El triunfo de la oposición venezolana en la cuna del chavismo aviva la ruta electoral rumbo al revocatorio presidencial. La oposición que lidera la participación por la vía del voto como estrategia contra el gobierno del Presidente Maduro, avanza en su tesis. No obstante con la gobernación de Barinas, la oposición se hace sólo de cuatro gobernaciones, en un escenario político dominado nacionalmente por las fuerzas del Gran Polo Patriótico, qué anunció un proceso de revisión y rectificación como respuesta al revés electoral.

Opciones en debate

El triunfo del candidato de la Mesa de la Unidad Democrática Sergio Garrido con el 55, 36% de los votos,  luego de la repetición de las elecciones en el estado llanero y tierra del Comandante Chávez, es un duro golpe al imaginario colectivo chavista. El candidato del GPP, Jorge Arreaza reconoció  su derrota en sus redes sociales y felicitó el trabajo de la militancia  a pesar de no haber logrado el objetivo.

La jornada electoral del 9 de enero es consecuencia de la repetición del proceso electoral regional, tras la decisión del Tribunal Supremo de Justicia de ordenar la suspensión de la totalización de los comicios del 21 de noviembre, en base a que el candidato opositor Freddy Superlano estaba inhabilitado políticamente. Finalmente la disputa por un centenar de votos de diferencia se tradujo en una ventaja sólida de 14 puntos a favor de la oposición.

Al alzarse con Barinas factores de las alianzas opositoras buscan transformar su victoria en un pivote desde dónde catapultar la campaña nacional por el revocatorio. Apenas se conocieron los resultados sectores como el Movimiento Venezolano por el Revocatorio convocó a movilizaciones frente a los órganos electorales.

El estado Barinas no solo tiene un alto valor simbólico por ser la tierra natal del Comandante Chávez, sino que también podría jugar un papel significativo en la agenda de la oposición radical. El territorio fronterizo con Colombia, es una vía fundamental para el transporte de  alimentos hacia el centro y oriente del país  y ha sido una ruta anhelada por el narcotráfico colombiano para el paso de la droga hacia el Caribe.

La posible activación de acciones regulares e irregulares en la consolidación de la estrategia separatista  de Washington para una “media luna venezolana”, con los estados fronterizos opositores con Colombia, Zulia y ahora Barinas, mantiene al gobierno en alerta. La iniciativa ya había sido denunciada por el Comandante Chávez como parte de un plan para ganar territorio estratégico a fin de “levantar un movimiento secesionista, golpista y desestabilizador” como se intentó en Bolivia.

El triunfo sin embargo, fortalece a la llamada oposición democrática que ha venido transitando la vía electoral como alternativa a años de convocatoria a la abstención. El resultado afianza el sistema electoral venezolano y la alternancia constitucional y en paz de los poderes.

No obstante Barinas no es Venezuela. El chavismo gobierna en la mayoría de las gobernaciones y más de 200 de 322 alcaldías del país, por lo que el transito al revocatorio pasa entre otros factores, por la unidad de los sectores de la oposición. Por otra parte, el Partido Socialista Unido de Venezuela y los partidos aliados,  han demostrado una gran capacidad de respuesta y de recomposición de fuerzas cuando los resultados electorales les son adversos. Así se demostró con el revés electoral de la Asamblea Nacional del 2015.

Históricamente el PSUV  logra revisar y reactivar su maquinaria a pesar de las contradicciones internas, que en estos comicios fueron determinantes.  La derrota en la cuna de Chávez provocó dentro de las fuerzas revolucionarias un profundo debate autocrítico y de revisión del trabajo con sus bases. Años de guerra multidimensional han erosionado la gestión e incrementado las demandas populares.   

Animada por una participación electoral del 52%, la opción de derrotar al gobierno nacional por la vía electoral  gana espacio en el ajedrez opositor, en el que aún permanecen las propuestas intervencionistas de los cercanos al llamado gobierno interino y la línea de Washington de  recrudecer  las sanciones. Los resultados en Barinas, movieron el tablero diverso y contradictorio de la oposición. Pero el revocatorio no es una línea recta. Sectores opositores no lo comparten y subestimar al chavismo no ha dado buenos resultados. Las piezas están en pleno juego.

Por Anahí Arizmendi