Las gestiones de los gobiernos se mide de manera cuantitativa, en la misma medida en que avanza el país en los índices de economía, atención social, salud, entre otras variables, y estos elementos para ser entendidos se expresan en números.

En el continente latinoamericano esas cifras que miden la calidad de vida de la población, nunca fueron tan favorables como en la era de gobiernos progresistas del nivel de Hugo Chávez, el primer presidente venezolano, que no sólo alcanzó a pagar la totalidad de la deuda externa del país, sino que echó a las transnacionales que expoliaban las riquezas del territorio.

Los asesinatos por el robo de un par de zapatos, los bajos índices de escolarización y los niveles de desempleo eran parte de la cotidianidad en la Venezuela de la década de los 90, el panorama social del país era tan tenso que se generaron los estallidos sociales conocidos como El Caracazo y el posterior 4F, fechas en las que, primero el pueblo y luego grupos militares, tomaron las calles para demandar justicia social y un cambio político.

Estas acciones dieron paso al liderazgo de un hombre que formó parte de esos procesos, Hugo Chávez, quien en diciembre de 1999 llegó a la presidencia por vía electoral. No transcurrió mucho tiempo cuando el orden político y social del país inició una transformación, hasta hoy irreversible. 

Pero estos logros fueron posible gracias a la nacionalización de la industria petrolera, que aunque era el pilar fundamental de la economía venezolana estaba en manos de transnacionales que extraían el petróleo de buena calidad a precio de bitumen.

El primer paso de Hugo Chávez fue garantizar el aumento del precio de este recurso, para ello la revitalización de la OPEP en la cumbre de Caracas en el año 2000 fue indispensable, su posición firme de reducir la producción del grupo para mantener precios altos es determinante para el país y la región, pues fueron los ingresos petroleros los que garantizaron la implementación de programas sociales que garantizaron la inclusión de sectores antes marginados de las políticas públicas. Los cambios y transformaciones sociales que vinieron con este logro no sólo quedaron en la memoria histórica de los ciudadanos, el paso de Chávez por Venezuela se puede medir en cifras.

Pobreza extrema

Año 1999. El porcentaje de la población bajo el umbral de pobreza es de 49,4%, cifra que para el año 2012 desciende a 21,2%, reduciéndose a más de la mitad en un tiempo récord. Este fenómeno se hace posible por la ejecución de políticas sociales que implementa el nuevo gobierno. Hugo Chávez comienza a atender inicialmente a la población más vulnerable.

21.7% de los venezolanos estaba en la indigencia. Los altos niveles de pobreza que recibió el nuevo líder, responden al progresivo deterioro en el nivel de ingreso que se produjo en 1983 con el llamado viernes negro, que generó un sostenido aumento en los índices de desnutrición, mortalidad infantil y analfabetismo.

Con la llegada de Chávez a la presidencia lo que era conocido como gasto público pasó a llamarse inversión social, en cifras este cambio significó que de 36,2% ($80.608 millones) en el período de 1984 a 1998, la inversión en materia social aumentara a 64,1% ($623.508 millones) en el período de 1999 a 2013.

Del analfabetismo al «Yo sí puedo»

Año 2005. Toda Venezuela sabe leer y escribir. Solo seis años de gobierno de Hugo Chávez fueron suficientes para que el país fuese declarado territorio libre de analfabetismo, dato que no sólo es un extracto de la rendición de cuentas del ejecutivo, sino que es anuncio internacional de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que reconoce el registro de 1.484.543 personas alfabetizadas con la aplicación del programa educativo «Misión Robinson», gracias a este método el país logra uno de los objetivos del milenio de la ONU, en materia educativa.

Esste programa de alfabetización fungió también como un mecanismo para remoralizar a la población venezolana que no sabía escribir su nombre, entre ellos los más vulnerables: pobres, indígenas, adultos mayores, privados de libertad y personas con discapacidad. 

Era común que en vez de la firma en su documento de identificación, los venezolanos más pobres marcaran una X que indicaba no saber firmar, por esto, Kofi Annam, entonces Secretario General de la Organización de Naciones Unidas, destacó la eficacia de este programa. «…Venezuela merece ser reconocida por el renovado vigor de sus esfuerzos en materia de alfabetización, muestra lo que puede hacerse cuando las sociedades se movilizan en busca de alcanzar las metas educativas«, expresó en su momento.

De la cartilla a la alfabetización tecnológica y política

Además de la huella que dejó en la dignidad de los venezolanos la alfabetización, otro grupo iniciaba el aprendizaje y formación en Tecnologías de la Comunicación y la Información (TICs). En este ámbito, más de dos millones de venezolanas y venezolanos fueron alfabetizados tecnológicamente en los 905 Infocentros que fueron desplegados a escala nacional. Estos espacios equipados con computadoras e Internet, conectaban a las comunidades de los 365 municipios que conforman la geografía venezolana con el mundo 2.0

Estos procesos de alfabetización no sólo se podían evidenciar en la formación técnica, la población venezolana también fue alfabetizada políticamente, por ello cada programa que se desarrollaba, iba acompañado de procesos orgánicos que potenciaban el empoderamiento de los hombres y mujeres que lo impulsaban, de allí, que cada programa de formación dejara a su paso a líderes y lideresas empoderadas de la organización.

Este tejido de procesos sociales paralelos no se interrumpieron entre sí, por el contrario fortalecieron y volvieron más robusto el proyecto que lideró el presidente Chávez, que entonces pasó de ser visto como Presidente para convertirse en el líder de una revolución política de alcance continental.

Emily Caro