Venezuela 2026: crecimiento alto, inflación persistente y estabilidad

Venezuela 2026: crecimiento alto, inflación persistente y estabilidad

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) proyecta para Venezuela un crecimiento del PIB de 7,4% en 2026 —la cifra más alta entre las estimaciones de organismos multilaterales— junto con una inflación de 271,6%, que confirma la salida del régimen hiperinflacionario pero mantiene al país en una zona de inestabilidad de precios de tres dígitos.

El gobierno de la presidenta encargada Delcy Rodríguez presenta estas proyecciones como evidencia de un «nuevo ciclo de crecimiento sostenido», mientras organismos como el FMI (4%) y la Cepal (6,5%) coinciden en el dinamismo pero difieren en su magnitud, y el propio PNUD señala la persistencia inflacionaria como el principal riesgo macroeconómico del período.

Entre 2013 y 2020, Venezuela contrajo su economía en torno al 80% del PIB real, en un proceso que combinó la caída de la producción petrolera —de más de 2,3 millones de barriles diarios a cerca de 500.000—, controles de precios y de cambio, emisión monetaria para financiar el déficit y cuatro años de hiperinflación entre 2017 y 2021. A partir de ese piso, la economía comenzó a mostrar tasas positivas impulsadas por un ancla cambiaria de facto, un ajuste fiscal severo y la profundización de la dolarización informal.

El punto de inflexión hacia el escenario actual se ubica en el cambio político-institucional de enero de 2026. El PNUD subraya que su escenario base «está determinado por cambios estructurales en el entorno económico, institucional y regulatorio surgidos a partir del 3 de enero», fecha que sintetiza el restablecimiento de vínculos diplomáticos con Washington, la flexibilización de sanciones al petróleo y al sistema financiero público, y la reforma de la Ley de Hidrocarburos, que amplió el espacio para la inversión privada y extranjera. En la práctica, los ingresos por exportaciones se canalizan ahora a través de mecanismos con supervisión internacional, lo que funciona como un ancla de disciplina fiscal impuesta desde el exterior.

Expansión real: petróleo, geopolítica y los límites del rebote

En este contexto, la narrativa oficial del «nuevo ciclo de crecimiento» tiene sustento estadístico parcial, pero enfrenta tensiones analíticas de fondo. Tras perder cerca del 80% de su tamaño, una tasa de expansión de 7% refleja principalmente un efecto rebote desde una base muy deprimida, más que una transformación estructural de la economía. El BCV reportó un crecimiento del PIB de 8,6% para 2025, y el repunte continúa en 2026, pero con una composición sectorial que sigue concentrada en hidrocarburos y servicios asociados.

Por otra parte, el nuevo esquema de supervisión de los ingresos por exportaciones acota el margen de discrecionalidad fiscal del Ejecutivo, lo que reduce el riesgo de una expansión del gasto desordenada, pero también limita la capacidad de respuesta ante demandas sociales de corto plazo. El sector privado nacional y las petroleras internacionales observan oportunidades reales en petróleo, logística y servicios, pero identifican el riesgo político-regulatorio —la eventual reversión de reformas o un cambio en el entendimiento con Washington— como la principal variable de incertidumbre, aunque poco probable. Para el conjunto de la sociedad venezolana, el escenario proyectado puede traducirse en mejoras graduales de empleo y consumo, pero bajo condiciones de dolarización de facto persistente, servicios públicos aún deteriorados y una desigualdad que el propio PNUD señala como limitante del carácter inclusivo de esta fase de reactivación.

Para los próximos meses, tres indicadores serán clave. Para decisores políticos, la continuidad de las flexibilizaciones de sanciones por parte de Washington y el ritmo de implementación de la reforma de hidrocarburos, que definen el piso del escenario de ingresos fiscales. Para empresas e inversores, la evolución del tipo de cambio administrado por el BCV y la apertura efectiva del marco regulatorio a nuevos contratos petroleros y no petroleros. Para el público en general, la trayectoria mensual de la inflación de alimentos y la variación del salario real, que determinarán si la fase expansiva se traduce en mejora concreta del poder de compra o queda concentrada en sectores de alto ingreso.

 
Análisis Hinterlaces
Equipo de análisis político y económico