Sputnik V, la vacuna de la discordia
Sputnik V, la vacuna de la discordia

El nuevo coronavirus llevó al mundo primero, a un estado de emergencia internacional, luego a una declaración de pandemia que doblegó a todos los gobiernos y puso a prueba a los sistemas sanitarios de las grandes naciones que se erigían como ejemplo de desarrollo. Las miles de muertes ocasionadas por el virus, llevaron a la población mundial a buscar desesperadamente una vacuna; el registro del esperado fármaco pautado para el 12 de agosto, se hizo este martes 11 y el anuncio vino de parte del propio presidente de Rusia Vladímir Putin.

Putin, informó que la vacuna será registrada con el nombre Sputnik V, en honor al primer satélite soviético. Este es el primer fármaco antiviral para combatir el nuevo coronavirus, fue aprobado el pasado 29 de mayo en Rusia por el Ministerio de Salud y comenzó a probarse en la Universidad Séchenov de Moscú el 18 de junio en 38 voluntarios, de los cuales el primer grupo fue dado de alta el 15 de julio y el segundo el 20 del mismo mes, todos desarrollaron inmunidad. «Los ensayos son extremadamente importantes. Tenemos que entender que la vacuna debe ser segura”, dijo el viceministro de Salud del país, Oleg Gridnev.

Alexandr Guíntsburg, director del Centro Nacional de Investigación Gamaleya, responsable del exitoso fármaco, explicó que la vacuna utiliza partículas no vivas creadas a base de adenovirus. Luego del registro la vacuna será enviada a las regiones del país que más han sido afectadas por el virus para aplicarlo a los pacientes más vulnerables y afectados por el virus. El ministro de Salud de Rusia, Mijaíl Murashko, señaló que la vacuna será producida en dos plataformas: por el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya y la compañía Binnofarm. Siete países de Latinoamérica serían los primeros en recibir el medicamento: Argentina, Bolivia, Ecuador, El Salvador, Honduras, Paraguay y Uruguay.

Estados Unidos critica fármaco ruso contra el COVID-19

Para EEUU es peor el remedio que la enfermedad

Pero la noticia de la vacuna rusa contra el COVID-19, no fue vista con buenos ojos, por los países que competían por ser los primeros en dar con el fármaco, entre ellos Reino Unido y Estados Unidos (EEUU), este último pagó por adelantado 1.950 millones de dólares para adquirir 100 millones de dosis de vacunas, del proyecto de vacuna que desarrolla el laboratorio estadounidense Pfizer y Biotech de Alemania. Pero además el gobierno de Donald Trump financiará con 2.100 millones de dólares el desarrollo de una vacuna de las farmacéuticas Sanofi (Francia) y la británica GSK.

De acuerdo a un reporte de la BBC, el doctor Anthony Fauci, autoridad principal en enfermedades infecciosas de EEUU, cuestionó los métodos utilizados en Rusia y China para probar las vacunas. «Nosotros también podríamos tener una vacuna mañana. No sería segura o efectiva, pero podríamos tener una vacuna mañana», dijo en una audiencia en el Congreso. A pesar de ser la nación que más registra contagios y muertes por el virus, Fauci descartó que el gobierno estadounidense adquiera el primer fármaco contra el nuevo coronavirus.

Otra noticia que podría ser negativa para EEUU, es que en la actualidad el Ministerio de Salud de Rusia, afirmó que al menos 17 de los 47 prototipos de vacuna que se desarrollan en su país ya reportan serios avances, tres de ellos ya realizan pruebas clínicas con voluntarios. Además del centro ‘N.F. Gamalei’, creador de la vacuna, el centro de Virología ‘Vektor’ y un instituto de la norteña ciudad de San Petersburgo, están próximos a concluir sus estudios en humanos.

La pelea por encontrar la vacuna contra el coronavirus, más que sanitaria es política, en este capítulo de la pandemia, el ya golpeado sistema sanitario de salud del norteamericano sufre otro golpe, al quedar tras la ambulancia en la carrera por la vacuna contra la COVID-19. Mientras, China, Alemania y Reino Unido adelantan sus propios proyectos de fármacos para combatir el virus que ha puesto en jaque la política exterior estadounidense.

A seis meses de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara la emergencia global, más de 730.000 personas han muerto a causa de la infección y más de 20 millones están infectadas con el virus en todo el mundo, según el balance de este 10 de agosto.

Emily Caro