pobreza
Pobreza en el mundo

La Organización de Naciones Unidas (ONU), advirtió en abril pasado, que la crisis por el nuevo coronavirus podría sumir en la pobreza a por lo menos 500 millones de personas, por lo que llamó a un «rescate económico universal», que permita hacer frente a las consecuencias económicas de la pandemia que ya cobra la vida de cientos de miles de personas en todo el mundo y ha generado millones de desempleados.

Sin embargo la Organización Mundial de la Salud (OMS) desaconseja el levantamiento de las medidas de confinamiento, porque un descuido podría generar el rebrote del virus en países como Italia y España, donde la epidemia ha sido mínimamente controlada. Ante esta situación tan compleja los organismos internacionales deben llegar a un consenso que permita a los gobiernos y a la industria, sobrevivir al virus más contagioso del que se tenga registro.

«Este virus afecta a todo el mundo, incluidos estrellas de cine y miembros de las realezas. Sin embargo, el componente de igualdad acaba ahí. Si esta crisis no se aborda de manera adecuada, exacerbará las desigualdades extremas entre ricos y pobres, países desarrollados y en desarrollo y hombres y mujeres«, reza un análisis de Oxfam, una confederación internacional conformada por 19 organizaciones internacionales, no gubernamentales, que manifiestan su preocupación por la desigualdad en las medidas de algunos gobiernos para enfrentar el coronavirus.

Las proyecciones que auguran pobreza

Según el informe más reciente de la Organización de Naciones Unidas, presentado este 13 de mayo, la economía mundial sufrirá una contracción de 3,2%. Además, el organismo multilateral prevee desplomes de 5,8 % en la zona euro, 4,8 % en Estados Unidos, 4,2 % en Japón. Entretanto, en América Latina se espera una contracción de 5,4 % y caídas de 5,5 % para Suramérica y de 5,4 % para México y Centroamérica.

Según estas proyecciones, la economía global perderá alrededor de 8,5 billones de dólares en los próximos dos años, si el confinamiento dura hasta mediados de 2020, aunque advierten que existen «claras señales» de que la situación pueda prolongarse. En un escenario como ese, la economía global puede contraerse 4,9 % en 2020 y 0,5 % más en 2021.

En este panorama, al menos 34,3 millones de personas caerán en 2020 por debajo de la línea de la pobreza, más de la mitad de ellas en países africanos. «Esto podría constituir a escala mundial un retroceso de 10 años en la lucha contra la pobreza, y un retroceso de 30 años en regiones como África subsahariana, Oriente Medio o el norte de África», advierte el informe de Oxfam.

«Esto tiene repercusiones directas sobre el aumento de la pobreza, que aumentará sin duda a 30 millones más de pobres, con lo que éste problema alcanzará a 215 millones de personas en la región y unos 67 millones estarán en extrema pobreza«, dijo Bárcena durante una entrevista reciente con la cadena CNN.

Europa tampoco escapa de estos efectos. Ya en Madrid, España, algunos hechos reflejan la situación: el Banco de Alimentos, organización benéfica en la capital española, ha debido aumentar en 30% la cifra de personas que reciben productos alimenticios.

Además, el Gobierno español aprobó la posibilidad de que las empresas adopten la figura denominada ERTE ( Expediente de Regulación de Empleo Temporal) que les permite suspender o reducir temporalmente los contratos de sus trabajadores. Esto quiere decir que los empleados, de manera temporal, o dejan de trabajar o trabajan menos horas.

Esta situación ha provocado un incremento de los «nuevos pobres, es decir, personas que trabajan pero que tienen ingresos tan bajos que no pueden llegar a final de mes, y que habitualmente optan por reducir la alimentación», reportó la agencia EFE.

En Ginebra, Suiza, fue noticia el sábado 9 de mayo una gigantesca fila de personas para recibir comida gratuita, de manos de una organización civil denominada Caravana de Solidaridad, que lleva 6 jornadas de entrega de alimentos desde que inició la pandemia en una de las ciudades más caras del mundo.

Italia, una de las naciones más golpeadas por el virus, padece una recesión histórica, con una caída del PIB de entre 8 al 10%, la peor desde la Segunda Guerra Mundial, según reseña el Diario El Comercio. Una publicación reciente en su portal web asegura que 3,7 millones de personas deben pedir ayudas alimentarias.

En Estados Unidos, la cifra de personas que solicitaron subsidio por desempleo, ya asciende a 37 millones de estadounidenses.

A esta preocupación, la ONU suma la situación de los migrantes, pues considera que «sufrirán las peores consecuencias» ante la pausa en sus labores; La situación no sólo les deja a la intemperie económica, sino que impide el envío de remesas a familias, que en muchos casos dependen de ellos. Asimismo destaca que es común que las epidemias se asocien con los migrantes. En EEUU la mayoría de las víctimas mortales del COVID-19 son migrantes, por lo que la ONU recordó a los países «la importancia del acceso universal a la salud pública».

COVID-19: La desigualdad en grandes proporciones es la constante

Propuestas para detener la desigualdad ante el COVID-19

La desigualdad en grandes proporciones es la constante en la mayoría de los casos, sin embargo países como China hacen la diferencia, el gigante asiático no sólo ha desplegado personal médico junto a Cuba, sino que ha hecho importantes donaciones de medicamentos y material de protección a los países más afectados por la epidemia y a los más pobres, además encabeza iniciativas que aceleren el desarrollo de una vacuna que erradique el virus.

En el caso de El Salvador, los ciudadanos durante la cuarentena no tienen que preocuparse por el pago de servicios públicos. En Venezuela, el Gobierno ofrece atención integral a la población que va desde la alimentación, la educación virtual, hasta la garantía de los salarios durante la cuarentena, y como propuesta global plantea la creación de un Fondo Humanitario para enfrentar la epidemia, en esto coincide con la ONU.

Para el organismo multilateral más importante del mundo, la respuesta está en el «Plan Global de Respuesta Humanitaria COVID-19», que amerita de 6,7 mil millones de dólares para su ejecución, así como un alivio de la deuda a los países más pobres, de lo contrario «debemos estar preparados para un aumento significativo de los conflictos, el hambre y la pobreza», expresa el relator de la ONU, Mark Lowcock.

Para otros organismos multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, la respuesta está en el financiamiento y para ello preparan sus arcas. En esto coincide la Oxfam, pero la iniciativa deberá estar acompañada del condonamiento de deuda de los países en desarrollo, un incremento en la dotación por parte de Estados ricos a países pobres y la aplicación de impuestos solidarios de emergencia. Mientras la multiporalidad se asoma como la mejor opción, los pueblos del mundo no tienen más opción que confiar en sus gobiernos.

Emily Caro