Perú: Voto de confianza a Pedro Castillo

Según el artículo 130 de la Constitución Política peruana, si el Congreso no aprueba la conformación del gabinete ministerial de un presidente con su voto de confianza, se produce una crisis ministerial total y el gabinete en pleno renuncia. El voto de confianza debe otorgarse dentro de los 30 días posteriores a la asunción del cargo. Si se censura o se niega ese respaldo a dos gabinetes de un mismo Gobierno, el presidente de la República puede disolver el Congreso.

Según la Carta Magna, el voto de confianza se otorga cuando 50% más uno de los congresistas asistentes a la sesión vota a favor.

Eso es lo que ocurrió este viernes 27 de julio. Luego de idas y venidas, más de 15 horas de discusión parlamentaria abrieron camino a la gobernabilidad porque Pedro Castillo obtuvo el voto de confianza de los parlamentarios: 73 votos a favor y 50 en contra.

El Perú oligárquico versus el Perú profundo

En este hecho, tal como ocurrió en la campaña electoral 2021, que llevó a Castillo a la presidencia luego de esperar más de 40 días por la proclamación oficial y posterior investidura presidencial, apareció el racismo y el desprecio de las clases pudientes por las decisiones asumidas por los ciudadanos de a pie.

Este jueves en la apertura de sesión parlamentaria, el primer ministro Guido Bellido arrancó su exposición en quechua. Los fujimoristas que no han leído su propia Constitución, a los gritos, lo exhortaban a «aprender a hablar».

La Constitución precisa en su artículo 48.- Idiomas oficiales: Son idiomas oficiales el castellano y, en las zonas donde predominen, también lo son el quechua, el aimara y las demás lenguas aborígenes.

Bellido respondió: «Lo que los congresistas sintieron al escuchar hablar quechua y no entender, es lo que por 200 años sintieron millones de peruanos y peruanas al escuchar la política oficial en castellano y no entender. Y, más aún, por más 150 años sin derecho al voto». «Lo único que hemos hecho es saludarlos en aimara, en quechua y ahora hablaremos en castellano».

Lo que las transnacionales no quieren hacer

Lo que vino después en el discurso de Guido Bellido, fue la confirmación de que Pedro Castillo no da un paso atrás ni cede con sus promesas electorales.

Se anunció que se tomarán medidas para la cobranza efectiva y rápida de las deudas tributarias y se crearán contribuciones en función a las sobreganancias en actividades extractivas, en los casos donde los precios internacionales se han incrementado de manera relevante. Un golpe mortal al bolsillo extractivista transnacional que por decenas de años ha hecho sangrar los bolsillos fiscales peruanos.

Por las dudas, para quitar estridencia al anuncio se indicó también que la gestión de Pedro Castillo no pretende ser la continuidad de gobiernos anteriores, ni tampoco intenta copiar modelos adoptados en otros países. Un gol de arco a arco (en el argot futbolero es un punto con ribetes de hazaña para quien hace el gol) del profesor que en campaña electoral dijo que no era comunista ni chavista. Insiste el presidente peruano en deslindarse de cualquier asociación con la aplicación de un plan izquierdista de gestión.

Se anunció también una Segunda Reforma Agraria. El agro es punto central en la gestión post pandemia porque 7 de 33 millones de peruanos viven en el campo.

Grupos de simpatizantes de Perú Libre y algunos miembros del Sutep hicieron marchas de respaldo al gabinete Bellido en Áncash, La Libertad, Junín y Cusco, espacios donde Pedro Castillo obtiene respaldo para cuidar la legitimidad y la democracia. Tras la renuncia forzada por la Marina del canciller Héctor Béjar, las bases políticas entendieron que urgía el momento histórico y que debía prevalecer la gobernanza para evitar la estampida de capitales foráneos.

Ese es el mayor triunfo de Castillo: tras la debacle sanitaria que generó en el país la Covid-19, organizaciones sociales locales no quieren verse en el reflejo de Bolivia y el golpe de estado contra Evo Morales del 2019. Por esto, salieron a las calles a respaldar la institucionalidad y gobernanza y sumaron a organismos externos como el Grupo de Puebla que denunció intentos golpistas.

La vacancia: una amenaza permanente

Hace días se develó que Vladimiro Montesinos, asesor de Alberto Fujimori, preso por delitos de lesa humanidad, acusado por sesenta y tres delitos que van desde el narcotráfico hasta el asesinato, hizo parte del sistema de conexiones políticas y aportó para la financiación de la campaña política de Keiko Fujimori.

Nada nuevo para la opinión publica que conoce y habla de fajos de billetes de dólares intercambiados entre estos personajes políticos (la ex secretaria de Montesinos, María Angélica Arce, lo aseguró ante el Sexto Juzgado Penal) y que vive capítulos permanentes de corrupción y «terruqueos» como se denomina en Perú a la descalificación, la demonización de aquellos ciudadanos que votan a la izquierda o a candidatos progresistas o a cualquiera que cuestione de alguna manera el statu quo, insinuando por ejemplo, que simpatizan con grupos armados que operaron en Perú, como Sendero Luminoso.

En medio de este clima político enrarecido, la acusación al primer ministro Bellido de formar parte del círculo más cercano a Vladimir Cerrón, fundador del partido Perú Libre, a quien se le atribuyen visiones radicales de izquierda lo llevó incluso, a ser indagado por la fiscalía peruana por apología del terrorismo. Cerrón publicó en Facebook en 2017, palabras en la que conmemoró la muerte de Edith Lagos, quien fuera una de las cabecillas de Sendero Luminoso.

Por ahora, la moderación y la fórmula de hablar menos-hacer de urgencia, le dió frutos al presidente Pedro Castillo.

Según autoridades peruanas, en 2022 la economía continuará dinámica y aumentaría 4,8% impulsada por el incremento del gasto privado y de las exportaciones.

Por lo que este es el momento para Castillo de montarse en la ola de respaldo ciudadano, valorar la oportunidad que le da este voto de confianza en el Parlamento para lograr que el repunte económico sea la base que traccione cambios políticos como la modificación de la Carta Magna y la inclusión social.

Conseguido el voto de confianza, las bancadas de extrema derecha que perdieron las elecciones presidenciales seguirán buscando la destitución del presidente Castillo y las Fuerzas Armadas en el Perú, según el ex canciller Héctor Béjar, son fujimoristas, el fujimorismo está en la conciencia de muchos militares.

Según él, «Montesinos está preso, pero el montesinismo sigue presente: la metodología y la forma de pensar están en la práctica militar de hoy día».

El balance de poderes, a futuro, se ve como tarea crucial.

El golpe blando acecha, permanentemente, a la vuelta de la esquina.

Marcela Heredia