Argentina
Buscan condiciones para un golpe institucional en Argentina

La reciente protesta policial en la ciudad de Buenos Aires en Argentina si bien asemeja el guion del intento de golpe de estado en Ecuador, es más bien parte de una estrategia de desgaste que tiene como objetivo crear las condiciones para un golpe institucional.

Así lo considera Mariano Fraschini, doctor en ciencias políticas, coeditor del blog Colectivo Arte Política y profesor de la Universidad de Buenos Aires, para quien la oposición no ha digerido la derrota electoral presidencial.

Una operación de desgaste

La movilización de la policía de Buenos Aires por mejoras salariales elevo el punto de tensión este miércoles al rodear la Quinta de Olivos, residencia presidencial, en lo que fue calificado por diversos actores políticos como una actitud de amedrentamiento que no se puede aceptar en democracia.

La acción de policías y familiares, si bien tiene un origen reivindicativo que Fraschini considera justo, develó su trasfondo político en las declaraciones de macristas, el papel de los medios y la presencia de armamento durante la actividad.

El hecho se produce días después de la inhabilitación política simultanea de los ex presidentes Rafael Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia, lo que prendió las alarmas regionales sobre la posibilidad de un golpe de Estado en desarrollo.

«Estamos hablando de un momento complejo para la región, en el que Argentina mantiene una posición independiente a los intereses de Washington. A unos nueve meses de las elecciones presidenciales existen sectores que no terminan de asimilar su derrota. Y eso se expresa no solo en esta protesta, sino también en otros indicios previos. La protesta policial es un corolario de lo que viene gestándose. La oposición propicia un proceso de desgaste del gobierno que ha tenido varios momentos: la deslegitimación del parlamento, la no asistencia a las sesiones, las marchas anticuarentena, las acusaciones de asesinato, las campañas por la renuncia de Fernández. Vivimos un momento geopolítico de gran presión por parte de Estados Unidos a países que no se alineen con sus políticas».

Mariano Fraschini, Doctor en ciencias políticas, Argentina

El investigador ubica las acciones de la oposición como una respuesta desesperada a un proceso electoral que demolió sus expectativas de triunfo, a pesar de contar con el apoyo del gobierno de Donald Trump, los gobiernos neoliberales regionales y los 60 mil millones de dólares del Fondo Monetario Internacional, considerado el gran financista de la campaña de Macri. A esto se suma el retorno de Cristina Fernández, en condiciones de Vicepresidenta, algo que la oposición no digiere ante su necesidad de pronto retorno.

«Es una frustración que choca contra la realidad. El gobierno de Fernández mantiene en todas las encuestas un 60 o 65 por ciento de apoyo popular y en las encuestas relacionadas con el manejo de la pandemia los números crecen a un 70%. El pueblo argentino ya se expresó en octubre pasado y apoya las políticas del gobierno en un contexto dramático de pandemia en el mundo. En respuesta a la acción policial hubo convocatorias a movilización por parte de partidos, movimientos sociales y ciudadanos en general. Si Fernández lo hubiese solicitado no menos de un millón de personas habrían colmado la Plaza de Mayo».

Nuevas protestas

Washington ha venido incrementando una agenda de presión contra gobiernos que le son incomodos. En el caso de Argentina las relaciones están mediadas por la renegociación de la deuda que con el Fondo Monetario Internacional adquirió el gobierno de Macri. El actual Presidente heredo la deuda más grande de América Latina, unos US$320.000 millones que se deben a bonistas, organismos de crédito y agencias del sector público.

En términos concretos y ante las presiones de Trump, Fernández desarrolla una política exterior que Fraschini define como pragmatica «lo que le convenga a Argentina» sin ningún tipo de servilismo. Esta actitud choca con los intereses estadounidense que tienen necesidad de consolidar el acceso o posesionamiento de los enormes recursos energéticos y minerales de su tradicional «patio trasero». El triunfo de las fuerzas progresistas en Argentina, se produce en medio de una serie de golpes institucionales y juicios políticos que han impactado dramáticamente la región.

El conflicto policial prende las alertas sobre la agenda de la oposición argentina para los próximos meses. Analistas prevén una cadena de protestas de otros sectores que coadyuven en un plan que busca deslegitimar y desgastar el gobierno de Fernández para avanzar en los llamados golpes institucionales y el lawfare.

«La protesta policial, si bien respondió a un pequeño sector de una de las más grandes policías del país, casi cien mil funcionarios, es un precedente institucional grave. El reclamo por mejoras salariales y condiciones sanitarias ante la pandemia es justo, pero se desvirtúa al hacer uso de las armas del Estado. «Las armas son del Estado no de la policía de Buenos Aires».

El manejo de la situación no solo evidenció la habilidad de estadista de Fernández al conjurar la acción política, con apoyo de otros sectores de la oposición, alcaldes y sectores sociales, sino también dejó claro que cuenta con amplios sectores dispuestos a movilizarse en defensa del gobierno constitucional.

«Fernández no necesitó forzar la movilización popular en momentos en que tenemos 12 mil casos diarios de Covid 19, pero quedo claro que la gente no va a esperar que la llamen. Saldrán a defender su gobierno en cualquier circunstancia».

Anahí Arizmendi