La VII Cumbre de la CELAC,  por primera vez en suelo argentino como sede, se inicia sobre un tablero geopolítico complejo y a la expectativa de los movimientos de Estados Unidos y China, ante una América latina que en la voz de los Presidentes de Brasil y Argentina anuncia la propuesta de avanzar en una moneda común frente al dólar y fortalecer su unidad política y económica.

La cita logró la presencia de 13 mandatarios regionales, como Lula da Silva que formalizará la reincorporación de Brasil a la comunidad, Petro, Boric, Xiomara Castro pero con algunas importantes ausencias como la del ¨Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, que envío su canciller. Así como la presencia de un observador por parte del gobierno de Biden, el presidente de China vía online, y representantes de distintos organismos regionales y multilaterales, entre ellos el presidente del Consejo Europeo, el belga Charles Michel, y el director general de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación). 

Agenda en desarrollo

Como parte de la antesala de lo que será la agenda, los presidentes de Brasil y Argentina anunciaron la necesidad de generar una moneda común para el intercambio comercial entre los dos países sin necesidad de tener que pasar por el dólar, propuesta que otras naciones apoyan para toda la CELAC.

Luego de cambios importantes en la correlación de fuerzas regionales, con la llegada de gobiernos progresistas que abogan por la integración, la comunidad deberá avanzar en una estrategia común que la consolide y prepare como terreno fértil para futuros encuentros de este año, como el pautado en Bruselas  en junio con  la Unión Europea, esta última interesada en potenciar un mayor intercambio energético y político.

Otro punto que genera expectativas es la designación de la nueva presidencia pro témpore hoy bajo la responsabilidad de Argentina, y para la que estaría propuesto el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, por ser el turno del CARICOM. No obstante la decisión debe contar con la unanimidad de los integrantes, que de no lograrse traería como consecuencia la prolongación unos meses de la presidencia de Fernández o la propuesta de otro país.

El encuentro será escenario de debates políticos pendientes como la situación en Perú y los actos de violencia contra las instituciones en Brasil, así como las tensiones internas a favor y en contra de Venezuela, Cuba y Nicaragua. Esto en el marco de presiones políticas de sectores de derecha apoyados por Estados Unidos, que motivaron la decisión del Presidente de Venezuela Nicolás Maduro de no asistir a la Cumbre  ante planes “de la derecha neofascista” para agredir a la delegación v enturbiar el encuentro de la comunidad.

La cumbre también se estará desarrollando bajo la tensión entre Estados Unidos y China, que compiten por un mercado de más de 600 millones de habitantes y cuantiosos recursos naturales y energéticos. El interés de Washington lo devela claramente la Jefa del Comando Sur,  la generala Laura Richardson, cuyas declaraciones suelen hacerse virales, ya que sostiene reiteradamente la importancia de estos recursos para la “seguridad nacional” estadounidense.

Como observador del gobierno de Biden se encuentra presente el senador Chris Dodd, asesor presidencial especial para las Américas desde noviembre del 2022, tras su función como asesor especial en la Novena Cumbre de las Américas que tuvo lugar en junio en Los Ángeles. El funcionario es uno de los operadores políticos de las políticas en la Casa Blanca en materia de  cooperación  económica, migración, salud,  derechos humanos, entre otros temas.

El asesor presidencial especial se reunirá con varios jefes de Estado y funcionarios de gabinetes de gobierno que asisten a la cumbre, incluyendo el presidente de Argentina.  Dodd ya realizó una gira por América Latina en diciembre del año pasado durante la cual visitó México, Ecuador y Costa Rica, en este último país abordo la participación de Costa Rica en la Alianza para la Prosperidad Económica en las Américas, la cooperación migratoria y “el deterioro de la situación en Nicaragua”. En consecuencia es fácil deducir que será un «observador activo» de los intereses del gobierno estadounidense en la Cumbre.

Por su parte China aspira avanzar en el Plan de Acción Conjunto China – CELAC para la Cooperación en Áreas Clave (2022-2024) mediante acciones conjuntas en áreas como cooperación política y seguridad, comercio e inversión, finanzas, agricultura y alimentos e innovación tecnológica. El comercio entre China y la CELAC es actualmente una realidad dinámica y en ascenso. Para el 2021 y pese al impacto económico del COVID,   la Administración General de Aduanas de China, estableció el valor total del comercio entre China y América Latina y el Caribe en más de 450.000 millones de dólares.

La Cumbre de este año tiene como trasfondo disputas importantes entre países vecinos y contradicciones que ameritan de mano zurda para mantener la unidad.           

Entre otras se encuentra la crisis interna en Mercosur, tras la decisión de Uruguay de negociar un TLC bilateral con China y solicitar el ingreso al Acuerdo Transpacífico, duramente criticada por los gobiernos de Argentina, Paraguay y Brasil.  En este marco, el encuentro se desarrollará en medio de agendas bilaterales y conjuntas complejas, que desafiarán la unidad y avances de la comunidad.

Anahí Arizmendi