oro venezolano
Oro venezolano: Neocolonialismo vigente

La negativa del Banco de Inglaterra de no devolver al Banco Central de Venezuela 31 toneladas de oro pertenecientes al Estado venezolano, y la posterior decisión del Tribunal Superior del Reino Unido que ratifica la medida, demuestra una vez más la naturaleza supremacista y arrogante de las potencias occidentales, las cuales no escatiman en utilizar artilugios leguleyos y extraterritoriales para despojar a las naciones del sur de sus riquezas y recursos naturales.

¿Por qué el oro?

Este año de pandemia ha provocado que la demanda de oro haya ido incrementando en la misma medida que la economía mundial se adentra en la recesión y contracción. En el marco de este proceso, las últimas dos semanas marcan un hito importante ya que ocurren dos hechos de importante relevancia para Venezuela. En primer lugar, el precio de la onza de oro fija una marca que no se veía desde 2011, es decir, 1.810 dólares.

En segundo lugar, la negativa del Banco de Inglaterra en devolver el oro que pertenece al Banco Central de Venezuela, es decir, al Estado y al pueblo venezolano, y la posterior decisión del Tribunal Superior del Reino Unido que reafirma y avala lo que es la postura política de un gobierno abiertamente contrario a la Revolución Bolivariana y que se ha visto envuelto en los últimos hechos de desestabilización, golpes de Estado y apoyo a incursiones militares. Hasta este punto, vemos entonces que hay proceso macro en desarrollo de crisis económica global cuya causa es la pandemia del virus COVID-19.

La alteración en la oferta y demanda, consumo, producción, comercio y movilidad, así como sus distintas conjunciones ha traído como consecuencia que cualquier indicador económico arroje cifras rojas o negativas. Si enunciamos solamente el impacto en el medioambiente, clima y la propia fauna, llegaríamos incluso a un debate sobre si esto es bueno o malo. Sin querer adentrarnos más allá de este interesante debate, lo que queda obviamente en el relieve es que los cimientos del sistema económico-financiero global se han trastocado significativamente y los grandes capitales han buscado refugio en la demanda, compra y acumulación en grandes cantidades de reservas en oro mientras dure la pandemia o se establezca lo que se ha denominado como la nueva normalidad, siendo el oro el único testigo y protagonista de los procesos económicos y de intercambio de la humanidad en al menos 4.000 años de historia.

Neocolonialismo y pillaje en el Siglo XXI

La nueva configuración del orden, así como la distribución de poder mundial durante los primeros días de pandemia, logró que la irracionalidad de quienes se autodenominan mundo civilizado tomara control en los despachos de gobiernos, y convertirnos a nosotros en espectadores de aquel bochornoso episodio en el que países como EE.UU., Francia, Alemania protagonizaron la denominada y tristemente célebre Guerra de Mascarillas. Acciones de pillaje, piratería, excesos de poder y arbitrariedades de estas potencias entre ellos y hacia países menos poderosos era la carta del día e inundaban los noticieros y el mainstream les lavaba el rostro con cócteles de pseudo-argumentos, subterfugios jurídicos y chauvinismo edulcorado. Solidaridad, cooperación, amistad entre pueblos cero, muchos menos unión en un grupo de países que se pretenden mostrarse como la vitrina de la integración, equilibrio, inclusión y paz como es el caso de la Unión Europea.

El Reino Unido está en pleno Brexit, y para ese momento no participó en la guerra de mascarillas porque estaba su gobierno empeñado en desarrollar la inmunidad de rebaño hasta que se impuso el Coronavirus y Boris Johnson terminó contagiado. Pero todo indica que se guardaron la mejor parte, y haciendo honor y gala como nación imperialista más longeva, sacaron las garras del expolio y el saqueo y se posicionaron sobre 31 toneladas de reservas de oro venezolano, que según la marca de 1.810 dólares por onza troy queda valorado en más de 1.300 millones de dólares. El otrora imperio más extenso del mundo le dijo a sus socios europeos que el juego de las mascarillas es para novatos.

No puede pasar por alto la complicidad, servilismo y anti-nacionalidad de la muy reducida facción encabezada por Leopoldo López, Julio Borges y Juan Guaidó, quienes después de destruir su base electoral y popular, descartaron la vía democrática y electoral para encontrar una solución política a la situación del país, y se han reducido de gobierno interino a grupo de operadores y articuladores de los intereses extranjeros hegemónicos, por lo que continuarán en su cruzada por permitir y facilitar la apropiación de los bienes y dinero de la nuestra nación. 200 años después de la gesta libertadora, precisamente en julio, la historia del saqueo se repite.

Inglaterra les vendió el espejito del reconocimiento de una presidencia que no existe y ellos entregaron 31 toneladas de Oro.

Juan Sanabria