El terremoto del 12 de enero de 2010 en Haití, es como si alguien hubiera tomado la escena y adelantado la película. La debacle que en pocos segundos arrasó con el país, venía ocurriendo de manera silenciosa durante siglos.

Es cierto, ese día ocurrió un movimiento sísmico de 7 puntos en la escala de Richter, que asoló la nación al generar unas 316 muertes, alrededor de 350 mil heridos, 7.900 millones de dólares en pérdidas materiales y de infraestructura y 1.5 millones de personas damnificadas.

Diez años después, muy pocos países en el mundo han cumplido sus promesas con el que todos conocen como el país más pobre del continente. De once mil millones de dólares que anunciaron las naciones del mundo, otorgarían para su reconstrucción, solo llegaron 381 millones. La ayuda humanitaria se diluyó en trámites burocráticos y corrupción.

La llegada de tropas internacionales, agravó la crisis en Haití

Con el pretexto del apoyo internacional, se aumentó el número de tropas extranjeras en Haití, la consecuencia: «más de dos mil mujeres y niñas haitianas fueron violadas, abusadas sexuales y muchas de ellas embarazadas por soldados brasileños y uruguayos de las tropas de ocupación de Naciones Unidas entre 2004 y 2017. Más de un centenar de niños nacieron de esos abusos», reseña el portal Surysur.net.

Para la fecha, en Haití existen más de once millones de habitantes. Según cifras de la Organización de Naciones Unidas, alrededor de 4 millones y medio de haitianos tienen necesidades alimentarias, al menos 3 millones y medio padecen desnutrición aguda. 60% de la población sobrevive por debajo del umbral de pobreza y 2,5 millones están en condiciones de pobreza extrema.

Algunas cifras, a 10 años del terremoto en Haití

Sin embargo, los analistas que en el mundo son consultados por las agencias de noticias respecto al tema, coinciden en que el fenómeno natural, solo aceleró una situación que a diario ocurría en Haití y que tiene causas históricas.

Sentencia de siglos

Para Jean Paul Edmond, haitiano residenciado en Venezuela, la tragedia de su país inició desde la época de la colonia, cuando el presidente haitiano Alexandre Petión, tomó la decisión de apoyar la expedición de Simón Bolívar desde los Cayos en el Sur de Haití. «Inglaterra y Francia prohibieron a Petión colaborar con Bolívar y en el caso de no acatar la instrucción, sería sancionado con una especie de bloqueo comercial: dejaron de comprar caña, cacao, café entre otros. Desde ahí empezó la miseria y la pobreza en la Haití», dijo.

La nación caribeña además, se convirtió en la primera de Latinoamérica en conquistar su independencia y la única República constituida por ex esclavos. «Con la independencia surge también una corriente que se denominó, la marginalización de Haití que no quedó en ese momento, sino que se ha mantenido a través de los años en diferentes circunstancias (…) A Haití nunca se le perdonó ser una nación negra libre y gobernada por negros. Ha sido su cruel destino», declaró a BBC el director ejecutivo del Instituto de Justicia y Democracia en Haití, Brian Concannon.

Por su parte, Edmond explicó a Hinterlaces.net que su país entre En 1915 y 1934, «sufrió en pleno siglo 20, una nueva colonización por parte de Estados Unidos, a través de la cual se robaron sus recursos: oro, madera, coltán, entre otros». Se trató de un proceso en el que EEUU no solo ocupó la nación caribeña, sino que asumió el control de los recursos a través del Banco Nacional y expropió las tierras productivas.

Jean Paul Edmond advirtió que la dictadura de los Duvalier, terminó de hundir la economía nacional, debido a los graves hechos de corrupción que protagonizaron y la entrega de los recursos a Estados Unidos, en compañía del poder militar de su país, formados en la Escuela de las Américas.

Fin del letargo y represión

A finales de 2019, Haití se sumó a los pueblos que en América Latina insurgieron contra el neoliberalismo en el continente. Una grave crisis energética fue el detonante principal para que los ciudadanos haitianos, encabezados por maestros, profesionales y líderes religiosos, salieran a las calles para exigir explicaciones.

Las protestas en Haití son encabezadas por maestros y líderes religiosos

Una de las exigencias, tiene que ver con el desfalco de más de 2 mil millones de dólares por parte de altos funcionarios haitianos, incluido el presidente Jovenel Moisse, provenientes de Petrocaribe; un programa creado por el presidente venezolano Hugo Chávez en el año 2005, con el propósito de contribuir en la erradicación de la pobreza y la desigualdad en las naciones caribeñas.

Además incidieron, la corrupción, hiperinflación y la pobreza extrema que agobian a diario a los habitantes de ese país, así como el aumento del combustible, resultado de la tradicional receta del Fondo Monetario Internacional, por un préstamo de 229 millones de dólares gestionado por el Gobierno.

La consecuencia directa, alrededor de 50 muertos se contaban antes de cerrar el 2019, la mayoría de ellos, asesinados de bala por la policía en hechos de evidente represión, así como cerca de 300 heridos. En este contexto, se cumplen 10 años del terremoto, con una nación asolada, en lucha permanente contra el cólera y la desidia. El escenario invoca una frase de Alí Primera, cantautor venezolano en La Noche del Jabalí: ¿Que cuántos habitantes tiene? los que le quedan después de tanta masacre ¿Que si luchan, además de sobrevivir que si luchan? Claro que sí, pequeño amor, claro que sí, los patriotas haitianos andan con luces y colores en las manos.