Cuando se nombra a Monómeros Colombo Venezolanos S.A. inmediatamente evocamos que es una gran compañía que en apariencia su razón social se ubica como una multinacional andina encargada de proveer productos químicos básicos e intermedios para la industria y el sector agropecuario, y es tan connotada su labor que se ha ganado un espacio en Colombia. Sin embargo, ese goodwill podría cambiar porque de acuerdo a investigaciones oficiales se ha podido constatar que la gran compañía está siendo salpicada por una mafia de políticos venezolanos, que lo único que buscan es untarse de “mermelada” sin importar a quienes arrastren a su paso.
La Unidad Investigativa se ha encontrado con una serie de irregularidades y una de las más marcada es la extorsión a Monómeros. Al indagar al respecto se palpa que los dineros de dudosa procedencia tienen una ruta, pero siempre regresan nuevamente a la madre patria sea a través de una agencia de viajes o farmacias. Existen documentos que indican que las propiedades presuntamente estarían a nombre del señor Alfredo Chirinos, un presunto ‘testaferro’, quien es la mano derecha del expresidente de la Asamblea Nacional venezolana y dirigente del partido político Acción Democrática, Henry Ramos Allup.

Los poilitiqueros inician su gran estafa

La situación de Venezuela se maneja como un libreto de películas de Hollywood, cuyo inicio parte cuando Juan Guaidó Márquez es reconocido por Colombia como presidente encargado de Venezuela, y este designa como embajador al político y experto petrolero Humberto Calderón Berti, este nombramiento causa una gran sorpresa a la opinión internacional por su salida intempestiva del cargo, poco tiempo después.
A partir de allí comienza a desmadejarse el rollo cuando el diplomático hizo públicas las denuncias de como un oportunista grupo de diputados de la Asamblea Venezolana utilizaron el denominado “cucutazo” para un entramado de corrupción, el cual contaba con el apoyo mundial y brindaban a la supuesta justa causa alivio para la “desgracia” de los hermanos venezolanos, este accionar prende la alarmas y es cuando la Asamblea Nacional comienza a ‘destapar la olla’ y sale a flote la vinculación de políticos y parlamentarios con la gran estafa y que iban por el mundo mostrando los “nefastos efectos de la dictadura”, para lograr la ayuda económica que nunca llegó a su destino.
Cuando salen a la luz pública las develadas oscuras intenciones y las piezas del rompecabezas empiezan a tomar forma, es entonces cuando la información que circulaba de manera no oficial despierta la curiosidad a los medios de comunicación, quienes direccionaron sus investigaciones hacia Monómeros Colombo Venezolanos S.A, empresa que opera en diferentes zonas portuarias de Colombia. Fue en Barranquilla donde se le colocó la ‘cereza al pastel’ y se confirma como políticos del vecino país viajaban de manera constante entre la capital del Atlántico y Bogotá y es allí cuando comienza el ‘trabajito operacional’ y se inmiscuyen de manera directa en todo lo relacionado a las decisiones ejecutivas de la empresa, tales como contratación, finanzas, bienes y servicios y hasta la activación de fuentes productivas, es más, se da inicio a la elaboración de  informes “maquillados” que no muestran la realidad de una operación reducida y errores garrafales, producto de la nefasta injerencia.
Las sospechas se convierten en realidad y surgen pruebas de lo que eran solo rumores, cuando se pudo verificar a través de los registros migratorios que muestran los viajes de los políticos venezolanos involucrados, los cuales se escudan en la crisis, el desabastecimiento de su pueblo por efectos de la “dictadura” para beneficiar su insaciable ambición. Esos viajes tenían un fin ‘productivo’ y comienza el lobby a empresarios en Colombia, y una de las famosas visitas le ponen el ojo a Monómeros, donde a través de coerción y amenazas, exigen fuertes sumas de dinero a los directivos de la firma y a quienes busquen ser parte de la misma.
Todo apunta que la búsqueda insistente de la “mermelada” tenía un propósito, la financiación de las organizaciones políticas venezolanas de oposición y se manejaba desde la Asamblea Nacional con el vínculo de la —Comisión de energía y petróleo–, en la cual están miembros de distintos colectivos partidistas, donde se entreteje una mafia de corrupción, extorsión y chantaje a directivos de Monómeros S.A.

El «trabajo voluntario»

Se pudo constatar de fuentes de alta confidencialidad, que quienes deseen ser parte de la junta directiva deben pagar por adelantado a los congresistas venezolanos, supuestamente como “apoyo voluntario” a una campaña presidencial, ésta misma exigencia debía ser atendida también por quienes estuvieran vinculados a la mencionada empresa con contratos jugosos y quisieran continuar obteniendo dividendos, siendo ligados a nuevas aventuras empresariales de los beneficiados con los pagos del chantaje, los cuales son los encargados de quitar o poner empleados en altos cargos siempre y cuando paguen en dólares, las cuantiosas pretensiones.
E igualmente se conoció que Calderón Berti, exrepresentante de Guaidó, señaló haber presenciado en la sede de Monómeros,  una reunión de sus directivos con parlamentarios venezolanos de la Comisión  de Energía y Petróleo de la Asamblea Nacional, donde participaron los diputados Jorge Millán y Tomás Guanipa, –el propio Calderón manifestó su repulsión y molestia por la extorsión de la que son víctimas  los directores de la empresa–. Con elementos probatorios se verificó que en dicho encuentro el diplomático resaltó  la presencia incómoda del dirigente político y exgobernador del Zulia, Manuel Rosales, del Partido Un Nuevo Tiempo, conociéndose posteriormente reuniones similares entre altos ejecutivos del Partido Acción Democrática, encabezados por los ciudadanos Bernabé Gutiérrez, Alfredo Chirinos  y el diputado de la Mesa de la Unidad Democrática Carlos Prosperi, los cuales manifestaron ser los representantes directos para actuar en nombre de Henry Ramos Allup.
Todo estaba milimétricamente preparado para que estos políticos venezolanos pudieran realizar sus componendas, necesitaban un aliado que  entregara el mensaje con las pretensiones económicas,  es así como señalan que Ramos Allup, mediante sus artimañas, designó a un famoso empresario de su plena confianza en un alto cargo en Monómeros. El personaje en cuestión es propietario de restaurantes y discotecas, que  eran utilizadas como sede de las reuniones que se realizaban.
Pero eso no tiene un final esperado porque tiempo después el funcionario directivo de Monómeros fue despedido intempestivamente. La salida de la firma del oscuro emisario, puso en entredicho el control  y poderío de Ramos Allup sobre la empresa y la estructura extorsiva.
Es claro que los políticos de oposición buscan altos dividendos económicos de Monómeros y lo más evidente es que lo hacen mediante la amenaza y el chantaje para el financiamiento de una supuesta campaña presidencial en Venezuela de Henry Ramos Allup del Partido Acción Democrática, Julio Borges de  Primero Justicia, Manuel Rosales de Un Nuevo Tiempo y Juan Guaidó de Voluntad Popular.
Es notorio que la llegada de estos emisarios con tan oscuras intenciones en representación de sus partidos, es constante, pero detrás de todo este entramado extorsivo, se oculta el cabecilla o líder de la politiquería que busca lograr sus propios intereses, evidenciando una injerencia desproporcionada  en las decisiones de la  empresa, se trata del excandidato presidencial Leopoldo López, del cual afirman  tiene realmente el control operativo de Monómeros S.A.

Vacuna en dólares

Cabe anotar que respecto a la confidencialidad de la fuente de la noticia y por temor a su integridad, nos abstenemos de emitir nombres de empresarios colombianos y venezolanos, al igual que directivos de la empresa, los cuales poseen material probatorio como audios y grabaciones de las citadas reuniones donde entregaron altas sumas a los representantes de la organización política Acción Democrática, luego de ser amenazados, maltratados verbalmente y exigírseles una cuantiosa “vacuna” en dólares de acuerdo a lo que devengaban por nómina o contratos. El destino de dichos aportes sería la ciudad de Caracas, específicamente a las arcas personales del jefe político de dicho partido Henry Ramos Allup, y como último destino España para ser manejados por su testaferro.
Es tan turbio el caso pero es más denigrante y ofensiva la actuación de los políticos opositores venezolanos, que se esconden también los informes anuales de Monómeros, los cuales son maquillados para mostrar una falsa realidad, porque la empresa financieramente fue declarada con inviabilidad financiera futura por la Superintendencia Colombiana de Asociaciones, hay un déficit en su flujo de caja,  tiene una pérdida de 30 millones de dólares en lo corrido de este año.
La empresa está operando con altos costos de producción, hay plantas que no están funcionando y hay un direccionamiento del capital para “gastos extraordinarios de administración”, para asignar cuantiosas remuneraciones y beneficios a miembros de su junta directiva y comité ejecutivo, disparándose cuatro veces más los egresos; estos gastos no existían antes, así como también los miembros del Comité Ejecutivo no ejercían funciones que no estuvieran contempladas en los estatutos de la empresa.
Es evidente que Monómeros S.A. registra en 2019 la operación más baja de los últimos cinco años, los funcionarios a cargo de la dirección financiera demuestran poco conocimiento en el área porque son nombrados por los que pagan la extorsión tengan o no la capacidad y la preparación académica, esto ha generado la desconfianza del sector bancario ante la situación actual de la empresa. Ante este oscuro panorama, se une la tensión en el clima laboral, no se sabe cuándo serán llamados a pagar las altas sumas de las vacunas, además de la inestabilidad de la empresa y un posible cierre.
No hay un norte claro para la firma por la falta de liderazgo, se evidencia poca experiencia gerencial y los cuatro bandos en los que está dividida la junta directiva deben atender las pretensiones de los grupos políticos extorsivos.
Es inaudito que hasta los empleados de los mandos medios de Monómeros reciben instrucciones de todos porque todos mandan, hecho que no permite la correcta operación de una empresa con un gran potencial. Es tanto el estrés laboral que hay tres denuncias por acoso, un tema delicado y de gran relevancia en el país.

Las tres gerencias

El cuadro de mando de Monómeros está dividido en tres gerencias: General, Financiera y Comercial, cinco directores generales, cinco directores suplentes y tres miembros del consejo directivo, es de destacar que el gerente comercial ni siquiera tiene visa de trabajo y las múltiples renuncias de colombianos que estaban de empleados que se han negado a ser parte de esta mafia que está destruyendo la empresa. A todo esto, se suma la gran preocupación de los dueños de contratos de suministro y prestación de servicios por mal trato verbal e incumplimiento legal a los acuerdos firmados, hay amenazas de los directivos de cesar  los contratos de manera unilateral no por incumplimiento a las cláusulas estipuladas, sino por negarse a pagar las extorsiones.
Es injustificable que el potencial, la credibilidad, la operatividad y el futuro de una empresa como Monómeros se vea en riesgo ante la sucia ambición de quienes sólo buscan altos dividendos económicos; pero no todo está perdido para la otrora próspera empresa insigne en Colombia, que se ha visto afectada, y que aún conserva una parte importante del mercado y puede recuperarse con una reestructuración financiera y de su recurso humano, especialmente de su cuadro de mando, detener el pago de las “vacunas”, respetar las normas y los estatutos vigentes y sobre todo direccionar de manera eficiente su estrategia de crecimiento para dejar de limitarse al día a día.
Es obvio y de amplio conocimiento que los “honorables” parlamentarios que buscan destruir a Monómeros S.A. no les interesa el pueblo venezolano, quienes veían en ellos sus voceros y defensores ante la comunidad internacional, la situación de la República Bolivariana no es fácil y varios mandatarios en el mundo han querido ser parte de la solución al desabastecimiento y las necesidades de un país que lucha por sobrevivir, pero los diputados venezolanos son como plaga que todo lo que tocan lo destruyen, sin importarles las casi 800 familias que de manera directa están ligadas a la empresa multinacional, las más de 1.200 que están vinculadas de manera indirecta y los miles de connacionales que esperaban un cambio para el país con sus giras y no un enriquecimiento ilícito, gracias a la extorsión.

Cortesía Diariolalibertad.com