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Inversión, salarios y sustitución de importaciones: Los retos de la Ley Antibloqueo

La Ley Antibloqueo para el Desarrollo Nacional y la Garantía de los Derechos Humanos es un proyecto marco que permite defendernos de las agresiones imperiales y generar las condiciones para una economía no atada a los intereses estadounidenses, que garantice protección y estímulo a sectores empresariales, emprendedores comunales y familiares, pero que también revierta en un corto plazo el estancamiento salarial.

Desde ese punto de vista parte el análisis del economista Andrés Giusseppe, para quien estamos en un momento clave en la definición de estrategias económicas y financieras independientes de sectores que nos bloquean y nos hacen daño.

Hinterlaces.net entrevistó al experto para profundizar en el tema y ofrecer perspectivas acerca del rumbo de la Ley aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente, frente a la escalada de sanciones unilaterales y coercitivas que emprende Estados Unidos contra el país.

Andrés Giusseppe, economista

¿Qué justifica una Ley Antibloqueo?

Esta es una Ley que busca desarrollar una nueva economía, no atada a los intereses transnacionales estadounidenses, de aquellos que nos atacan con fines políticos, hasta llegar a cometer crímenes de lesa humanidad contra nuestra población. En contraste, la Ley más bien promueve la defensa y promoción de nuestros empresarios, de los inversores extranjeros en el país no aliados a Estados Unidos y sus transnacionales, del emprendimiento comunal y familiar.

Tiene entre sus objetivos estimular la inversión tomando en cuenta que el Estado no tiene dólares que ofrecer. No es el Estado de los petrodólares para alimentar la economía parasitaria sino un Estado bloqueado que busca estimular, crear las condiciones jurídicas, permisología, condiciones de protección, a los inversionistas de tal forma que puedan desarrollar su actividad e incrementar la productividad. La Ley busca abrir un camino para la independencia económica. Es una ley para el impulso del comercio exterior y que da herramientas para la defensa de los intereses nacionales.

Es una herramienta que busca crear todas las condiciones mínimas para impulsar una economía en transición hacia lo que denominamos economía postrentista petrolera y postbloqueo, con la pequeña y mediana industria, emprendimientos y también con organizaciones sociales y comunales con capacidad e infraestructura para llevar adelante, de cara al mercado nacional, iniciativas por ejemplo hacia bienes y servicios.

¿Qué herramientas concretas ofrece la ley para enfrentar el bloqueo y las medidas coercitivas unilaterales?

La legislación está orientada a desarrollar una  nueva economía no atada a intereses trasnacionales que  nos agreden o bloquean o que dependen de la divisa dólar para comercializar. Hay muchos países fuera del norte. Venezuela tiene que mirar hacia el sur o hacia otros continentes, países con compañías fuertes, como por ejemplo  las turcas, las iraníes, Rusia, India. Buscar a los aliados estratégicos, países que mantienen relaciones cooperativas  diplomáticas cónsonas con Venezuela y buscar estrategias financieras para esquivar el sistema financiero estadounidense que nos persigue. No podemos seguir pasando por Citibank o un banco que te persiga o que te robe. Debemos alejarnos  de los actores que nos hacen daño. Tampoco podemos promover nuevos empresarios que generen herramientas para dañar los intereses nacionales. La ley le otorga al Estado herramientas para responder de forma rápida a esas realidades.

¿Qué tipo de iniciativas podrían promoverse más rápido en el marco de la Ley?

Estamos en un momento para retomar las compañías grannacionales propuestas e impulsadas por Chávez. Retomar y reimpulsar los acuerdos entre los estados en materia energética y otras. Potenciar esas iniciativas dentro del ALBA y con países aliados. Empresas de capital mixto entre los estados que busquen y blinden mecanismos financieros que no tengan vinculación con el  sistema financiero dominante.

¿En qué sectores de la economía podrá impactar la Ley en un corto plazo?

Un sector muy importante que permitiría reactivar la economía y generar empleos e ingresos y en consecuencia estimular el consumo es el sector construcción. Ahí están las grandes inversiones en infraestructura, carreteras, vivienda, hidroeléctricas, obras de alto impacto y valor agregado. En época de postguerra el  sector construcción crece más rápido. Las obras quedan y generan más empleo. Son grandes inversiones que pueden trabajar con insumo nacional como  cabillas, hierro. Otro sector es el de alimentos. Tenemos mucha tierra fértil, experiencia y organización campesina y comunal y un sector agroindustrial nacional con alta capacidad para producir productos de consumo masivo. También más allá de la pandemia esta el turismo.  El turismo es un factor importante en los países que no tienen fuentes energéticas y Venezuela tiene mucho potencial.

Cuando te refieres a la producción de alimentos, hay varias empresas que reciben apoyo del Estado y se dedican a la conspiración. Hablas sobre la necesidad de proteger unos rubros alimenticios básicos como por ejemplo el maíz. ¿Cómo puede coadyuvar la Ley en ese sentido?

Existen sectores industriales y empresas nacionales que el estado tiene que proteger, que están siendo atacados por empresas oligopólicas, la mayoría afiliadas a gremios opositores al gobierno como Fedecamaras, Fedeagro, en sectores como farmacias, textil, importadores , agroindustrias, compañías trasnacionales de cítricos, frutas, semillas. La Ley abre las puertas a empresas nacionales y comunales. El gobierno debe promover un nuevo empresariado nacional que esté dispuesto a asumir nuevos retos para protegernos del bloqueo.

Experiencias existen, ahí está el caso de Irán, país bloqueado que actualmente tiene un parque automotor independiente, soberanía alimentaria,  produce los alimentos que necesita.

¿Por qué Venezuela no ha avanzado más rápido en ese sentido?

Porque somos una economía atada y dependiente de Estados Unidos.  Nuestra economía la ha venido marcando el dólar. Nuestras empresas como PDVSA tienen una infraestructura con una alta dependencia tecnológica. Por eso es importante avanzar hacia una cesta de monedas. Articular nuestra moneda con los países con quienes tenemos relaciones comerciales. Por ejemplo el yuan Chino, la rupia, la moneda turca, para la negociación de materias primas, productos varios. Es mucho más fácil tranzar entre las monedas locales de los países  con quien comercializamos. El  dólar hace más costosa la transacción financiera y favorece el bloqueo. La economía no puede estar atada a la moneda que te está agrediendo.

¿Cómo se insertan las experiencias económicas comunales, sociales y familiares en la Ley?

La Ley abre posibilidades para que experiencias comunales y familiares se inserten en sectores productivos estratégicos que el estado oriente ante el bloqueo. Por ejemplo el gobierno define la producción de maíz como un tema estratégico para reducir la importación y la ley le permite medidas rápidas para otorgar créditos,  promover políticas de apoyo, construcción de obras, que inserten la producción comunal en una política de sustitución de importaciones. Impulsa empresas comunales y familiares como proveedores principales. Hay que depender  menos de la importación y más de la producción nacional.

Si una experiencia comunal ha demostrado capacidad de producción, el gobierno apoya con iniciativas que le permitan incrementar su capacidad de producción. Tecnología, infraestructura, hay que impulsar a otros sectores para disminuir la incidencia de empresas monopólicas alineadas con intereses foráneos como la Polar. El Estado venezolano de la cuarta era un estado que le daba a los monopolios la renta petrolera para importar todo y no invertir en nada. Hoy el estado impulsa otro tipo de economía y la ley permite agilizar  acciones para fortalecer  esa política.

¿Qué opina de las críticas que afirman que la Ley tiene un sesgo neoliberal y privatizador?

Los críticos apuntan interesadamente a la creación de fantasmas. La Ley incrementa la capacidad del Estado de generar una economía soberana y le da capacidad de maniobra al gobierno para tomar decisiones en ese sentido. Si hay una empresa de frutas, plástico, que no es rentable que el Estado la siga manteniendo solo, la Ley permite su reestructuración y la posibilidad de que el Estado firme alianzas estratégicas con sectores dispuestos a invertir y enfrentar el bloqueo. En el caso de la industria petrolera, empresas básicas, servicios estratégicos, están blindados constitucionalmente y la ley antibloqueo es una ley constitucional. No hay ninguna onda privatizadora.

La ley establece entre sus objetivos mejorar el salario de los trabajadores. ¿Es posible un resultado a corto plazo?

Los resultados deben ser a  corto plazo. La Ley genera las condiciones para el impulso y la protección del empresariado nacional, pero esto se logra mejorando los ingresos de los trabajadores. Por eso es necesario que este sea un tema de acuerdo con los sectores empresariales. No vas a estimular el campo, la producción industrial,  sin mejorar los ingresos. No se trata de que los empresarios se hagan más ricos y el salario se detenga. Hay que revertir esa tendencia. Por eso he venido sosteniendo la propuesta de una ley Nacional de Indexación del Salario Mínimo. La ley Antibloqueo le permite al gobierno fijar estrategias  para mejorar los ingresos del venezolano, para ello debe haber acuerdos que apunten a recuperar  el poder adquisitivo.

Anahí Arizmendi