PLD Elecciones dominicanas
Divisiones internas, puntales de la derrota del PLD en las elecciones dominicanas

Los resultados de los dos procesos electorales que vivió este año la República Dominicana, especialmente este 5 de julio, no causaron sorpresa. El resultado fue adelantado por la publicación de las encuestas Gallup, Greenberg y Mark Penn, que daban como ganador a Luis Abinader en primera vuelta con un porcentaje muy similar al que se dio en los comicios.

Pese a que los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) dejan al país una cantidad innegable de mejoras y avances para la infraestructura, la estabilidad económica, la calidad de los servicios y ha mantenido un número importante de programas sociales para atender a la población, los errores políticos que llevaron a la división de la organización fueron un elemento clave en su derrota.

La rivalidad de larga data entre el saliente mandatario, Danilo Medina, y el tres veces presidente, Leonel Fernández, y el deseo de ambos de volver a encabezar la candidatura del PLD, llevó a la organización a un enfrentamiento épico que se prolongó por meses; mientras Medina forzaba una reforma constitucional en el Congreso, Fernández encabezaba protestas de calle contra el intento reeleccionista, que finalmente sólo pudo ser detenido por una llamada de Mike Pompeo.

El nuevo escenario, deja muy debilitados a ambos dirigentes. Leonel Fernández formó tienda aparte y como candidato, ahora de su partido Fuerza del Pueblo, no alcanzó ni el 10% de los votos emitidos y se colocó en un lejano tercer lugar, mientras que Danilo Medina, ante la imposibilidad de buscar la reelección, optó por poner todas sus fuerzas en un candidato de su plena confianza, Gonzalo Castillo, quien, debido a su falta de formación política y oratoria, no fue capaz de capitalizar ese apoyo.

Resultados de la jornada comicial del domingo 5 de julio en República Dominicana

La irrupción de la pandemia del coronavirus parecía abrir oportunidades para el PLD y Gonzalo Castillo, quien se puso al frente de la gestión social de la situación, realizó viajes para repatriar a dominicanos en otros países, importó mascarillas, repartió comida, regaló casas a familias pobres, y una lista de etcéteras. Pero la desconfianza hacia Castillo y el origen de sus empresas y su fortuna es tal, que muchos valoraban su aporte con frases como “lo está haciendo con nuestro dinero”, o “el gobierno le está dando el dinero para que lo haga”.

Sin embargo, al parecer ya no había vuelta atrás, el descrédito público tras la división del partido despertó en el dominicano de a pie, frases como “si le hicieron trampa a Leonel, que fue quien los hizo gente…”, que reflejan el nivel de asco que generó la maniobra de Danilo Medina para que Gonzalo Castillo derrotara a Leonel Fernández en las primarias del PLD, que llevaron al 3 veces presidente del país a renunciar a su partido.

Al final, el fracaso de las elecciones municipales que se suspendieron a mitad de la jornada en febrero y se realizaron en marzo, sólo sirvió para motivar más el voto opositor, que sólo miraba las cifras publicadas en el país sobre el Covid-19 como un intento más del gobierno de Danilo Medina de manipular y atemorizar a los electores.

El resultado, Luis Abinader posicionó la necesidad del “Cambio”, afloró el hartazgo de la gente, incluso de aquellos que afirman que el PLD hizo buenos gobiernos y de quienes aseguran que Abinader “no hará un buen gobierno, pero que el país necesita un cambio”.

Sobre Venezuela

Respecto a Venezuela, se prevé que Abinader endurezca la postura del gobierno dominicano respecto al gobierno de Nicolás Maduro, aunque parece que poco más se puede hacer, vista la actitud del gobierno de Danilo Medina en los últimos dos años.

Sin embargo, la cercanía de Abinader con sectores políticos estadounidenses ligados a Rudolph Giuliani y otros republicanos de esa línea, apuntan a que el nuevo gobierno dominicano asuma posturas públicas más hostiles contra el gobierno venezolano, más allá del posicionamiento diplomático adoptado por Medina.

Pero en la práctica, esta hostilidad sólo podría traducirse en dos acciones concretas: la primera sería la expulsión del embajador venezolano acreditado en el país, que sigue ejerciendo funciones, y lo que sería más controvertido, que sería entregar recursos económicos del Estado venezolano a Juan Guaidó.

Esa segunda opción es la que más debe preocupar, aunque dada la crisis económica mundial y los efectos de ésta en la economía dominicana, sería más probable que las nuevas autoridades dominicanas usen las utilidades que genera Refidomsa en beneficio de su propio país, que además tiene un nivel de endeudamiento que ya se encuentra sobre el 40% del PIB. Sobre la posible expulsión de la misión diplomática venezolana en el país, se trata de una medida que sólo tendría un perjudicado: las decenas de miles de venezolanos que viven en República Dominicana y que se encuentran en situación migratoria irregular, que perderían la posibilidad de obtener cualquier documentación de su país.

Oscar Guedez