Operación tenaza
Fronteras: Se aviva la operación tenaza contra Venezuela
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Desde sus primeras referencias a la “Operación Tenaza” contra Venezuela, el periodista José Vicente Rangel definía el plan como una “conjura sin fronteras”. La simultaneidad de acciones financiadas por Estados Unidos contra la revolución bolivariana, que han tenido como base de operaciones los países vecinos, están orientadas a reavivar la Doctrina Monroe en la región.

Para el ex constituyente y Magister en Filosofía de la Guerra Fernando Rivero, Colombia es el pivote de la estrategia norteamericana contra Venezuela. Posición que comparte el diputado electo y ex Presidente de la Comisión de Política Exterior, Saúl Ortega para quien el imperialismo impulsa desde Colombia una estrategia bélica y política, como se demostró con la incursión de paramilitares por las costas venezolanas provenientes de Colombia, desde donde fueron entrenados.

Sin embargo, en los últimos años Guyana ha entrado a jugar un rol importante dentro de la estrategia, a través de la histórica reclamación venezolana sobre el territorio Esequibo. Organismos como la Corte Penal Internacional hacen parte del tablero. Entretanto, el jefe del comando Sur, almirante Craig Faller visita Guyana esta semana para emprender maniobras marítimas.

Hinterlaces.net entrevistó a ambos expertos para vislumbrar el panorama fronterizo para el país en 2021, dadas las amenazas recientes al respecto.

CERCO Y ASFIXIA

En el año 2007 se dio a conocer el memorándum Confidencial de Noviembre de ese año dirigido al Director de la CIA, el General Michael Hayden, que tiene como asunto el «avance de la fase final de la Operación Tenaza».

La Operación tiene como objetivo final la insurrección armada dentro de Venezuela en contra del gobierno del entonces Presidente Hugo Chávez, que permitiría para ese momento la intervención de las fuerzas estadounidenses a territorio venezolano. En la Operación se mencionan a dos países: Azul y Verde, donde tiene Estados Unidos bases y operaciones militares. El país Azul es marítimo, se presumió que es Curazao, donde EEUU mantiene una base militar en el aeropuerto internacional  y el verde se asume que es Colombia, donde el gobierno norteamericano ha venido incrementando la presencia de sus fuerzas especiales.

Desde entonces, acciones hostiles políticas, diplomáticas y militares se han gestado desde los países vecinos con la anuencia de sus gobiernos, lo más reciente en esta escalada es el recalentamiento del tema del Esequibo y la decisión de la Corte Penal Internacional tendiente a favorecer los intereses de las corporaciones petroleras y mineras en el territorio en reclamación.

Para Fernando Rivero, el territorio del hermano pueblo de Colombia se ha convertido, gracias a la complicidad del gobierno  de Iván Duque y el uribismo en general, en la plataforma para los planes geoestratégicos del imperialismo estadounidense, cuestión que no ha variado ni con los cambios de gobierno  en las elites colombianas ni tampoco con los cambios que se han suscitado en la Casa  Blanca en los Estados Unidos.

En este momento el dispositivo militar para la neo colonización de la región pasa por Colombia. Con relación a Venezuela, lo que se haga en el territorio colombiano en relación a  nuestro país, en temas como la infiltración  de paramilitares, operaciones encubiertas por parte de personal militar colombiano o estadounidense, así como cualquier tipo de operación, pasa  por la planeación estratégica del Comando Sur. Recordemos que en este momento las fuerzas armadas colombianas cuentan con una relación muy cercana con el Pentágono. Colombia se ha constituido en el tercer receptor de ayuda económica en materia militar del mundo por parte de los Estados Unidos, después de Israel y Egipto, pero en América Latina y el Caribe es su principal socio en materia militar. De manera que allí podemos esperar que de conformidad con los planes injerencistas que se dicten desde la Casa Blanca opere el gobierno colombiano», ratificó Rivero.

Por su parte Ortega considera que el imperialismo ha visto la fortaleza de la revolución bolivariana y por ello han trabajado en dos direcciones: la implosión interna o lo que ellos llaman el estallido social o las revoluciones de colores y la otra la posibilidad de generar un conflicto externo con nuestros vecinos para demostrar que somos una amenaza para la región y poder adelantar una intervención. Por eso atizan desde Colombia acciones bélicas y criminales y lo mismo desde Guyana y con nuestros vecinos del Caribe para restarnos apoyo en los foros internacionales.

En su visión inicial la operación se planteó fortalecer la presencia militar en Colombia,  donde Estados Unidos mantiene varias bases militares, entre ellas tres de gran tamaño, una en la frontera con Apure en Saravena, y más de 15 estaciones de radares, desde donde la CIA y el Pentágono  pretenden equipar a sus «aliados» dentro de Venezuela (mencionan específicamente a «sus contactos y reuniones con los oficiales de los diversos componentes, particularmente de la Guardia Nacional») y apoyar con armamento a las movilizaciones de calle.

Rivero sostiene que se viene gestando todo un cerco no solo en materia política sino también se está perfilando un dispositivo militar sumamente peligroso, porque no solo atenta contra la seguridad de Venezuela sino también contra la estabilidad de la región.

Señaló que la paz de la región está en juego porque desde la reactivación de la cuarta flota en la primera década de este siglo  por parte de los Estados Unidos y por las bases militares que se han colocado en Colombia y en otras latitudes del continente, se viene perfilando todo un dispositivo en el ámbito naval, terrestre, y con una gran presencia de fuerzas aerotransportadas como las que se encuentran en Honduras, en la Base Aérea de Soto Cano. Esto tiene como principal objetivo estratégico Venezuela, pero también está pensando frente  otros gobiernos como Nicaragua y Cuba, que levantan la bandera de la autodeterminación frente a una ofensiva neocolonial que se desarrolla para América Latina y el Caribe.

«El gobierno de los Estados Unidos pretende utilizar  a gobiernos complacientes como el gobierno de la República Federativa de Guyana, para hacerse de todas las riquezas petroleras y minerales según sus planes geoestratégicos. También  desde el punto de vista  militar se podría perfilar como parte de un ejercicio una situación de conflicto como consecuencia del diferendo limítrofe y a partir de ahí generar lo que requiere la Casa Blanca para levantar una intervención militar. De manera que se están generando desde hace ya algún tiempo, un conjunto de acciones diplomáticas y políticas por parte del gobierno de Guyana orientadas a generar una situación de tensión, de conflictividad militar, ante las cuales el gobierno venezolano en el marco de su diplomacia de paz no ha caído en esa trampa, pero que tienen por objeto cumplir con la política exterior de los Estados Unidos”, agregó.

En otros documentos sobre la Operación Tenaza se insiste en la importancia de la  propaganda y las operaciones psicológicas a través del uso de medios de comunicación nacionales e internacionales en la manipulación constante de la realidad en Venezuela para crear una imagen negativa de país dentro del ambiente internacional.

En sus reflexiones sobre la operación, el periodista y abogado José Vicente Rangel alertó que, “Factores poderosos, internos y externos, tienen al país en la mira. No pasa un día sin que haya algún tipo de agresión en su contra. Quien escribe no recuerda algo similar en el pasado. De una nación acosada por múltiples factores que emplean vastos recursos para llevar a cabo la desestabilización. La coordinación de esfuerzos en el mundo y el cinismo de dirigentes políticos, empresarios, parlamentarios, expresidentes y exjefes de Estado, instituciones sin información debidamente verificada acerca de lo que sucede en el país, no tiene precedentes”.

Como parte de las estrategias del gobierno norteamericano contra Venezuela, el cerco fronterizo ha jugado un papel clave en el bloqueo criminal impulsado por Washington y que cuenta como operadores políticos a un sector de la oposición venezolana y gobiernos neoliberales como los de Colombia, Brasil y Guyana.

En opinión de Ortega, solo falta que exhiban sus naves en nuestras costas. Considera que hay una derecha cartelizada que quiere destruir la chispa en este tiempo de crisis del neoliberalismo. “Frente a ello este es un país que se levanta. El debate nos fortalece y crece la conciencia. La liberación nacional implica liberarse en lo político, en lo militar y lo económico ante un poderoso enemigo como es el imperialismo y sus aliados. Veremos tiempos de cambio con marchas y contramarchas.  Venezuela será un objetivo político en los cambios que están por darse a nivel planetario”.

Anahí Arizmendi

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