Saúl Ortega
Saúl Ortega EEUU necesita impedir las legislativas en Venezuela

La realización de las elecciones legislativas venezolanas, independientemente de su resultado, significarían una derrota contundente a la política de la Casa Blanca contra Venezuela. Así lo sostiene el Presidente de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional Constituyente, Saúl Ortega, para quien la gira de Mike Pompeo por América Latina es reflejo de la desesperación del gobierno norteamericano.

Una gira contra las legislativas

A mediados de Septiembre, el Secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, inició una gira por varios países suramericanos a fin de impulsar nuevas acciones contra Venezuela y fortalecer la denominada «operación tenaza». Pompeo visito Colombia, Brasil, Guyana y Surinam , países con los que Venezuela comparte fronteras o temas de interés. En el caso de Surinam , es la primera vez que un vocero de estado norteamericano visita ese país desde 1975. Tanto con Surinam como con Guyana se suscribieron acuerdos energéticos y recursos para la «ayuda humanitaria» y la atención a emigrantes venezolanos.

El recorrido tuvo como agenda central un sistema de seguridad regional contra Venezuela, lo que para Ortega evidencia la clara intención del gobierno norteamericano de reimpulsar una escalada de acciones , tanto diplomáticas como militares, en respuesta a la derrota del montaje del gobierno interino y la necesidad de evitar las elecciones legislativas del 6 de Diciembre.

«La gira es expresión del desespero del gobierno de Washington como consecuencia de su crisis interna y la recesión económica producto de la pandemia. El modelo neoliberal es insostenible, por lo que debe acabar urgentemente con los proyectos alternativos que lo contrastan».

El tour por suramerica de Pompeo se produce como antesala a las elecciones presidenciales norteamericanas en Noviembre y las legislativas en Venezuela el 6 de Diciembre. Sobre las elecciones en Estados Unidos, Ortega no tiene grandes expectativas, sin embargo considera que la derrota de Trump contendría la agenda bélica unos meses.

«Venezuela no debe esperar mucho ni de los demócratas ni de los republicanos. Los halcones y guerreristas gobiernan en ambos partidos. Estamos ante una escalada de acciones diplomáticas, mediáticas, políticas y psicológicas contra el país, con acciones de baja intensidad. No obstante una derrota de Trump le daría unos meses de oxígeno a la revolución bolivariana, ya que haría inviable una acción militar directa a corto plazo».

Insiste en que el modelo neoliberal se está agotando y el tiempo corre. De ahí la importancia de las elecciones venezolanas.

«La realización de las elecciones del 6 de Diciembre independientemente de sus resultados, sería una derrota para el gobierno de Washington, porque refuerza la vida democrática e institucional y debilita la agenda de la violencia».

Colombia base de operaciones

La crisis norteamericana y el despertar social de los sectores desposeídos de ese país, obligan al gobierno de Trump a incrementar sus operaciones contra proyectos alternativos que le son incómodos. Por ello el constituyente sostiene que debemos prepararnos para acciones contra la vida democrática que buscan destruir la institucionalidad del país.

«La hegemonía regional de Washington está en crisis y la pandemia develó la incapacidad de los modelos neoliberales de garantizar la salud de sus pueblos. Trump necesita acelerar la destrucción de frentes de cambio como Venezuela para lo que ha desarrollado una estrategia regional agresiva, violando la tradición diplomática y convirtiendo a gobiernos como el de Ecuador, Colombia, Brasil, Chile, Bolivia, entre otros, en simple peones».

A lo anterior suma las continuas derrotas en el terreno de las operaciones militares de diversa intensidad, como la Operación Gedeón, los falsos positivos en la frontera o el espía capturado en las instalaciones petroleras de Falcón, gracias a lo que califica como un sistema de inteligencia robusto que maneja mucha información y que en unidad cívico-militar responde de forma oportuna.

Al ser consultado sobre las posibles acciones desde Colombia y Brasil a esta agenda contra el país, Ortega destacó que hay algunas diferencias. Aunque califica a Bolsonaro como una «pieza de los gringos», el mismo no cuenta con el aval político de la sociedad brasileña ni de sectores nacionalistas de las fuerzas armadas de esa nación, para acompañar abiertamente las aventuras guerreristas de Trump.

Hace diferencia con el gobierno colombiano, que en alianza con los paramilitares y el narcotráfico presta su territorio para el entrenamiento y financiamiento de grupos y actos terroristas contra Venezuela.

«Colombia es un país ocupado por los Estados Unidos. Los paramilitares son la quinta división del ejército colombiano. Desde su territorio se financian y entrenan grupos armados para el terrorismo y la desestabilización. Lo que pasa es que no han tenido éxito ni tendrán».

Considera que desde Colombia se busca consolidar una cabeza de playa tipo Bengasi en Libia o Alepo en Siria, desde donde darle soporte al gobierno interino e impulsar acciones que perturben la paz interna, a través del financiamiento de grupos del hampa común o la captación de líderes comunitarios.

«Bengasi no era una amenaza militar sino el punto de partida de la escalada mediática y operacional. Recientemente se demostró como en disturbios como los ocurridos en Yaracuy, sus promotores estaban financiados por la USAID. El financiamiento de la violencia callejera tiene como objetivo amenazar la paz y perturbar el proceso electoral legislativo»

Para Ortega, el gobierno norteamericano continuara su apuesta en el financiamiento de incursiones paramilitares o fuerzas mercenarias para las que destinaran fuertes sumas de financiamiento. A pesar de las continuas derrotas ante nuestros organismos de inteligencia y la organización cívico-militar, sostiene que la agenda de la violencia se mantendrá en escalada.

Anahí Arizmendi