crisis financiera del 2008-2009. Ante la ausencia de una vacuna a corto plazo el impacto del COVID en el ámbito petrolero no es alentador.

La pandemia mantiene mucho petróleo en la superficie que no será fácil agotarlo. Cálculos de la firma de investigación IHS Markit, estiman que la demanda a nivel global durante el primer trimestre del año cayó en 3,8 millones de barriles por día (alrededor de 4% de los suministros mundiales) la peor desde la crisis financiera de 2008.

En varios países la producción está en sus niveles más bajos ante la escasez de alternativas para almacenar crudo. Según la revista Forbes, la demanda de supertanqueros aumentó en un 670% como consecuencia de la guerra de precios y los problemas de almacenamiento.  En mayo de este año China anuncio inversiones en tanques flotantes, con una capacidad  de 35.000 barriles de petróleo, para almacenar el crudo en alta mar. Trump por su parte propuso guardar crudo en las Reservas de las Cuevas de Sal para aprovechar los precios bajos. «Si nosotros pudiéramos comprarlo por nada, vamos a tomar todo lo que podamos”

Venezuela transita un escenario aún más complejo.  Si bien cuenta con importantes aliados en el mundo de las economías emergentes, el bloqueo ha tenido  consecuencias importantes en el mantenimiento de procesos medulares de  nuestra industria petrolera. El incremento progresivo de la producción y capacidad de refinación, impulsado por el compromiso de la clase trabajadora, plantea un debate de largo aliento sobre hacia a donde orientar la producción nacional.

Paravisini sostiene que Venezuela debe reajustar su producción petrolera y enrumbarse en un plan energético de diez años, que concentre su producción en las necesidades del mercado interno y exporte productos derivados tales como gasolina, diésel, aceites y fortalezca la petroquímica y la industria del gas.

Este es un mundo energético. El país debe  avanzar hacia la unificación nacional de los sistemas de refinación, la venta de productos derivados con los aliados y satisfacer un mercado interno que debería incrementarse con los nuevos planes de industrialización”.

Para Golindano los Consejos Productivos de Trabajadores están concentrados en cumplir  las metas de producción y refinación establecidas para garantizar la soberanía e independencia del país. La batalla es por la recuperación de la industria petrolera y el cumplimiento de los objetivo establecidos en el Plan Estratégico Socialista (PES) de PDVSA 2016-2026 y el Plan de la Patria.

Ante las amenazas externas, ambos coinciden en afirmar que los CPT protagonizan la defensa de nuestra principal industria y el incremento progresivo de la capacidad de refinación.

Anahí Arizmendi