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Habrá elecciones pero ¿Cuál es el rumbo de la oposición venezolana?

Las últimas elecciones en Venezuela fueron en 2018, se elegía para entonces al presidente del país. La participación fue de 46,02%, uno de los porcentaje más bajos, si se toma en cuenta la cultura electoral venezolana en elecciones presidenciales. Los partidos más sólidos que se disputaban el cargo fueron Copei, acompañado de otros tres de oposición; Esperanza por El Cambio, partido fundamentalista evangélico; la coalición de partidos de izquierda que agrupa el Gran Polo Patriótico y el PSUV. En la actualidad el nuevo reto electoral son las elecciones parlamentarias.

Las más recientes en ese campo ocurrieron el 6 de diciembre de 2015, cuando la oposición aglutinada en la Mesa de la Unidad Democrática alcanzó la mayoría de escaños. No obstante, se mantuvo en desacato desde el principio del periodo y luego inició la estrategia de poder dual, con el diputado Juan Guaidó al frente, bajo el mando de Estados Unidos.

Las elecciones fechadas para el 6 de diciembre de 2020, tiene una nueva normativa dictaminada por el Consejo Nacional Electoral; para ello cada sector político participó en el proceso de consulta y recepción de propuestas, atendiendo a la convocatoria del organismo y al informe presentado por la Comisión de Participación Política y Financiamiento.

Entre las propuestas para asumir las elecciones, las organizaciones políticas que adversan al gobierno del Presidente Nicolás Maduro tiene tantas opciones como voceros, entre ellas destaca la de Enrique Ochoa Antich, quien llama a la fragmentada oposición a conformar un Acuerdo Unitario de la Oposición Democrática, que permita la “coexistencia pacífica”, entre quienes promueven la participación en los comicios y quienes promueven la abstención. Pero la duda común entre todos los partidos de oposición se debate entre participar o no en las parlamentarias. 

Oposición: esto es lo que hay

Acuerdo Unitario: todos menos Guaidó. El documento de Antich inicia aclarando que de esta propuesta están exceptuados «quienes proponen una resolución violenta, a la fuerza, de nuestro conflicto interno, llegando a plantearse la posibilidad de una intervención militar extranjera que este Acuerdo rechaza». Además establece que se «rechazarán públicamente las sanciones unilaterales a Venezuela». Con esta aclaratoria, deja de lado a la facción ultraderechista de la oposición dirigida por Juan Guaidó, quien ha sido responsable del robo y el bloque económico que sufre el país y explica que este pacto político sería “un espacio abierto a todos cuantos sostienen que el cambio democrático que Venezuela requiere debe ser electoral, pacífico y soberano».

Abstencionismo no es democracia. Antich también es tajante al establecer en el texto, que los factores que decidan participar en las elecciones, «lo harán sin denostar de quienes no lo hagan» y viceversa, quienes no participen «no tomarán medidas contra aquellos de sus militantes que decidan votar«. Sobre los factores políticos el documento indica que quien no se incluya en el diálogo entre el gobierno y la oposición, «no cuestionará el derecho de otros a sostenerlo», recalca el «respeto político e institucional» a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y «rechaza la violencia durante las protestas de calle».

Aventuras fallidas a la carta. Para Henrique Capriles, ex candidato presidencial, responsable de las llamadas guarimbas que cobraron la vida de cientos de venezolanos en 2013, tras el llamado a «descargar la arrechera», hoy desdeña lo que llama «aventuras fallidas». Resaltó lo difícil que ha sido construir alianzas en el sector opositor para convertirse en una alternativa, frente a quienes desde adentro insisten en implosionarlas. «La Asamblea Nacional se ganó en 2015 porque nosotros no nos dejamos imponer esa política aventurera y fallida», dijo recientemente durante la transmisión de su programa semanal, transmitido a través de las redes sociales, donde criticó abiertamente a Leopoldo López y al diputado Guaidó.

Leopoldo: sanciones y saqueo al país. Aunque prófugo de la justicia venezolana, luego del fallido golpe de Estado el pasado 30 de abril, Leopoldo López reaparece en las redes sociales para desconocer a la nueva directiva del CNE, y hablar de lo que para él, son los logros actuales de su pupilo Juan Guaidó: el robo del oro venezolano por parte de Inglaterra y las sanciones de la Unión Europea (UE) contra los venezolanos. El partido político del prófugo, (Voluntad Popular) es evaluado actualmente, luego que el Fiscal General de la República, Tarek William Saab, pidiera en mayo pasado al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que determine si es una organización terrorista, lo que podría implicar «la clausura definitiva de la persona jurídica (…) la confiscación o decomiso de instrumentos que sirvieron para la comisión del delito» y la imposición de una multa.

Entre todo, este es el escenario visible. Las pugnas internas en partidos como Primero Justicia y Acción Democrática, en las que se debaten no solamente por una tarjeta y colores, sino entre quienes desean participar de la contienda electoral y entre quienes continúan apostando a la salida inconstitucional, también son parte del panorama, así como los sectores del G4 que, según el Gobierno nacional, participan de encuentros para negociar su participación el 6D. “El G4 no ha avanzado un centímetro luego de 18 meses de experiencia fallida. ¿Nunca va a admitir con coraje su error?”, se pregunta Ochoa Antich.

Otro sector es la denominada oposición democrática, que participó en la Mesa nacional de Diálogo y construyó la ruta electoral que hoy transita el país, a través del consenso construido con el gobierno.

A pesar de la propuesta de un Acuerdo Unitario, la oposición venezolana está dispersa, lo que ubica al abstencionismo y al diálogo nacional entre las primeras opciones de quienes adversan al gobierno que lidera Nicolás Maduro. En la acera de en frente el chavismo se reconfigura para que las elecciones a celebrarse pronto, tengan en este movimiento político la mejor opción para el país, para ello expone en su panorama, acompañar la emergencia sanitaria producto del COVID-19.

Emily Caro