elecciones parlamentarias
¿Se postergarán las elecciones parlamentarias?

El periodo de la actual Asamblea Nacional, según lo establecido en la Constitución, vence el 5 de enero del 2021. Como se sabe, el periodo a punto de fenecer estuvo marcado por tensiones entre el poder Ejecutivo y el Legislativo, choque de poderes, conflictividad política y su proceso de renovación parece que no escapará de esta dinámica.  

Recientemente, un sector de la oposición liderado por Henrique Capriles Radonski y respaldado por la Unión Europea, puso como precondición para participar en las parlamentarias, que se postergue la fecha del evento electoral. ¿Accederán las contrapartes a este requerimiento? Eso dependerá de múltiples factores que analizaremos en las líneas siguientes.

A inicios del 2019 el Diputado Juan Guaidó se autoproclama como “presidente Interino”, con el respaldo de algunos sectores de la Asamblea Nacional. Inmediatamente los Estados Unidos, la Unión Europea y el Grupo de Lima reconocen a Guaidó como “presidente legitimo” de Venezuela. Se trató de un plan insurreccional para deponer al gobierno de Nicolás Maduro, que culmina con un intento fallido de Golpe de Estado el 30 de abril. Frente a este fracaso, el gobierno de Nicolás Maduro sale fortalecido y demuestra que aún posee el control sobre las Fuerzas Armadas y el territorio nacional.

Ante estas circunstancias, se reactiva un proceso de negociación conocido como el Mecanismo de Oslo. Durante varios meses el gobierno y la oposición estuvieron explorando la posibilidad de ir a un escenario electoral concertado, con renovación del CNE y garantías mutuas. Los Estados Unidos y la Oposición pusieron como condición innegociable que las elecciones se llevaran a cabo luego de la renuncia de Nicolás Maduro. Esto no fue aceptado por el sector oficialista, a lo que los Estados Unidos respondieron con una ola de sanciones financieras contra el país. Ante la ausencia de acuerdos ambos bandos abortan las negociaciones.

Por su parte, el gobierno inicia negociaciones con otro sector de la oposición, organizados en torno a la llamada Mesa de Diálogo Nacional. Desde ese momento, el chavismo comienza a negociar con ese sector las condiciones para la celebración de las elecciones parlamentarias a finales del año entrante. A inicios del 2020 se suma a la negociación otros sectores de la oposición vinculados a la Asamblea Nacional.

Como producto de este proceso de negociación el Tribunal Supremo designa un nuevo Consejo Nacional Electoral y la nueva directiva convoca elecciones parlamentarias para el 6 de diciembre de este año. Los Estados Unidos declaran que desconocerán las elecciones y la oposición radical llama a un boicot electoral. Inclusive, algunos sectores, amparados en las tesis de la “continuidad administrativa”, han dicho que la actual Asamblea Nacional seguirá funcionando, luego que se le vencido su plazo. No obstante, ese sector de la oposición viene perdiendo capacidad de convocatoria, credibilidad y fracturándose.

Entre las fracturas más evidentes está el deslinde de María Corina Machado  y Henrique Capriles Radonski. La primera, se retira de la coalición exigiéndole al Diputado Guaidó que acelere el camino para una intervención militar extranjera en el país. El segundo, rompe con la figura de Guaidó, debido a lo que considera que hay una “ausencia de estrategias” y llama a participar en las elecciones parlamentarias.

Esto tiene como telón de fondo las tensiones y dinámicas que se entretejen alrededor de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos. Según algunos pronósticos, podría haber un cambio en la Administración luego del 3 de noviembre. Sabiendo que la figura de Donald Trump ha sido el principal soporte, tanto de las sanciones financieras a Venezuela, como del reconocimiento internacional a Juan Guaidó, algunos piensan que la victoria de Biden pudiera debilitar a este sector de la oposición. Otros sostienen que una Administración demócrata seguiría apoyando a Guaidó, pero impulsaría un cambio de estrategia sobre Venezuela. Incluso, algunos analistas han llegado a plantear, basados en las declaraciones del antiguo Consejero de Seguridad de la Casa Blanca, que el mismo Trump está dispuesto a entenderse con Maduro luego del 3 de noviembre. Como se ve, hay múltiples especulaciones y un escenario de incertidumbre abierto para la oposición venezolana luego de las elecciones presidenciales.

Ahora bien, volviendo a Capriles y su tentativa a participar, éste ha colocado como precondición un indulto presidencial a los opositores detenidos por el gobierno y la participación de una comisión electoral de la Unión Europea. El gobierno respondió con un Decreto de Indulto Presidencial y una carta de invitación a la Unión Europea. Sin embargo, Josep Borrell, Alto representante del bloque europeo, indicó que el plazo para organizar una comisión de observación sería “muy corto” y sugirió “ampliar los plazos”. Otros opositores han introducido un recurso de amparo contra la normativa especial de las elecciones parlamentarias. Aunado a esto, el diputado Stalin González y el mismo Capriles han indicado que la situación de pandemia no es favorable para celebrar las elecciones.

La intención del chavismo de mantener la fecha electoral cuenta, en principio, con la razón constitucional, pero también le es conveniente celebrarlas, en este momento, frente  a una oposición fragmentada y una posible transición de Administración en Estados Unidos. Asimismo, cuenta con el respaldo de la oposición moderada para celebrar las elecciones en diciembre.

Postergar el evento electoral podría traer beneficios y costos para el chavismo. Por un lado, contribuiría a ampliar la participación, ayudaría eventualmente a reconstruir las relaciones internacionales con la Unión Europea y podría ser un golpe definitivo para la oposición insurreccional y los Estados Unidos. Sin embargo, tiene como riesgo, que este nuevo lapso de tiempo, le permitiría a la nueva Administración de los Estados Unidos un rearme de la estrategia contra el chavismo y  le daría oportunidad a la oposición para reagruparse, bien sea en torno a una táctica electoral o bien sea para reactivar un plan nuevo insurreccional.

Por ahora, el gobierno y la Mesa de Diálogo insisten en que se celebrará las elecciones en diciembre a toda costa. Las negociaciones prosiguen, el 15 de septiembre se celebrarán reuniones con el Grupo de Contacto de la Unión Europea. En este sentido, las señales que puedan emitir los Estados Unidos luego del 3 de noviembre, la oferta política que haga la Unión Europea, la intención de voto del electorado y la situación sanitaria debido a la pandemia, podrían cambiar la decisión a última hora. Sin embargo, hasta los momentos y tomando en cuenta el comportamiento del chavismo frente a las presiones exógenas, el escenario más probable es que las elecciones se celebren en diciembre a toda costa.

Damian Alifa