Este año, el tema de la conmemoración por el Día del Trabajador, podrían no ser los Mártires de Chicago y sus luchas por la reducción de la jornada laboral, la situación del trabajo esclavo en el mundo y las condiciones de desigualdad laboral entre hombres y mujeres. La llegada de la pandemia por COVID-19 ha significado una nueva amenaza masiva para los trabajadores en el planeta.

Al 29 de abril, la Organización Internacional del trabajo presentó la tercera edición de su informe: El COVID-19 y el Mundo del Trabajo, que incluye estimaciones actualizadas respecto a la situación mundial en materia de empleo y empresas.

En el documento, el organismo se refiere a los efectos de la pandemia como la peor crisis global después de la Segunda Guerra Mundial. Indica que para el primero de abril de 2020, el 81 por ciento de la fuerza de trabajo mundial vivía en países con cierre, obligatorio o recomendado, de los lugares de trabajo. En el informe actual, este porcentaje ha descendido a 68%. Esta disminución se debe principalmente al levantamiento del cierre de los lugares de trabajo tras mejorar el panorama de salud en China.

No obstante, se indica que la situación «ha empeorado en el resto del mundo, y 64 países más han adoptado medidas de cierre obligatorio o recomendado de los lugares de trabajo a partir del 1.° de abril, la mayoría de ellos en África, Europa y Asia Central, y en las Américas».

En este contexto, algunos de los datos más importantes recogidos en este informe, que ofrecen una fotografía de la situación mundial en este ámbito, son:

  • 1.600 millones de trabajadores de la economía informal, que representan casi la mitad de la fuerza laboral global, están en peligro inmediato de perder sus medios de subsistencia, debido a la pandemia.
  • Hasta el 22 de abril de 2020, 81% de los empleadores y 66% de los trabajadores por cuenta propia viven y trabajan en países afectados por el cierre ordenado o recomendado de los lugares de trabajo, con graves repercusiones sobre los ingresos y los empleos.
  • Es probable que la pérdida de ingresos para los trabajadores de la economía informal sea masiva. Las estimaciones de la OIT muestran que el ingreso mensual de los trabajadores informales debería disminuir durante el primer mes de la crisis del 60 por ciento a nivel mundial.
  • La crisis está ocasionando una reducción sin precedentes de la actividad económica y de las horas de trabajo. La estimación de las horas perdidas durante el primer trimestre se sitúa en el 4,5%.
  • Las estimaciones indican que las Américas (12,4%) y Europa y Asia Central (11,8%) experimentarán la mayor pérdida de horas de trabajo.

La OIT estima según sus informes, que cerca de la mitad de la población mundial corre peligro inminente de ver desaparecer sus fuentes de sustento, «el posible incremento del desempleo mundial durante 2020 dependerá sustancialmente del comportamiento de la economía mundial en el segundo semestre del año y de la eficacia de las medidas políticas para preservar los empleos existentes e impulsar la demanda de mano de obra una vez que la fase de recuperación haya comenzado», reza el documento.

Trabajadores informales serán los más afectados, advierte la OIT

Otras cifras en medio del panorama

El Ministerio de Trabajo en España informó recientemente, que desde el 12 de marzo han registrado un aumento del desempleo en 484.678 personas, con lo cual hay ya más de 3.7 millones de desempleados, es decir, alrededor de 14% de la población.

En Estados Unidos, foco actual de la pandemia, el Departamento del Trabajo reportó que la semana anterior al primero de mayo registraron 3,8 millones de solicitudes nuevas de beneficios para desempleados, con lo que el país llega al menos a 30,3 millones de personas que han perdido su puesto trabajo en las últimas seis semanas. La cifra es incompleta, pues no se incluyen los trabajadores informales en paro forzado.

Las proyecciones de diversos análisis, entre ellos los de la firma JP Morgan, indican que la tasa de desempleo en la nación norteamericana podría alcanzar el 20% en poco tiempo.

“Los efectos del COVID-19 generarán la recesión más grande que ha sufrido la región desde 1914 y 1930. Se prevé un fuerte aumento del desempleo con efectos negativos en pobreza y desigualdad”, dijo recientemente la Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena durante la presentación de un informe que proyecta alternativas para la reactivación de las economías latinoamericanas.

El panorama mundial postpandemia, además de requerir que se generen alternativas y nuevas formas de salud y seguridad laboral, necesitará de la cooperación internacional para superar los escenarios que ya plantean los organismos multilaterales, para avanzar en la recomposición económica de las naciones.

Jessica Sosa

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