El diputado Francisco Arias Cárdenas aseguró este domingo que después de los hechos del 3 de enero con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores, el país está obligado a tener una nueva relación constructiva y de respeto con Estados Unidos (EEUU).
Durante su participación en el programa Análisis Situacional al presidente de Hinterlaces, Oscar Schémel, vislumbra una transición desde la retórica de la confrontación hacia una fase de realismo político, donde la supervivencia del Estado depende de la capacidad de reformular sus relaciones internas y externas, especialmente con los Estados Unidos.
Para el político, el eje central de esta nueva etapa es el concepto de «resetear al país». Arias Cárdenas sostiene que el modelo previo de gestión y discurso ha llegado a su límite. Al admitir que «no sirve que sigamos con el viejo modelo», el dirigente plantea una autocrítica poco común en los cuadros de mando: la aceptación de errores y la necesidad de una política orientada a las mayorías a través de resultados tangibles, como la dignificación del salario mínimo y la mejora de los servicios. Esta visión desplaza la importancia de la «consigna» en favor de la «gobernabilidad», sugiriendo que el apoyo popular ya no se garantiza con ideología, sino con bienestar social.
En el ámbito internacional, propone una madurez diplomática basada en el respeto mutuo, lo que marca una distancia con el antagonismo visceral. Al analizar que la presión contra Venezuela no es una política personalista de una administración específica, sino una postura de Estado de EEUU, Arias eleva el nivel de la negociación. Propone una alianza de negocios «conversada» donde predomine el mercado americano y las inversiones recíprocas, apalancándose en la realidad energética global y el declive de la producción en otros países de la región.
La autoevaluación
El giro hacia el pragmatismo exterior no ignora las tensiones internas. La exigencia de explicaciones a la Fuerza Armada sobre las fallas de seguridad del 3 de enero revela una grieta institucional que debe ser sanada. Para Arias, la transparencia no es solo un deber con la opinión pública, sino una herramienta de cohesión para los cuadros militares de base que necesitan entender «por qué y cómo ocurrió» la crisis. La estabilidad, por tanto, se presenta como un equilibrio entre la seguridad nacional y la apertura al diálogo.
El planteamiento de Francisco Arias Cárdenas esboza una hoja de ruta para una Venezuela que busca salir del estancamiento. La propuesta de una relación «fuerte y de negocios» con Estados Unidos, sumada a la urgencia de un gabinete dedicado al contacto directo con el pueblo, configura un intento de modernizar el ejercicio del poder.
El mensaje es claro: el país se encuentra en una nueva etapa donde la soberanía no se defiende con el aislamiento, sino con una inserción inteligente en la realidad geopolítica y una respuesta eficiente a las demandas de su propia gente.









