Triunfo de Xiomara Castro afianza multipolaridad en Centroamérica
Triunfo de Xiomara Castro afianza multipolaridad en Centroamérica

El triunfo de Xiomara Castro de Zelaya, hoy la primera mujer presidenta de Honduras, abre las puertas al retorno de ese país a una política exterior multipolar, que incluye Rusia y China y países del Alba. Con una participación electoral de más de un 62% el pueblo hondureño puso freno a la agenda neoliberal estadounidense en Centroamérica, luego de 12 años de dictadura como consecuencia del llamado golpe blando o institucional a Manuel Zelaya el 28 de Junio de 2009.

Relación con todos  los pueblos

La candidata del Partido Libertad y Refundación (LIBRE) ganó cómodamente la Presidencia de Honduras con casi 20 puntos por encima del candidato del oficialista Partido Nacional Nasri Asegura, y obteniendo su partido la mayoría de los escaños del poder legislativo.

Xiomara Castro resumió su propuesta política en lo que denomina un “socialismo democrático”, un proyecto de inclusión social para una Honduras sumergida en el desempleo, la pobreza y la violencia. A esto se suma el impacto de la pandemia con una caída en el 2020 de un 9% del Producto Interno Bruto, así como las secuelas sociales y económicas de dos grandes huracanes.

El nuevo gobierno recibe el país con más de 15 mil millones de dólares en deuda pública casi un 57% del PIB, así como otros temas complejos como la migración, una de las más altas en Centroamérica.

En esta realidad la nueva presidenta asomó como propuesta electoral una Asamblea Constituyente y el desarrollo de políticas sociales progresistas y alianzas con nuevos socios estratégicos. Su programa de gobierno resaltó la intención de establecer relaciones diplomáticas con China, con lo que se espera la llegada de nuevas inversiones al país.

El nuevo gobierno  no obstante deberá estar atento al fantasma del Golpe de Estado, que ya asoma su rostro en Bolivia. Entre tanto, el portavoz del Departamento de Estado  Antony Blinken, destacó en un comunicado que su país “tiene una gran expectativa de trabajar con el próximo gobierno de Honduras y seguir apoyando en el fortalecimiento de sus instituciones democráticas”.

La relación con el gobierno de Pekín no sólo afecta la estrategia regional estadounidense, que ha calificado a China como una amenaza a su seguridad nacional, sino también las relaciones con el socio comercial estadounidense y punta de lanza en Asia como es el gobierno de Taiwán. Honduras es uno de los cuatro países centroamericanos, junto con Belice, Guatemala y Nicaragua, que hasta ahora reconocen a Taiwán, a través del cual está condicionada una ayuda de 4 mil millones de dólares para el gobierno de Tegucigalpa para la lucha contra la corrupción.

El establecimiento de relaciones con la República Popular China abrirá las puertas para la inclusión de Honduras en la iniciativa de la Franja y la Ruta y la posibilidad de una membresía en el Banco de Inversión en Infraestructura de Asia (AIB).

El gobierno de Pekín ha venido incrementando su presencia en América Latina y en el caso centroamericano están en mesa proyectos por unos dos mil millones de dólares, sin contar la propuesta del canal en Nicaragua. Entre los acuerdos recientes se ubica el convenio marco para la Asistencia Económica y Técnica con el gobierno de El Salvador por 500 millones de dólares en inversión pública no reembolsable y sin condiciones.

El triunfo de Xiomara Castro, también plantea la posibilidad del reingreso de Honduras a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBATCP), una de las razones por la cual se produce el golpe institucional promovido por la Casa Blanca contra el expresidente Zelaya. La alianza es una plataforma de países  que representa una alternativa a las políticas neoliberales de Washington en la región. El fortalecimiento de las instancias de integración regional ha venido avanzando con los recientes resultados electorales en Bolivia, Nicaragua, Argentina, México, Perú  y Venezuela.

El mal  manejo de la pandemia por parte de gobiernos de corte neoliberal ha reivindicado las políticas sociales de proyectos políticos progresistas que han colocado el acento en la salud pública, universal y de calidad. Más de 10.000 hondureños han fallecido como consecuencia de la pandemia del COVID-19, mientras el gobierno saliente es acusado de corrupción por la sobrevaloración en la compra de hospitales móviles y material médico.

La Presidenta electa ratificó una apertura inmediata de relaciones con China continental para abrir oportunidades de medicinas a bajo costo y así acabar con los altos precios provocados por los monopolios de la salud. En su plan de gobierno se establece taxativamente “Bajo el gobierno de LIBRE (se refiere a su partido) nuestra política exterior estará abierta a los pueblos y naciones del mundo, con riguroso respeto recíproco. La defensa de la soberanía y la solidaridad serán los ejes transversales de nuestra política exterior”. Llegan nuevos tiempos a Centroamérica.

Anahí Arizmendi