Joe biden juan guaidó
Con el triunfo de Biden ¿Qué pasa con Guaidó?

Con el triunfo de  Joe Biden a la Presidencia de los Estados Unidos, la oposición que apoya a Juan Guaidó enfrenta un futuro incierto. Aunque la política exterior norteamericana y su visión hegemónica para América Latina es sustantivamente similar entre demócratas y republicanos, el apoyo a Guaidó como figura de la oposición está por verse.  La poca eficacia de las sanciones y el fracaso del gobierno interino en «derrocar» al gobierno del Presidente Nicolás Maduro son algunos de los elementos que asesores del equipo de Biden han estado sopesando.

Tanto Trump como Biden coinciden en calificar la revolución bolivariana como «una dictadura» y fue Obama quien la caracterizó «como una amenaza inusual y extraordinaria». Sin embargo, el tema fue matizado por Biden durante la campaña electoral, quien dedico muy pocas frases directas a la situación venezolana y como serían sus relaciones de ganar la Presidencia.

El equipo de Guaido contaba con el triunfo de Donald Trump para que este permaneciera como Presidente del poder legislativo y a su vez Presidente del gobierno interino más allá del 5 de Enero del 2021, fecha en que vence el periodo constitucional de la Asamblea Nacional.

El cálculo político llevo al liderazgo del partido Voluntad Popular a reconocer a Biden, incluso en medio de la controversia y las denuncias sobre un  supuesto fraude electoral por parte de Trump. Tanto Leopoldo López como Juan Guaidó han dejado entrever en sus declaraciones, que el apoyo a este último es un compromiso bipartidista, tanto de republicanos como de demócratas.

Desde España, López aseguró «que  la posición de Estados Unidos frente a Venezuela es una posición bipartidista. Cuando Juan Guaidó fue a Estados Unidos y estuvo en el discurso de la Unión, en febrero de este año, recibió una gran ovación tanto por parte de congresistas republicanos como de los demócratas».

Guaidó también apeló a este supuesto apoyo en su comunicado de felicitación a Biden en el cual afirmó:  «Sabemos que la causa por la libertad y la democracia en Venezuela cuenta con el apoyo bipartidista…y que la próxima Administración y el nuevo Congreso, seguirán llevando adelante la lucha para cumplir su objetivo común: Liberar al pueblo venezolano de la dictadura, recuperar el derecho a elegir en elecciones presidenciales y parlamentarias libres, y dar solución a la grave crisis humanitaria que padece nuestro pueblo».

Pero el interino necesita mucho más que una ovación para mantener su liderazgo. En medio de denuncias por corrupción, ineptitud y sectarismo, la oposición venezolana radicada en Estados Unidos mantiene que su tiempo se acabó.

La gira del político de dos semanas por Europa y Estados Unidos en febrero de este año puso de relieve su incapacidad para lograr «un cambio de régimen». Lo que llevo a integrantes del equipo de Trump a declarar que Estados Unidos estaba reevaluando su estrategia, a pesar de las promesas del ex asesor de seguridad nacional de Trump, John Bolton, de «cambios rápidos en Venezuela».

Guaidó tampoco pudo convencer a Francia y Reino Unido de una participación más comprometida  con «su gobierno». Una respuesta clara surgió del Tribunal de Apelación de Reino Unido, sobre el caso del oro venezolano en el Banco de Inglaterra, que en su sentencia reconoció  a Nicolás Maduro como Presidente de Venezuela y las relaciones oficiales con sus representantes diplomáticos.

Para mediados de este año, Trump  expresó su inconformidad con el liderazgo y las capacidades del autoproclamado y dejó abierta la posibilidad de una reunión con el Presidente Maduro. La propuesta de un pacto de unidad entre toda la oposición que mantendría el reconocimiento de Guaidó más allá de enero del 2021 naufragó ante las críticas y el rechazo de líderes opositores.

AMERICA LATINA EN ESPERA

Entre tanto, Biden, quien tiene una amplia experiencia en materia de política exterior, presidio la Comisión de Relaciones Exteriores del senado y formo parte del equipo presidencial de Obama, ha defendido la necesidad de rehacer las relaciones de EE.UU. con «los países aliados» afectadas durante el gobierno de Trump. Así como la tesis de la persuasión antes que la imposición.

De las pocas cosas que escribió sobre Venezuela durante la campaña electoral tuiteo «“Mientras Juan Guaidó habla sobre la crisis humanitaria venezolana y los crímenes de lesa humanidad perpetrados por Nicolás Maduro, reafirmo mi compromiso de apoyar al pueblo venezolano».

En otras oportunidades destacó que la administración Biden-Harris «siempre defenderá la democracia y los derechos humanos en todo el mundo” y que  facilitará la permanencia en Estados Unidos de los venezolanos que han salido de su país «huyendo del régimen de Maduro».

No obstante y a pesar de las presiones de los medios de oposición venezolanos, sobre como manejará las relaciones con el Gobierno del Presidente Maduro, Biden se ha mantenido en la tesis de que «los venezolanos necesitan el apoyo de Estados Unidos para recuperar la democracia y reconstruir el país».

Su compañera de fórmula la ahora Vicepresidenta Kamala Harris, también ha hecho referencia al tema de Venezuela. Su posición más clara la hizo pública hace un año cuando afirmó apoyar una “transición pacífica” en Venezuela y que se oponía a una “intervención militar”.

Por su parte el Presidente Maduro felicitó el triunfo de la fórmula Biden-Harris y afirmó a través de sus redes sociales que «la Patria del Libertador Simón Bolívar siempre estará dispuesta al diálogo y al entendimiento con el pueblo y el gobierno de los EE.UU».

Hasta ahora las posibilidades de conversaciones entre el equipo de Biden y el del Presidente Maduro no se descartan. Temas como las medidas coercitivas sectoriales y las órdenes ejecutivas contra el país están sobre la mesa. Venezuela sigue siendo una reserva importante de recursos energéticos y minerales en el planeta y juega un papel clave en el tablero geopolítico regional, no sólo por sus soberanas relaciones con Rusia y China, sino también como referente antiimperialista en la región.

La llamada Ola Progresista luego de las elecciones en Argentina, México, Bolivia y las movilizaciones sociales en Chile y Colombia, podrían definir cambios en la estrategia diplomática hacia América Latina. Para el  Grupo de Puebla, asociación que reúne a políticos latinoamericanos progresistas, el triunfo de Biden podría tener consecuencias positivas para la región en el respeto y restablecimiento de los acuerdos internacionales.

Las futuras relaciones entre Biden y Venezuela aun están llenas de interrogantes, la mayor de ellas el futuro de Juan Guaidó y el experimento  fracasado del «gobierno interino», a días de  las próximas elecciones legislativas en las que participarán mas de un centenar de partidos y miles de candidatos y candidatas. Los comicios suponen un cambio en la próxima Asamblea Nacional, que ha servido de aval para el equipo de Guaidó en las ilícitas transacciones sobre  los activos y bienes de Venezuela en el exterior.  La posición de Biden sobre Guiaidó deberá tener respuesta en el corto plazo, ante la inminente jornada electoral del 6 de Diciembre.

Anahí Arizmendi