El asesinato del presbítero Jesús Manuel Rondón Molina en el estado Táchira a manos de un adolescente de 17 años de edad, que era abusado por el sacerdote desde que tenía catorce años, puso de nuevo en el tapete la discusión sobre el maltrato y el abuso sexual en particular, contra los niños, niñas y adolescentes.

Sobre todo luego de conocerse que las agresiones contra el adolescente abusado, no fueron un hecho casual: el representante eclesiástico era reincidente y ya había sido sometido a una investigación previa y encontrado culpable por los abusos cometidos contra otros dos niños. La iglesia lo encubrió siempre.

El hecho se relaciona con las cifras que anunció recientemente el Fiscal General de la República, Tarek William Saab, respecto a la cantidad de denuncias que ha recibido su despacho desde que fue designado como titular del cargo y que encienden las alarmas sobre un hecho más común de lo que pudiera pensarse.

El problema en cifras

El pasado 27 de enero, a través de una rueda de prensa, Saab informó que el Ministerio Público (MP), ha recibido desde que llegó al cargo, hace poco más de dos años, un total de 8 mil 966 denuncias de delitos de abusos sexuales contra niños, niñas y adolescentes, lo que significa al menos 320 casos ocurridos al mes, unas diez agresiones al día.

El fiscal general de la República, también informó que se habían librado 837 órdenes de aprehensión y que además habían sido imputados 4.335 personas y acusadas 3.289 por casos de abusos sexuales contra menores de edad. Resaltó que el Ministerio Público ha sido implacable en la lucha sin cuartel para combatir estos delitos por lo que hasta la fecha han sido condenadas 1.340 personas.

Hinterlaces.net realizó una investigación documental en la que destaca el testimonio de la psicóloga clinica María Elena Liebster, quien informó que según estadísticas de distintas organizaciones no gubernamentales y por medio de casos que se presentan a diario en los periódicos de varios estados del país, se estima que una de cada cuatro niñas y uno de cada seis niños, son abusados sexualmente en Venezuela.

Por su parte, Alejandro Márquez, presidente de la fundación Alejandro Márquez González, dedicada a la defensa de los derechos de los niños, informó en 2019 que en Venezuela 4 niños fueron abusados cada minuto y 228 cada hora. Agregó que los casos de violencia y abuso infantil son sexuales, verbales y de acoso y que el ultraje se da en víctimas fundamentalmente de entre los 11 y los 15 años.

El papel del Estado

Sobre el tema, Hinterlaces.net entrevistó a Cristobal Cornielles, profesor y activista en materia de derechos de niños, niñas y adolescentes, quien explicó que más allá de las cifras, debe preocupar la situación de las víctimas, saber qué tipo de atención recibieron, si fueron beneficiarios de servicios psicosociales e incluso si sus familias fueron atendidas, «el abuso sexual genera cicatrices importantes que deben ser atendidas y para nosotros, así como el tema penal es relevante, nos parece más importante que se atienda a los niños, niñas y adolescentes que han sido víctima de estos hechos», dijo.

Recalcó que aunque las cifras son alarmantes, es positivo que la sociedad y la familia estén denunciando los casos de abuso sexual, «durante muchos años eso fue tabú, se evitaba la denuncia pública y afortunadamente después de 20 años de vigencia de la Ley Orgánica de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes y de la Convención sobre Derechos del Niño, hemos logrado que se entienda la importancia de llevar esos casos ante las instancias oficiales».

Al ser consultado sobre la existencia de instancias que se ocupen de la atención de los niños, niñas y adolescentes, víctimas de agresiones sexuales, reconoció que en el país existe una deficiencia desde hace décadas respecto a programas de protección dirigidos a la infancia en esta materia, «eso es responsabilidad del sistema rector nacional para la protección integral de niños, niñas y adolescentes. Esos programas deberían abordar no solamente aspectos psicológicos, sino también sociales y económicos y desafortunadamente en Venezuela no tenemos programas en esa área en el sector público ni privado, uno de los retos que tenemos en este momento es impulsar la creación de este tipo de programas».

Problema multifactorial

Para Cornielles, el problema de las agresiones sexuales contra niños, niñas y adolescentes son «un problema multicausal, donde está todo lo que tiene que ver con los patrones culturales en materia de género, pero también con la concepción que como sociedad tenemos de Niños y adolescentes, todavía hay gente que piensa que son objeto de los adultos, que no son personas, que no tienen los mismos derechos que los adultos».

De igual forma opinó que alrededor del tema existen patrones culturales complejos, «hasta hace pocas décadas naturalizábamos matrimonios de adolescentes con adultos, de hecho hasta hace menos de 5 años que el Tribunal Supremo de Justicia modificó las normas del Código Civil, pues permitía el matrimonio de adolescentes a los 12 años y si la niña estaba embarazada, antes. Se trata de patrones culturales que existían en nuestro país y en la región que son parte de la base del problema, aunque también existen patologías y otros conflictos, pero nosotros pensamos que son patrones culturales en materia de género y en materia de paradigmas en el tema de la infancia».

La familia como núcleo de la agresión

En 2017 se desarrolló una encuesta de percepción en la que se consultó a los consejeros de protección de niños, niñas y adolescentes en todo el país respecto al abuso infantil y una mayoría importante reflejó que el abuso sexual ocurre fundamentalmente dentro del núcleo familiar o en el círculo cercano a la familia.

Los consejeros informaron que normalmente se identifica a padres y abuelos como principales agresores y que también un número pequeño pero significativo de madres y abuelas. En la percepción de los consejeros de protección, que son quienes reciben de primera mano ese tipo de y tras padres, madres y abuelos, están los primos, hermanos, tíos, etc. «En nuestro país es un tema de quienes habitan con el niño», agregó Cristóbal Cornielles.

Los abusos sexuales contra niños niñas y adolescentes por parte de autoridades religiosas también son significativos. Coirnielles puntualizó que desde que entró en vigencia la Ley Orgánica para la Protección del Niño, Niña y Adolescente, han surgido diferentes casos donde el responsable del abuso sexual son religiosos, católicos, yorubas, evangélicos, entre otros.

«Hasta ahora no hemos encontrado un patrón de vulneración de derechos en este particular como en Estados Unidos o Chile, sin embargo no es poco frecuente encontrar estas situaciones, lo que ocurre ahora es que se están haciendo las denuncias y se están tomando cartas en el asunto. Yo fui testigo presencial de cómo esos casos se escondían en una época y muchas veces las autoridades temían procesarlos por no entrar en conflicto con las iglesias», reseñó.

La prevención, paso fundamental

La mejor forma de prevenir es potenciar las capacidades de niños, niñas y adolescentes para comprender lo que ocurre con el tema del abuso sexual, Cornielles sugirió «formar a los niños para que entiendan que su cuerpo es suyo, que hay partes que no son públicas, que no deben ser tocadas, vistas por terceras personas; lo ideal es que esa formación ocurra en el sistema de educación básica, por supuesto que la educación en familia es importante, pero la manera desde la perspectiva de políticas públicas que eso debe ser abordado es a través del sistema de educación básica».

El experto consideró que este problema atañe a toda la sociedad, «todas las personas que vean, sospechen, tengan la impresión de que están ante un caso de abuso sexual de niños, niñas o adolescentes, deben ir a denunciar en el Consejo de Protección en las alcaldías o en la Fiscalía General de la República».

Wilmer Poleo Zerpa / Jessica Sosa