La idea habría sido propuesta por Mirlen Rodríguez, como acción colectiva en su comunidad, para garantizar el acceso a los alimentos y fue asumida por el Gobierno Nacional, para ejecutarla en todo el territorio. Los Comités Locales de abastecimiento y Producción soy hoy, cuatro años después, una forma de garantizar el acceso a productos alimenticios básicos de 6 millones de familias venezolanas, a través de la organización popular.

Se trata de uno de los programas sociales más importantes que sostiene hoy el Gobierno del presidente Nicolás Maduro, del cual ha asegurado que es fundamental para hacer frente al bloqueo económico y financiero del Gobierno de Estados unidos, que ha puesto un cerco para que el estado acceda a la importaciòn regular de productos en el exterior.

En enero, durante su mensaje anual a la nación, Maduro explicó que durante el año 2019, se distribuyeron 120 millones de cajas Clap, con las que fueron atendidas 6 millones 200 mil familias al mes y que 60% de su contenido fue de producción nacional.

No obstante, la iniciativa ha recibido todo tipo de señalamientos. Uno de ellos tiene que ver con el uso de esta iniciativa como mecanismo de clientelismo para comprar voluntades políticas. Al respecto, Hinterlaces.net consultó con el sociólogo Damian Alifa.

Aseguró que al revisar la literatura respecto a sistemas de clientelismo político, «aparece en el epicentro el ‘intercambio desigual de favores’ entre el Estado o la organización política y grupos de segmentos poblacionales, de manera extraoficial. Es decir, un sistema de prebendas generalmente asociado a practicas electorales irregulares».

Para Alifa, en el caso del Clap no funciona de esta manera, pues, «por el contrario es un programa social, ciertamente politizado, que fue diseñado en el marco de la contingencia de la escasez general de productos alimenticios del 2016-2017 para contener o reducir el malestar social generado por esta situación. En este sentido, yo diría más que clientelar, es un programa social de corte biopolítico, vale decir, un dispositivo mediante el cual el Estado asume determinadas necesidades mínimas básicas del ser humano en función de mantener el orden social y la estabilidad».

Para despejar dudas, consultamos con Alifa ¿a qué se refiere cuando afirma que se trata de un programa social «ciertamente politizado»?, a lo que respondió que el clap, «tiene una distribución estratificada y aparentemente asociada a la estabilidad política. Por tanto, no discrimina entre partidarios del Gobierno y opositores, más allá de denuncias puntuales, no parece ser el esquema general. Pero si es un programa social que se vincula a la estructura de un partido para operar», dijo.

En diversas oportunidades, el presidente Nicolás Maduro ha instruido que la llegada de este insumo se efectúe de manera quincenal y no de forma mensual. No obstante, la regularidad en la entrega de los alimentos Clap, es una de las tareas pendientes, en la eficiencia de este programa social.

Jessica Sosa