Un año ya del momento en que el diputado Juan Guaidó, militante hasta hace unas semanas del partido Voluntad Popular, con una trayectoria escasa en la política nacional y recién jurado como presidente de la Asamblea Nacional, se autojuramentara en la plaza Juan Pablo II en Chacao, nada menos que como presidente de la República.

El hecho, lo han sustentado Guaidó, sus acólitos y los medios de comunicación, con el artículo 233 de la Constitución nacional. Se establece allí que «se consideran faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la Repúblicda: su muerte, su renuncia o su destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia».

También se menciona en la carta magna como falta absoluta la incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el TSJ, el abandono del cargo o la revocación popular de su mandato. Ninguno de estos supuestos existió.

De haber existido, lo contemplado en la Constitución es que «se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes». Este 23 de enero, Guaidó cumple un año en una pose de interino, que ha sido posible solamente por el soporte y plataforma que le ha brindado Estados Un¡dos.

Sin embargo, a un año de su juramento, vale la pena hacer un repaso de lo que ha logrado en distintos ámbitos.

Logros económicos, la gran estafa

Desde su irrupción en el ámbito político como presidente interino, se cuentan por miles de millones de dólares las ganancias que la estrategia de doble institucionalidad, ha dejado para el diputado y sus seguidores más cercanos.

Guaidó habría recibido hasta octubre de 2019 unos 567 millones de dólares por parte de diversas instituciones estadounidenses, para «la reconstrucción de la democracia en Venezuela», según informó la Agencia Internacional para el Desarrollo, brazo civil de la CIA al momento de desembolsar 98 millones de dólares más.

La Usaid también ha realizado valiosos aportes a la causa de Guaidó, recientemente se conoció sobre el desembolso de 128 millones de dólares para apoyar su gestión.

El diputado Francisco Torrealba, jefe del Bloque Parlamentario de la Patria en la Asamblea Nacional, presentó una lista de aportes a Guaidó, por parte de varios dirigentes y países, que habrían abonado los siguientes montos:

  • Alemania – $39 millones
  • España – $2 millones
  • DEA – $100 millones
  • Ecuador – $4.18 millones
  • Mike Pompeo – $ 5.120 millones
  • Donald Trump – $52 millones

La «ayuda humanitaria» es uno de los conceptos que generó mayores ingresos y que luego terminó por destapar una gran jugada de corrupción. El concierto Venezuela Aid Live, patrocinado por el multimillonario inglés Richard Branson, habría generado 2, 5 millones de dólares de recaudación, sin ningún tipo de auditoría o rendición de cuentas. Los ingresos debían ser repartidos 50% para atender a venezolanos en Colombia y 50% para ser aportados en Venezuela. 11 meses después, no hay información al respecto.

Uno de los principales voceros respecto al tema, fue Humberto Calderón Berti, aliado de Guaidó quien lo nombró su embajador en Colombia, cargo del que lo despojó por iniciar investigaciones respecto al manejo de estos recursos y los obtenidos por la empresa Monómeros, filial de Pequiven. «Había un mal manejo de las cosas y había que prestarle atención. No lo inventé yo. Las autoridades colombianas me dieron la alerta y me mostraron documentos donde se hablaba de prostitutas, licor», dijo entonces.

Un reportaje publicado en el portal web The Panam Post, reveló que los representantes de Guaidó en Colombia habrían «desviado y malversado fondos, inflado cifras, cometido fraude y lanzado amenazas para regodearse de excentricidades, lujos y lujuria». De esos hechos, destaca el fallecimiento de Carlos José Salinas, quien junto a su primo Freddy Superlano, resultaron drogados por prostitutas en Cúcuta, en una noche de excesos, bebidas y drogas.

Superlano sobrevivió al hecho y su imagen ha sido lavada al punto, que apareció recientemente al lado de Guaidó en la cumbre antiterrorista en Colombia. Calderón Berti, quien denunció los hechos, fue borrado del mapa mediático.

Freddy Superlano, al lado derecho de Juan Guaidó en la reciente Cumbre Antiterrorista en Colombia

Todo esto, aunado a 70 millones de dólares desfalcados de la filial de PDVSA en los Estados Unidos, Citgo Petroleum, que son el motivo de que Carlos Vecchio esté siendo investigado desde junio por tribunales estadounidenses. Se habla de un desafalco a Citgo y a la empresa Monómeros, pero se desconocen las cifras definitivas.

Logros políticos, la debacle

La autojuramentación vino acompañada del apoyo internacional casi inmediato de más de 50 países, bajo la tutela y la coacción de Estados Unidos. No obstante, con el paso del tiempo se desmoronaba el apoyo interno de militantes, afectos e incluso copartidarios del diputado Guaidó.

Uno de los fracasos más notorios , ha sido el intento de golpe militar del 30 de abril cuando junto al dirigente Leopoldo López y un pequeño grupo de militares, se apostó a las afueras de la Base Aérea Generalísimo Francisco de Miranda para un nuevo intento de derrocamiento. La arremetida se diluyó con las horas y no logró ningún objetivo.

Los hechos de corrupción minaron lentamente la cohesión que parecían tener las fuerzas opositoras dentro del Poder Legislativo, donde Guaidó lideraba la mayoría parlamentaria. Las denuncias de los diputados, hoy disidentes, apuntan a que el expresidente de la AN recibía dinero del exterior y lo repartía entre las altas jerarquías, mientras dejaba por fuera a los diputados de las regiones, quienes hoy protagonizan una «rebelión» en su contra.

José Brito, diputado por el estado Anzoátegui, ha declarado insistentemente que Guaidó encabezaba una mafia que convirtió el bloqueo estadounidense en otro negocio, pues cobraban vacunas a empresarios venezolanos bajo la amenaza de incluirlos en la lista de sancionados por el departamento del tesoro norteamericano.

Su conjura inicial, repetida hasta el cansancio, «cese de la usurpación, Gobierno de transición, elecciones libres», salió de la jugada política, no pudo ejecutar un solo paso.

Con esta lista, que bien podría ser un prontuario, Guaidó arriba al primer año de su juramento, mientras viaja fuera del país pidiendo más sanciones contra Venezuela. La escena internacional, servida por Estados Unidos, parece ser la fortaleza del dirigente opositor, cuya popularidad y capacidad de movilización continúan disminuyendo, ante la contundencia de los hechos.