colas de gasolina
¿Qué hay tras las colas de gasolina?

Los problemas en el abastecimiento del suministro de gasolina responden a situaciones estructurales en las que se combinan elementos como el bloqueo y las medidas unilaterales contra Venezuela, sabotajes tecnológicos, burocratismo y corrupción. En esto coinciden los profesores y expertos en políticas energéticas David Paravisini y Carlos Mendoza Potellá, para quienes la situación no se resuelve de la noche a la mañana. Ambos alertan sobre el proyecto de Ley de Hidrocarburos presentado en la Asamblea Nacional, instrumento legislativo que consideran, atenta contra nuestra soberanía y que está hecho a la medida de los intereses transnacionales.

Desinversión y bloqueo

A seis meses de la llegada de los buques iraníes que aliviaron la crisis nacional en el suministro de combustible, grandes colas se presentan nuevamente en las bombas de gasolina. Para David Paravisini, las colas son el efecto del ataque que hay contra nuestras refinerías en momentos en que los Consejos Productivos de Trabajadores avanzan en el rescate de nuestra capacidad de producción.

«Estados Unidos necesita revertir su derrota política y energética en el mundo y contra Venezuela, así como reconvertir su deuda con activos de la industria petrolera venezolana. El ataque no es contra un gobierno, es para robarse los activos del país y para ello deben modificar la Constitución Bolivariana. De ahí que se presente la propuesta de una nueva Ley de Hidrocarburos en la Asamblea Nacional, que busca legitimar el despojo y robo de nuestros recursos»:

Paravisini ubica varias problemáticas estructurales que afectan la normalización de nuestras refinerías, aunque aclara que en su opinión, los CPT lograrán reactivar áreas estratégicas. Identifica como problemáticas fundamentales la paralización durante casi 4 años de las refinerías en el marco del bloqueo tecnológico, dada su dependencia con EEUU, lo que hace mas difícil su reactivación; la falta de acceso a la reposición de equipos, aunque se están produciendo soluciones dentro del país y finalmente escollos como la burocracia y la corrupción, que se enfrentan con el nuevo modelo de gestión que llevan adelante los Consejos Productivos de Trabajadores.

colas de gasolina
¿Qué hay tras las colas de gasolina?

Por su parte Mendoza Potellá sostiene que uno de los principales problemas es la falta de voluntad política, «se planificaron 37 refinerías para el 2030 y hoy hay 3 o 5». Considera que continuar con la visión petrolera del Plan País no tiene sentido y que debemos comenzar a desarrollar otros sectores de la economía.

A estos temas estructurales se suma la abierta posición del gobierno norteamericano de no permitir la llegada de buques con gasolina y aditivos al país, así como los planes de desestabilización contra nuestra industria.

La reciente captura de Matthew Jhon Heath, agente de la CIA que perteneció a la contratista de mercenarios MVM, por espiar las refinerías de Amuay y Cardón en el estado Falcón, y que pretendía realizar actividades de desestabilización en la industria petrolera y el Servicio Eléctrico Nacional, expresan la voluntad clara de la Casa Blanca y las empresas transnacionales petroleras de adueñarse de nuestros recursos energéticos.

Como ejemplo está la clara vinculación entre la contratista MVM y el gobierno de Trump. La empresa forma parte de la estrategia de tercerización de la guerra del Departamento de Estado; se le conoce por su participación como empresa de seguridad en Irak y mantiene varios contratos multimillonarios con agencias gubernamentales de EE. UU., Incluido el Departamento de Justicia, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), el Departamento de Estado, el Servicio de Alguaciles de los Estados Unidos , el sistema de Escuelas Públicas de Washington, DC y la Oficina Federal de Investigaciones

Paravisini alerta sobre la desesperación del gobierno norteamericano en el marco de las próximas elecciones presidenciales. «Se trata del asalto a nuestros recursos. No tanto para producir ellos sino para que no produzca nadie». Y en ese plan ubica la Ley de Hidrocarburos presentada por la Asamblea Nacional orientada a privatizar la industria petrolera.

Una ley desnacional

En Septiembre de este año, el diputado Juan Guaidó, a través del esquema de doble institucionalidad de la Asamblea nacional que insiste en mantener para asegurar intereses ajenos a la nación, impulsó junto a un grupo de diputados una propuesta de Ley de Hidrocarburos. El instrumento unifica el marco legal aplicable a los hidrocarburos líquidos y gaseosos, así como también el de sus derivados, dicta la creación de un Instituto Autónomo, Agencia Venezolana de Hidrocarburos y propone cambios en las alícuotas de las regalías.

El proyecto legislativo es calificado por Potellá como una ley «para la regulación del comercio de esclavos en Venezuela». La propuesta a la que caracteriza de «desnacionalizadora», crea «un paraíso terrenal petrolero para los inversionistas privados, inexistente en otro lugar de la Tierra, donde la nación venezolana asume todos los riesgos».

«Una flexibilidad y competitividad extrema que sigue proponiendo la disminución de la regalía del 16,67% al 1%, eliminación de los impuestos municipales, despojo de las facultades ejecutivas estatales de control y fiscalización de la industria para asignarla a un ente autónomo, independiente de los poderes públicos nacionales, y el sometimiento de los contratos de interés público nacional a las normas de arbitraje internacional», como sostiene en varios artículos.

Paravisini es de la tesis de que hay un plan en desarrollo con actores internos y externos contra la industria petrolera financiado por los Estados Unidos que busca desestabilizar los esfuerzos por rescatar nuestra capacidad de producción. Un plan con gran financiamiento externo y que tiene en la Asamblea Nacional uno de sus principales aliados.

«Ellos saben que recuperando entre un 20 o 30 por ciento de la capacidad instalada podemos retomar nuestra autonomía energética. Venezuela tiene una gran capacidad industrial para salir adelante con sus propios esfuerzos productivos sin ninguna dependencia extranjera».

Ciertamente no es la primera vez que desde este sector político representado en la AN, se impulsan iniciativas para despojar a Venezuela de sus recursos y activos. El desmantelamiento de Citgo y las denuncias de negocios millonarios por parte del «gobierno interino» dan fe de los variados intereses que se mueven tras el petróleo nacional.

Los principales actores de las incursiones fallidas a nuestro territorio o instalaciones petroleras con armas de alto calibre y vinculados a empresas contratistas de la guerra, están estrechamente vinculados al entorno del Presidente Trump. La empresa de Silvercorp en la seguridad privada del mandatario y negocios con el departamento de estado y MVM en contratos millonarios para el transporte de menores migrantes como parte de la política de «Tolerancia Cero» de Washington.

Para Potellá, si bien reconoce el impacto del bloqueo y las medidas contra el país, debemos dejar de pensarnos como una potencia petrolera y asumirnos como un país en el que desarrollemos nuestra agroindustria y tecnología. «En Venezuela hay tierras para alimentar varios países. La situación de la industria petrolera es grave y han sido muchos años de desinversión».

En otra mirada, Paravisini considera que el nuevo modelo de gestión petrolera que ha colocado la direccionalidad de la industria en los trabajadores y trabajadoras seguirá reactivando áreas estratégicas en nuestras refinerías. «No hay soluciones fáciles, pero Venezuela sigue siendo un espacio estratégico en el tablero petrolero mundial. Y eso lo reconocen los países aliados, y gobiernos como el de Trump, que luego del estrepitoso fracaso en su estrategia política con el fraking, está desesperado en la búsqueda de recursos energéticos con los cuales levantar la economía norteamericana». Está claro que detrás de las colas hay mucho más que bombas de gasolina.

Anahí Arizmendi